¿Comprenden?

Publicado: 10/07/2017 de bocadecenicero en Alternativo-world
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A propósito de que ya llegó a Chile el famoso Bus de la Libertad, comandado por un grupo religioso (no faltaba más) y auspiciado por un aglutinamiento fascista que se ha estado ratoneando en la prensa para que no aparezcan sus nombres como parte de la campaña, qué trucaso ¿no?

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Recordé un cuento de juventud, de esos que hablan de cuando uno se creía activista LGTBIABCD+ para crearse alguna carcasa contra el mundo de mierda en el que te tocó caer siendo gay (o similar), y te enfrentabas a todos en pos de los derechos de ciudadanos excluidos del sistema al que desaprobabas, exceso de ira hormonal que da en la adolescencia, acababas uniendote a la conspiración mundial de lobbies que quieren masacrar a la humanidad; sería un gran regalo para el planeta. Y dado que no es el caso…

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Te aprendías toda la terminología psicoanalítica, biológica, antropológica, histórica, artística, etc. O al menos lo básico. Heterosexual. Homosexual. Bisexual. Y sigue. Ni en una prestigiosa casa de estudios se aprendía tanta cosa como en las clases de la oralidad popular. Se pasaba de boca en boca (de vez en cuando, muy literal la transmisión), una valiosa información que no encontrabas en otros lugares, que podría ser incompleta, medio errada, sumando las concepciones real-maravillosas, algunos se podían corroborar leyendo un poco, pero habían otros demasiado místicos para entrar en la dimensión de la analítica formal (como un millar de información que los folios oficiales no contemplan, risible). Dialéctica de los desviados, que debatían, asociaban. Era información que además de ayudarte a sentir mejor contigo mismo (si hasta de política aprendías), te daba más razones para andar de niñato peleón.

Y entonces, en una sala de clases de la cual no quiero acordarme (¿por qué alguien querría olvidar algo de la Mancha?), había un pedagogo de Historia de Chile y Universal, muy particular, gustaba de ciertos placeres ocultos con ciertos intelectos inmaduros masculinos y de los sinónimos sin fin de las palabras al dictar.

No sabemos cómo, en un innumerable transcurrir de horas quemadas haciendo la nada, se saca a colación el tema del matrimonio igualitario.

A pesar de que esa redundante información circulaba hace décadas en el rubro, aún no era común pelearse como hincha borracho por aquello. Los que salieron del closet en época de tribus urbanas, ya estaban listos para dejarse pudrir en conformidad, y pelear por su lugar en la enferma sociedad. Intolerante sociedad. Los más doctos, sin embargo, ya tenían el debate ardiente, mucho antes que el resto de la chusma, esa menor enajenada, que si no se le conceden sus deseos de estabilidad existencial, estalla en incomprensión, dando paso a una revitalizante y purificadora quema de brujas. Nada más ver lo que ocurre en Rusia. Una pena.

Un individuo dentro del alumnado, quien se identificaba como miembro activo/neutral dentro del rubro, ferviente oyente de las pláticas del populacho minorista, tenía arcoíris en blanco y negro, pero siempre con la apertura cerebral dispuesta al diálogo pedagógico cual embajador de una tierra exótica. Al fondo del salón, levantó la vista para escuchar una humilde opinión de la soberbia ignorancia de quienes defienden el estancamiento.

En la palestra, el representante del Ministerio de Educación en forma de ángel pregonero de la sabiduría, encubierto, y de parte de vosotros, en secreto, chicos, no temáis. <<Sí claro>>, pensó fugaz el discípulo cuya apreciación ética hacia la figura de autoridad de turno, se distorsionaba de mal en peor con cada palabra que escupía. Su discurso consistía en afirmar que los ciudadanos (¡y todo en pleno estudio de la Revolución Francesa!), de cierta condición, no deberían acceder al matrimonio, y no porque todas las personas no sean iguales ante la ley (o ante la cama), es más bien, una incomodidad dentro de mi zona de confort, ¿comprenden?, queridos, no se trata de negar o de dar permiso, esto es por los que son más pequeños.

A muchas cabecillas confundidas atrajo el poema del maternal aplomo ignaro; pues mis hijos, ¿comprenden?, la más grande entendería, es lista, y ya tiene edad para notar que existe más gente en el planeta además de ella misma. El más chiquito, sin embargo, ¿por qué debo someterlo a los horrores realidad  si aún al bostezar deja una insípida fragancia de leche agria?, y para rematarla, agitando esa parte del labio donde podría reposar un chaplinesco bigote, una arruga en la frente digna de ser coronada con un engominado hacia el lado, animando el alegre conjunto de una sentencia nacionalista, ¿cómo le explico a él que dos del mismo sexo se estén besando en la calle?

Para quienes no tuvieran una carcasa de conocimientos suficientes para sospechar de cualquiera que le pudiera estar noblemente sirviendo al Gran Hermano o a la Matrix, cayeron en un silencio de admiración, conmovidos por verse reflejados en algo que jamás se dieron en trabajo de analizar, pero que ahora se les aparece en bandeja, como para no tener que volver a recapacitar.

Aterrados, sin embargo, sólo uno. Chiquilla, que andabas entre las piernas de Psique a cara descubierta, dejando en ridículo a Cupido y su pretensión de amor incondicional, haciendo fama en una isla de conglomerado demoníaco, bajas a las profundidades de la realidad establecida, libre de cualquier corrupción liberal en todas sus eras, para darte cuenta que hasta quienes dicen conocer el camino hacia la libertad, cierran ante ti la guillotina de advertencia, para la próxima te parten en dos si quieres cruzar los límites de la igualdad, porque cuando dicen todo, es un todo a medias, la mitad hembra, fuera, el resto descarriado, fuera; tener un pequeño aletargado campo de materia gris es el escenario perfecto para no comprender bastas cantidades, bastos universos.

En esa sala pudo armarse una pelotera de proporciones bíblicas, la alumna observa la triunfal expresión en los ojos de quien tenía el descaro de declarar en su propia cara que el País de los Arcoíris no es más que una fantasía progre incompatible con nuestra naturaleza recelosa y espuria. Lo importante no es discutir si son seres humanos como usted o yo, lo importante es no dar autorización para quienes piden a gritos la tranquilidad de vivir.

Un combo, tan simple como la proclama, un puño cerrado avanzando a velocidad de furia marica, furia segregada, fortificado por las vitaminas que te proporciona comer rabia a diario, un combo en la cara de esa docente habría sido suficiente para hacerle notar el desacuerdo. No se dijo nada, se aceptó la porquería que provenía de la universitariedad profesional de alguien que se da licencia para iniciar un debate en desigualdad de condiciones, cuando eres acreditado (por quien sea) tienes la confianza para destapar tus payasadas con la impunidad de la libertad de expresión, olvidando que la libertad acaba con los derechos del prójimo; y si el prójimo no tiene derecho, mejor, más libertad.

¿Qué se hizo entonces? No se habló más del tema, se dejó pasar, dejó su estela apestosa impregnada en quienes lo reproducirán, sin pensar en ese individuo en formación, sus aspiraciones truncadas (aunque ¿quién quiere casarse?), es ahí cuando un joven no interesa, ahí dejan de ser personas y pasan a ser reflejo de sus padres, o un error perverso de las maquinaciones de quienes atentan contra natura, madre trastocada que es manipulada al antojo de soberanos con el banderín de la verdad que se aplastan unos a otros. Un clásico.

El Bus de la Libertad (libertad de odio, libertad de repudio), no sería lo mismo si llevara mensajes racionales biológicos calificando a los religiosos de sujetos delirantes, absurdos, tergiversando una vislumbre, pincelada de un libro de editorial dudosa, de primaria pobre. Vergüenza.

Todo esto no es un atentado contra quienes lo están atajando, esos que cubrieron de multicolor el Naranja Mecánico de la ultra violencia sobre ruedas, con convicciones claras, con apoyo, con lo que sea, no es contra ellos que el mensaje capcioso puede dejar abismos no aceptación propia; por ahí habrá alguna muchachada insegura, en pleno descubrimiento de qué es lo que necesitas para vivir acorde a lo que ocurre en tu interior, verán el mensaje y comprenderá, como quien no puede reventarle la nariz a machucazos a una profesora que se esconde tras la incomunicación generacional, esta sociedad no es para ustedes. Que les quede claro. ¿Tolerancia? Un absurdo de corrientes de izquierda feminazistas y mariconas que le llenan la cabeza de pajaritos a quienes no se pueden defender, que, paradójicamente, son los más peques. Ataque directo a los que no se pueden defender, en pos de los que no se pueden defender (¿?)

¿Nos sorprende la incongruencia de la lógica cristiana?

No.

La supuesta muerte del ídolo del soft rock, Avril Lavigne, suena escalofriante. Suponiendo que no murió, debe ser horrible que todo el mundo crea que estás muerta y que más encima crean que eres otra persona (a Paul no parece molestarle… sospechoso). Y para peor, tu carrera se fue al caño por culpa del fetiche con japón y la mala gestión de tu talento.

Yo me cuestionaría mi propia existencia al verme en un horroroso antes y después. En medio de un delirio conspiranóico, un alarido llega desde la vida real y me dice “ay por favor, no está muerta, sólo está vieja”, entendemos. Pero algunos acérrimos fans con la idea de la pérdida de la divinidad, de seguro que acabarán pegándola al suelo con la gotita y quemándola viva en un ritual pseudo satánico, Goodnight Avril.

En fin. Nos quedamos con la balada canadiense del álbum Let go, sencillo que la dejó en las mentes de muchos terrícolas.

Frase #82

Publicado: 03/07/2017 de bocadecenicero en Frases
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Pasará a los registros de odio el controversial 2/7 (aunque como sabemos, todos los domingos son una mierda), porque perdió ‘Chile’ en un curioso encuentro en la final de la copa Confederaciones, además se impuso el fervor derechista, ciudadanos consientes quienes ejercen derechos y poseen deberes exclusivos gracias al ejercicio de la democracia, las urnas llenas de la crema y nata de la sociedad mientras el resto quejumbroso brillaba por su ausencia. Y como si no hubiese suficiente alboroto, un veterinario pierde los estribos de la civilidad, en un casino, dejando una masacre para la historia. Pero estos últimos dos eventos ¿qué importan?, el luto de la fanaticada se hizo sentir, calles vacías, ruido infinito del mar, el aire, la naturaleza en general; el respeto por los caídos, no, el silencio abrumador por el triunfo de la Piraña neoliberal, no. El compatriota llora, en un llanto medio raro, que quizá yo en mi infinita indiferencia, no puedo asimilar en el quiebre de la pasión. Lo esencial es invisible al fútbol. O será que ser ciudadano no se compara con ser fanático. La vida es muy corta para la política deprimente.

Nos quedamos con un extracto del puño de un autodenominado intelectual fanático, inteligente apasionado, qué sé yo cómo se verá a sí mismo declarando el deporte como un acto político-histórico (y como está de moda, informamos que no tenemos los derechos para esta frase… y parece no importarnos):

“El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza.”

-Fútbol a sol y sombra, Eduardo Galeano

Única y diferente.

Publicado: 28/06/2017 de chinchimenee en Opinión
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Como ya sabrán, una de las costumbres de la humanidad, más extrañas, es ponerle sobrenombres a ciertos comportamientos dentro de un individuo encasillado en el género femenino (puta, histérica, beata, etc.). Tenemos entonces una serie de insultos gratuitos, que pueden venir desde la más inocente (nunca es inocente) broma, hasta una ataque directo a la integridad de una persona.

Con la llegada del internet a la Copia (porque en Chile todo es copia) feliz del Edén, la costumbre se acrecentó entre las jóvenes generaciones, desatando una serie de arquetipos que ya no venían de una creencia popular milenaria, sino que provenían desde los misteriosos ires y venires de la majestuosa red mundial.

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La única y diferente es uno de los new estereotipos que nació en medio del caos por acceder tan rápido a las noticias, a las películas, a la gente, a todo aquello que nuestros abuelos ni imaginaban de niños.

Un trastorno complejo en el que un individo indeterminado, se jacta a los ojos del mundo, presentándose de la más locas maneras, chicas que se sienten de cierta forma ‘especiales’ por vestirse distinto, por ver ciertas películas, por jugar video juegos, y blablabla; muchachas que nos cuentan su mundo interior como si fuese una joya de la interesancia y la intelectualidad. Logramos entender, más o menos, con rasgos generales, lo que significa ser una única y diferente.

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Sin embargo, por medio de un seguimiento por internet, nos dimos cuenta de dos cosas: primero, que no es nada nuevo, desde hace mucho que la figura de la única y diferente de ha presentado de las más diversas formas. Segundo, en esta era del memismo, nos encontramos con una serie de mutaciones sobre el concepto de ser “unica y diferente”. Parece ser que cada cual tiene su percepción de lo que significa.

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En el día de hoy, traemos una entrevista realizada a nuestra feminista favorita (en vías de radicalizarse –eso esperamos-), hablando sobre el curioso boom y estadía permanente de las únicas y diferentes, desde la mirada de la sororidad y del feminismo de alguien que nos cuenta su punto de vista de este curioso fenómeno.

Nota: la siguiente entrevista surgió de manera espontánea en medio de un buen viaje, omitimos y editamos chilenismos y gran parte del lenguaje vulgar… se solicita discreción

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-¿Qué opina usted del fenómeno denominado las “Únicas y Diferentes”?

R: Depende del contexto. Están en todo lugar, incluso en los menos indicados.

-¿Cómo podría una única y diferente equivocarse de contexto?

R: Las he visto en páginas feministas…

-¿Es extraño ver una en el feminismo?

R: No creo que sea extraño. Tienes varias perspectivas por donde puedes verlo. Pensar que son personas que realmente tienen preferencias poco comunes y/o pensamientos, dentro de todo uno debe respetar eso, porque ¿quién soy yo para andar metiéndome en la vida ajena, cuestionando los gustos? Por otro lado, puede que sea sólo una persona que de forma evidente, le gusta destacar, y sentirse de alguna forma superior a otros por ser la chica poco común, y eso no es bonito.

-¿La única y diferente no será una variación del estereotipo de ‘mujer tonta’? Porque ellos del Jocker son geniales, pero ellas de la Harley, son estúpidas.

R: No, aunque no sé de donde proviene el término, pero… un ejemplo rebuscado, en un foro de discusión sobre los Simpsons, una chica se presentó preguntando a qué personaje de los Simpsons se parecían. Ella puso que se parecía a Lisa, porque era vegetariana, budista, wicka, anoréxica, depresiva y mil cosas más.

-Una real loca.

R: Me pareció súper extraño que alguien empiece presentándose así, y que más encima se categorice dentro de todas esas cosas…

-A vox populi…

R: Obviamente en los comentarios de la desastrosa publicación, todo el mundo le colocó que era única y detergente.

-(Risas) Detergente (Más risas).

R: Por eso… para mí ella no es la chica tonta… es más bien como…

-La falsa intelectual.

R: Puede ser algo así. Puede ser una necesidad de alardear. Es como sospechoso.

-¿Algo traman?

R: (Risas) No sé si algo traman. Algo quieren aparentar, y eso ya es raro. O sea, yo no me pondría a publicar, por el medio que sea, todo lo que soy, he sido y fui (Risas).

-(Risas)

R: Es que es muy ridículo, yo no podría, no encuentro el sentido para qué hacer todo aquello… o sea, no.

-¿Y dónde queda la sororidad?

R: Esa es una gran pregunta (Risas). Es difícil tratar de ser sorora cuando tiene este artista en frente. Va un poco en contra de mis ‘principios’, quizá no pase con todas, me choca un poco esa actitud ¡Dios sabe que trato! Pero me perturba.
Conozco una gran variedad de única y detergente; una de las que más me choca, muchas veces ni siquiera es tildada de única y detergente, pero yo las leo, las escucho y pienso “oh, ella es así”. Que mala me siento diciendo esto.

-Tranquila, estamos transmitiendo desde el infierno.

R: Las mujeres a las que me refiero, son unas que se dedican a, ¿cómo decirlo?, como que se entretienen echando hacia abajo el feminismo, con un fin que, desde mi perspectiva, es mera búsqueda de aprobación.

-¿Aprobación de quién?

R: De las personas que están en contra de las feministas, pues. Y lo que pasa con la mayoría de las personas así, es que dan la impresión de que no entienden de qué hablan.

-¿Un poco infantil?

R: Sí, infantil. Me parece ignorante. Dentro de esto está por ejemplo eso de que no sé qué les pasa a algunos argentinos con la figura de la madre ‘luchona’. No sé cuando empezó el gran chiste de eso. He visto cantidad de mujeres que se unieron a la ola de tonterías y memes, y se mofan de eso, cuando esto es algo evidentemente ofensivo.

-¿Poco apoyo del género?

R: Ni siquiera es eso. Es ser poco empático y punto.

-¿Qué hay de los ataques hacia este tipo de chiquilla? Una muchacha que es atacada y tildada de única y diferente.

R: Difícil (Risas). La violencia, en cualquier aspecto, no es buena. En general, sobre todo por internet, es hipócrita burlarse de alguien por tan o cual cosa. Primero, no hay que tildar a la gente así, cambiar esa actitud fea hacia alguien que quizá sólo necesita un poco de atención, fraternidad. Son los demonios a atacar.

-Por los que vamos a orar.

R: Es un insulto como cualquier otro. ¿Qué importa si dice que juega video juegos y no los juega?
Como que alguien a mí me dijera feminazi, te insultan y menoscaban lo que eres…

-Suponiendo que ellas son algo.

R: Para ellas no debe ser agradable que les llamen así.

-Suponiendo que se dan cuenta. ¿Cómo podemos sobrellevar a la única y diferente desde tu perspectiva de la sororidad?

R: (Risas) Si un montón de gente te dice que eres única y detergente, en algún momento te das cuenta, ¿no?
Ahora bien, desde la sororidad… pensaba en las feministas, o más bien en las que están entrando en ello, que de pronto se sienten mal por no apoyar a todas las mujeres cuando, entre comillas, lo necesitan. Ser soro con todas las hermanas y huevadas. No es necesario que esto sea así, no tiene que ser una soro incondicional, llena de pasteles de abrazos besos y amor, y que al comerlo todos fueran felices. No. Al final, tienes un montón de gente mal enfocada, que ven a una muchacha con comentarios machistas, es individualista, es racista, es clasista, o simplemente se siente superior a otras mujeres por alguna características, que muchas veces, es para la risa, ¿cómo ser sorora con alguien así sólo porque es mujer? No es una ley inquebrantable. Si una tipa quiere llamar la atención diciendo que está a favor de perseguir judíos, hebreos, como quieran llamarse, no cabe con mis principios como ser humano, como ser pensante.

-Nos has entregado una muy interesante perspectiva de ver a la única y diferente. Ahora ¿Qué le recomendarías a la única y diferente (considerando todas las aristas)? ¿Que cambien? ¿Seguir así?

R: No les recomiendo nada. No soy quién como para decirles qué deben hacer.

(Silencio)

-…Es una entrevista… 

R: (Risa) Ok… mmm… igual podrían intentar replantearse sus razones para comportarse así, cambiar ciertas actitudes que…

-¿Les hacen hacer el ridículo?

R: No, no estamos hablando de ridículo. ¿Sabes que me gustaría? Pensando que el estereotipo está basado en la aprobación social, en encajar, me gustaría que pudieran ser más seguras de lo que son, quererse más, no tener que demostrar nada, ni contar, ni hablar sobre sus cosas a toda la gente que puedan para ser la chica extravagante, interesante…

-Ella, la Daria.

R: (Risas)

-¿Hay varones únicos y diferentes?

R: Sí, es lo mismo. Que no les digan únicos y diferentes no significa que no lo sean, que no los haya, porque gente como ellos te los encuentras en todos lados. Y con más descaro que la única y diferente. Son más desagradables aún.
Una vez en una fiesta había un tipo tan pesado, alguien decía “me gusta el pop de Lady Gaga”, y él decía “no, pop es popular, ¡eso no es pop!”; siendo que todos damos por sobre entendido que pop es una cierta tendencia musical, un estilo, no sé, pero él insistía con hacernos saber a todos que conoce el origen de la palabra “pop” de forma agresiva y petulante…

-Descubrió el agua tibia…

R: ¡Ash! No quiero ni acordarme de él. Nadie le dijo “ay, él, el único y diferente”, él se ve, en este caso, como interesante, sabiondo…

-El intelectual alfa.

R: Eso.

-¿Qué pasa con aquello que realmente les gusta ser únicos y diferentes? ¿Es necesario que se hagan el escáner y salir de su zona de confort?

R: Mmm… No, pero… ¿sabes? Me carga la gente que tiene que hacer sentir a los demás menos por cosas que no saben o cosas que no han hecho, “es que yo, he sido católica, evangélica, testigo de Jeová, musulmana y tú no”. “Tú no haces nada, yo sí, tú no sabes, yo he sido anoréxica, depresiva, me cortado y tú no, no sabes lo difícil que es la vida”. “Nadie me entiende”. Me carga, quiéranse un poco.

-¿Por ti que no exitieran? ¿O los consideras dentro de la fauna?

R: Mi mamita decía “hay de todo en la viña del señor”

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Yo y yo.

Publicado: 28/06/2017 de bocadecenicero en Historias de interés

Quería escribir sobre alguna cosa entretenida. Sobre cualquier cosa. Pero tenía atravesado en la cabeza un padecimiento ladilla que me tenía al borde del colapso. No tenía la seguridad de publicarlo, aún las ideas son confusas y hay ciertas conclusiones ridículas de las que no estoy en un cien por cierto de acuerdo, y la señorita Virginia Stephen recomendaba no publicar cosas de las que te podrías arrepentir; no hay que menos preciar el trabajo.

El comité concluyó que se debía publicar para darle continuidad (y por ende, seriedad) al asunto éste. Además, tenía la idea de que una vez que se superara la traba mental, acabaría la pausa creativa, liberando así todas las palabras que querían ser liberadas, cual virus mortal, y no podían porque ésta otra andaba atravesada, una aberración antibiótica del pensamiento.

Vengo a escribir de algo triste, o de una alucinación irracional que desde esta perspectiva se siente angustiante. Una avenida de los sueños rotos, suponiendo que la recorriera yo, ha de ser llamada la andanza de una joven que ha estado ocupando mis pensamientos en los momentos que me baja la dicha cristiana de la compasión. No se trata de ser sentir pena por el prójimo, es más bien una empatía, un je ne sais quoi, de pronto sólo es que uno se siente importante, lo suficiente, como para pensar en la vida de otros seres y armarse un criterio basado en especulaciones absurdas. A tanto prejuicio le faltaría el orgullo ¿no?

¿Quién no se ha creído dueño de la verdad?

Aquellos pensamientos muchas veces nos pueden llegar a trastornas al punto de que llegas a soñar con que construyes una máquina del tiempo y navegas al infinito y más allá para reparar ciertas causales del presente. Sería un buen súper poder, y de seguro acabaría usándose para el mal.

La joven de la que hablábamos, fue en su momento una compañera de parrandas, de esos amigos que sólo vez cuando tienes alcohol a la izquierda, cigarrillo a la derecha. Nada del otro mundo. En el tiempo en que nuestras andanzas nos interconectaban de peculiares maneras que no vale la pena mencionar hoy, se desarrolló un cierto aprecio de mi parte hacia su descarriada persona. Por razones que son de un complejo debate político, no he acabado de entender nuestro afán de emocionarnos con esa gente rebelde a desarrollar, una anarquía desbordada e infundada, llena de ensueños incoherentes.

Más aun tratándose de alguien con tanto potencial, veía en sus ojos la libido de quienes persiguen el placer, la buena vida, el mal dinero, el gran arte. O que no persiguen una mierda. Hablábamos de inhalar pegamento, de recorrer el mundo de farra en farra, de conquistar el estrellato no se sabe cómo, si nunca hacíamos (ni hacemos) algo.

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Recuerdo que siempre me contaba sus cagadas, y mientras, pensaba en lo mucho que le hace falta más gente así al mundo. Esos neuróticos del control, el oportunismo, obsesos del dinero, nos están matando. Supongo desarrollé el aprecio sólo por pensar puras huevadas.

Ella cantaba. No sé si cante ahora, por eso digo cantaba.

Perdimos el contacto durante años, y hasta hace poco volví a saber de ella. Cante o no cante, el glamour de su espíritu, hoy por hoy, no son más que un nostálgico recuerdo de aquellos tiempos.

Cuando éramos más jóvenes, te entregabas a ciegas a la posibilidad de ser famoso, millonario, exitoso, y todas esas mierdas apocapitalistas que le llenan la mente a los más brutos de nosotros, con ideas sobre ser estrella de rock, vivir rápido, morir joven (y no sé si dejar un cadáver gordo…).

Informarse para saber en qué andaba fue como salir del útero, caer de cara al mundo, romperte la nariz, rasparte los labios, y luego mirarte todos los días en el espejo lo atrayente que te vez con el rostro inflamado lleno de costras. Una mierda, en palabras menos parabólicas (y menos pretenciosas). Cuando crees que podrías reconocer a otro enfermo delirante como tú, de pronto vez que ese camino del sin fin de posibilidades, de las no metas, acabó en una vida miserable, mediocre, una depresión medio rara medio inverosímil, post maternidades, por supuesto, no podía faltar, que se encarga de hacérnoslo notar todos los días, publicando su lamento ante los ojos del mundo por medio de la risa colectiva. Transmitiendo un cansancio de fines de una cuarta década, cuesta creer que podríamos tener la misma edad. Un grito de auxilio, no cabe duda. Pero… ¿Qué clase de rescate necesita? ¿Necesita en realidad un rescate? Y de ser así ¿De qué quiere huir?

Quizá exagero, podría ser. Mi lamento sincero, a ratos me suena una pueril proyección de lo que sentiría yo en sus zapatos. Atrapada en una ciudad extraña, con un pseudo marido inútil, trabajando en un empleo esclavizante, poco lucrativo, para alimentar a dos hambrientos polluelos buitre, que no se podían aguantar las ganas de eclosionar dentro de mami y salir a desmadrar el mundo.

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No dudo que ame a sus pequeñas réplicas. No, no es eso. Analizando sus lamentos, me da una impresión muy extraña ¿puede alguien amar a sus hijos sin amar ser madre? No conozco a mucha gente que se alegró al segundo uno de ver el test en positivo. Porque ser madre (entrando a generalizar) debe ser una mierda (no muy parecido a ser padre), histórica, política, mitológica, microcalifragilística y socialmente hablando la figura engendradora se ha derretido, acabando en un charco de sinsentido y explotador.

No digo que no podría ser la bendición del siglo traer a otro humanoide, con nuestra misma cara, a sobre-poblar a la pobre Tierra, haciendo valer el derecho a la alquimia de la creación femenina (que se ha desvalorizado de su significancia inicial, una lástima), el poder moldear la vida de forma inconsciente, multiplicación celular en las entrañas, los únicos de la especie que pueden mantener otro espíritu dentro de sí (o decidir no tenerlo); debe ser lindo tener ganas de trascender por medio de tus genes pasándote por el culo milenios de supuesta selección natural; seamos un poco más realistas (o pesimistas).

La muchacha ha logrado traspasarme una idea (que su tergiversación, si es que la hay, debe ser producto de un umbral lleno de imaginaciones risibles) de que su lamento consiste por el hecho de ser madre, por el hecho de lo que la sociedad toma por madre, de lo que su familia ha pensado con respecto a su joven maternidad.

Y no una cualquiera. Una madre joven, que huyó de casa muy joven para la época del exitismo financiero. Alimentarse uno mismo, alimentar a dos pequeños, no es compatible con la libertad en un mundo que exige tanto y da tan poco a cambio.

Una triste madre, que se transformó gracias a la desgracia del coito juvenil de finalidad reproductora (anticoncepción masculina, un chiste; sólo cuando conviene, el bebé se forma a puro óvulo), cayó en las garras del siclo natural/religioso, que encima debe trabajar, gracias al monópoli de la existencia occidental de por aquí ‘abajo’, ya no sólo deja de ser mujer para ser medio madre, sino que además pasa de ser medio madre, a ser medio nada por perder la existencia en algún garito que nos ofrece en la libre elección neoliberal dentro de la burocracia sistemática. Vivir a merced de clientes miserables que te tratan como si fueran los dueños del mundo y la verdad. Y adivinen qué hace la pobre mujer trabajadora al volver al hogar, se las da del hobbie favorito del encanto de los cincuenta, andar de nana, puta y sirvienta hasta desmayarse de cansancio viendo televisión en la cama, ¡sin cobrar un peso! A eso le llamamos: amor al arte. ¿Y por qué? Porque el compañero it’s a men, posee valiosas necesidades, que deben ser suplidas a como dé lugar, pero el muy bruto no sabe hacer ni agua caliente y le importa un carajo que su compañera se haga jirones, su descanso, su trabajo, su individualidad, es más importante que cualquier humanidad que provenga de ella. Como para tener ganas de ser una dama heterosexual parturienta.

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Amas los huevos, pero odias a la gallina que hay en ti, odiar tus propias plumas y tus muslos ponedores, pasar de ser un polluelo amarillo, guapo y ambicioso, joya de la humanidad, a ser la Doña Nada de Don Nadie, atrapada en un laberinto de desesperación y embrutecensia. ¿Habrá otras que se sientan así? Las antepasadas de la humanidad (pero bien atrás en el tiempo), vomitarían de rabia a ver las cargas que aún pesan sobre las hembras menos afortunadas, quién se habría figurado este escenario, que vivirían de las formas más estúpidas bajo su condición que ya no es creadora sino una simplona carga para la humanidad.

Parece morir en vida por desprenderse, por permitir que los parásitos, hijos, marido, se alimentaran de su existencia ya precaria por los partos. Como si nunca les hubiesen cortado el cordón que los conectó, por primera y única vez, a la hembra de su especie. Como si en verdad la ‘virilidad’ fuera parasitaria, alimentándose de un ser vivo. Hay algunos que necesitan todo un imperio para saciar a la sanguijuela.

Cada vez que figura el rostro de aquella muchacha en mis pensamientos fugaces, me llena una sensación de culpa, una culpa estúpida, pero culpa al fin y al cabo. Infundada. Por desaparecerle, no verle, no hablarle. Como si hubiera sido culpa mía sus fortuitos embarazos, otros tantos infortunios, que parecen haberle trastornado el alma.

Podría estar exagerando. Más que mal en mi cabeza estos pensamientos con respecto a la visión torcida que tengo sobre la muchacha, no suenan tan matones ni depresivos. Es una especie de sensación extraña verle en ‘decadencia’ siendo tan joven.

Que ganas de tener esa maldita máquina del tiempo. ¿La usaría?

Que ganas de que ser madre le permitiera seguir siendo persona. Porque lo es, pero el medio no le deja que se dé cuenta. Además de parir con dolor, tendrá que vivir con un estigma, santa madre del hombre, que de tan santificada, se te agrietó el traje humano, pareces una aparición. No me gusta. Podrías ser más. Ni siquiera ‘más’, podrías ser tú, siempre tú.

Una vez discutía aquello con alguien cuya madre se desvivió para darle la vida como el señor manda. <<Es una condición mamífera>>, decía en ausencia de sororidad, <<la hembra se destruye para dar vida, es algo natural>>. Como si nunca antes hubiéramos logrado manipular la naturaleza. Como si no conociéramos ciertos secretos, como si no pudiéramos observar, aprender, cambiar. Porque es algo natural cuando le conviene a quien le convenga. Los odio.

¿Recuerdas cuando cantabas? ¿Recuerdas cuando matabas un tiempo que te encantaría resucitar? Debería ser así. Cada vez que una hembra deja de ser humana, muere un gatito. Cada vez que un ser libre quiere recorrer la buena Tierra (nuestro hogar) y de pronto se encuentra apernado por la existencia de un nuevo ser humano que le obliga a abandonar la idea de cualquier aventura (como si los críos no quisieran conocer el planeta), porque así lo dice no sé quién mierda, en ese momento, justo en el instante que ellas sienten su vida truncada (por el motivo que sea, mil causales), un sol explota, una estrella se desvanece, un planeta se extingue, un gatito hace combustión espontanea. Del asco. Como para llorar hasta la náusea.

Me estoy confundiendo. Es complejo describir el escenario que se presenta. Pensar en todo lo negativo que puede significar para ella llevar una existencia como la ha estado llevando el último tiempo, quizá está siendo juzgada de una forma injusta, subjetiva, poco empática y muy estúpida, actitud carcunda, el gusto de andar metiendo la nariz en el porvenir ajeno, y no para ayudar, sino para hacer sentir peor a la gente. Me siento peor también.

Quizá sea porque tengo arraigadas ideas bobas sobre la conexión con el yo, vivir en el bosque, mamá naturaleza te lo da, vinimos al mundo a reírnos, y huevadas por el estilo. Siento rabia, me da rabia ver que a alguien en su situación. Me recuerda la desigualdad, pensar que ella se pudre en un caserón cualquiera mientras algún otro palurdo se deleita por tener la suerte del capital. Me enferman.

A veces me gustaría pescarla, gritarle que se pegue un Nora y mande a la cresta la pocilga de muñecas. ¿Cuántos don Juanes no hicieron lo mismo?

Decirle que se vaya a la punta del cerro, al fondo del mar, a la orilla del universo, invitarle una cerveza (aunque no me guste la cerveza), salir a bailar (aunque no me guste bailar), decirle que sigue viva, que no es justo, que su situación es precaria y que no es un destino inquebrantable, una mala suerte que está siendo sondeada de una triste manera. ¿Cuántas muchachas hemos visto, usted o yo, agobiadas por la carga de una maternidad sin sentido? ¿En qué momento una cría se transformó en un estigma? ¿Cuántos fueron engañados con la falacia de la preservación de la especie en pos de la ruindad de un individuo? ¿Dónde quedan las decisiones personales? A algunos se les ocurre una manera muy estúpida de vivir, y nos condenan a todos. Todos a la mierda. Todos en la mierda.

Mientras tecleaba, he pensado que quizá ella no está tan mal como parece. Se alegra de su proyecto de vida. De su existencia, que para ella no es precaria, ni insoluble, ni muchos menos un martirio. No queremos meterles cosas en la cabeza, quiero pensar que está bien llevar un destino forzoso, por deprimente que parezca, no muchas están libres, lo último que el prójimo necesita es lástima y críticas destructivas.

Ojala que el par de pequeños bichos le compensen de alguna forma el sacrificio.

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Frase #81

Publicado: 20/06/2017 de bocadecenicero en Frases
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Cuando era un ente infante, indefenso ante el vasto y perverso mundo que nos rodea, experimenté la dicha ante la fascinación del futuro. Todas sus posibles aristas, las posibles vidas de Mr. Yo, se contoneaban en mi imaginación, por medio de la clásica pregunta “¿y qué quieres ser cuando grande?” Un sinfín de probabilidades absurdas se presentaban, pronosticando un escenario de fracasos en la sobrevalorada vida adulta. ¿Y quién es tan idiota de querer ser bombero o policía? Aquí es cuando le damos la razón a los que dicen que el espíritu muere, para la mayoría, antes de los ocho añitos de edad. Devastador.

Yo quería ser un X-men. Pero como no se puede todo en la vida, y hacer el ridículo no era uno de mis pasatiempos predilectos todavía, me contentaba con decir que quería ser astronauta, o al menos un científico importante haciendo descubrimientos trascendentales, en unos cien años más, habría farmacias, pastillas y condones con mi apellido. Sublime.

Una serie de libros desafortunados truncaron mi carrera espacial, pensando dedicarme al pasatiempo favorito desde que existe la escritura, más que mal, ¿quién no tiene pensamientos, que cree truculentos, y que desea compartir a martillazo de tecla con el mundo?:

“Yo quería ser escritor. Casi todo el mundo era escritor. No todo el mundo pensaba en que podía ser dentista o mecánico de automóviles, pero todo el mundo sabía que podría ser escritor”.

 – Factotum, Charles Bukowski.

Como también queremos mandar a matar a los Rollings Stones, nos quedamos con estas notas para calmar nuestros tensos nervios.