Post apocapitalismico.

Publicado: 07/09/2016 de bocadecenicero en Random
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Hace unos días, para variar, estaba rabiando camino al trabajo, pensando en la inmortalidad del cangrejo y en lo mucho que odio a las viejas malvadas.

En mi entender todas ustedes son vergonzosamente ignorantes“, pensaba; me cuesta creer que aún no nos hemos empezado a matar todos a la vez, a ver quienes sobreviven al final.

Y no, no se trata de que sobrevivirá el más grande, es más feroz, no, eso es una estupidez, se trata de la guerra entre gente sana, deformes y sanos a los que quieren deformar

Les cuento. En ciertos sectores de la población en algún momento de la historia, las antiguas generaciones se vieron enfrentadas a una bomba atómica cultural que idiotizó a casi todos aquellos organismo XX y un cierto sector de los XY. Los organismos XX que lograron sobrevivir, por lo que supimos, después de presenciar los estragos de la catástrofe se dedicaron a construir un mundo mejor a futuro, y además, enfocaron una especial atención a la construcción de un dispositivo que se encargara de bloquear las bombas atómicas, para que nunca más volviese a caer una bomba de aquellas magnitudes, en tamaño y en consecuencias, la bomba más grande de la historia de la humanidad, que dejó una nube de radioactividad que afecto a miles de generaciones siguientes.

Pero claro, aún no les he contado las consecuencias.

Resulta que los organismos XX, comenzaron a presentar ciertos grados de alteración en sus capacidades mentales, para ser más específicos, comenzaron a carecer de éstas. Y para qué decir de las físicas, con decirles que algunos murieron pariendo bebés, cuando sabemos de casos donde llegan a parir como 15 hueones; se les deformaron las manos y el rostro, dejando a entender con estos rasgos tan distintivos a los otros organismos de la especie, que eran “inferiores”.

Con el paso del tiempo algunos XX fueron naciendo cada vez menos deformes, algunos inclusos unos perfectos seres “evolucionados”. Pero los XX mismo golpeaban al XX sapiens, lo atacaban a tal punto, que sus manos y su cara y su mente se volvían tan deformes como los de quienes recibieron de lleno la bomba atómica.

Esta “inferioridad” no parecía tan grave, más que mal si dejas algo feo al lado de lo bonito, lo bonito resalta y lo feo se oculta. Pero claro, la fruta podrida es la amenaza de las otras frutas. Una entidad comandada por organismos XY que no se vieron afectados por la bomba, veían con malos ojos a los XX, primero que nada, por la preservación de los buenos valores de la especie, segundo, porque, si bien el 80% de los XX habían sido afectados por la radiación, quedaba un detestable 20% que amenazaba la conservación del acomodado estilo de vida de los XY (más que mal, los XX afectados eran perfectos para ser explotados y torturados, valores que la humanidad acumula en los testículos, y que necesitan liberar a toda costa, porque o si no les duele), y tercero, los XX afectados, al parecer tenían una cura posible a la horrible enfermedad de la ignorancia.

Comenzó el odio a los organismo XX, los vergonzosamente ignorantes de la especie, no sólo fueron rechazados por los otros, sino que crearon una especie de conspiración global para hacer que además de odiarse, se volvieran aún más deformes, les crecieron enormes protuberancias por todas partes, la radiación hacía mutar enormes tumores cancerígenos que se alimentaban de ignorancia, de conformismo y debilidad mental, cuanto peor estaban las mentes, más protuberancias les salían, y para que nos se las rascaran o intentaran sacárselas, como animales tirándose los puntos de una operación, la entidad creó una súper pócima para que las protuberancias llenas de pus y cáncer les parecieran atractivas al público, claro, siempre y cuando no hubiesen organismo XX atraídos también por las protuberancias.

No existen las palabras para contarles lo horrible que quedaron algunos XX, cómo murieron unos, y peor aún, cómo vivieron otros; la humanidad extrañará por siempre los días anteriores a la bomba, no se olvida señores, no se olvida. Los organismos XX de hoy, en su mayoría han superado la deformidad, pero es una lucha constante, una lucha que parece no acabar, contra el gen del no entender, de las manos en la boca al hablar, de la mirada perdida, de creer que necesitan un XY para poder enfrentar la aburrida vida en la Tierra. A veces me pregunto, al ver sus caras deformes en la calle, esas caras de los que ya casi parecen seres humanos, o incluso de los que parece que hoy mismo les llegó la bomba de lleno en el rostro, si algún día, aunque sea por 24 horas, todo volverá a no ser y tendremos una superficie lisa y llana sobre nuestro planeta geoide, las jirafas serán pequeñas, y los hamsters enormes.

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