Yeso santo.

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en La Imagen
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¿Se han dado cuenta de que cuesta encontrar cosas alentadoras hoy por hoy?, porque, si bien superamos el existencialismo, cada días estamos más triste. Pero no es nuestra culpa, siempre tenemos que mantenernos irresponsables por haber sidos arrojados al desamparo de una sociedad que vive de la forma más tonta que se le pudo ocurrir al más lentin de nosotros. ¿Una justificación del fracaso o una escusa para la incompetencia?

Les dejamos un mensaje de esperanza, a ver si sacamos una que otra sonrisa.

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Frase #80

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Cine, Frases
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Las películas francesas son incomprendidas. Lo sabemos. Pero con el tiempo (no sabemos si para bien o para mal) han ido superando ese aire franchute medio hipster medio indi. Sin embargo los clásicos franceses se caracterizan por no entregarnos más de lo que nuestros ojos podrían ver de una escena. Sublime, cuentan algunos críticos experimentados. Nada que hacer. Nos quedamos con una frase que además de contarnos algo sobre la vida, describe muy bien el mundo incomprendido del film ulalá.

“-No tengo nada que decirle, soy Mr. Nobody un hombre que ni siquiera existe
-¿Recuerda como era el mundo antes de la cuasimortalidad?
-¿Qué?
-De la homerisación, renovación infinita de las células, ¿cómo era, cuando los humanos eran mortales?
-Había coches que contaminaban, fumábamos cigarrillos, comíamos carne, hacíamos todo lo que no podemos hacer en este agujero y era maravilloso. La mayoría del tiempo no pasaba nada, como en una película francesa…”

-Mr. Nobody, Jaco Van Dormael

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Plegarias por Simpsons.

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Imbéciles, Opinión
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Nota: la siguiente publicación contiene pantallazos editados sacados de páginas en facebook, es gente real, usando palabras reales. Algunas de las imágenes pueden herir el conocimiento de quienes no mantienen la serenidad frente a la barbarie. Se solicita discreción (y sus mejores groserías).

Los simpsons son un programa de televisión que ha roto esquemas en cuanto a la animación, la audiencia, fanaticada, etc, etc, etc. Y a pesar de que muchos concordamos en que la calidad del programa ha decaído tristemente con el tiempo, sigue siendo el estandarte de la animación satírica y la crítica social/cultural. Unos dicen que debió terminarse hace mucho. Otros siguen alimentando el raiting con nostalgia o nuevas generaciones.

Sea como sea, para nosotros resultó una revelación para nuestro ocio y cultura general gringolándica. Las alusiones a películas, hechos históricos o ficticios, una seguidilla de pistas sobre un gran mundo que se construyó a la mala, tiene una sociedad enferma, pero de pronto ya no parece tan malo, podemos reírnos de la estupidez convirtiéndonos nosotros mismos en los estúpidos, las negligencias médicas, la burocracia, el gobierno, todo era un absoluto ridículo que te invitaba a pensar un poco mejor las cosas. No importa si el mensaje era intencional, o sólo se instaló así en la mente de algunos que tienden a tergiversar. Quién sabe. Lo cierto es que gracias al señor Burns conocimos a Charles Foster Kane, Marge nos subió al Tranvía (al que le dicen deseo), nos llevaron al Nido del Cuco con Michael Jackson, con gas del dentista te pegaba un Yellow Submarine y perdías largos minutos de clase con Free Bird en vivo, en Halloween te contaban tres películas, nos contaron un Pulp fiction de veintidós historias e incluso, Bart con su rechazo  a los duendecillos nos mostró la luz para de una vez asumir que nos cargaban los Pitufos, ¡Qué mal doblados!

Pero no nos pongamos sentimentales, más que mal, nos han entregado muchas risas de ingenio, y con eso basta, por lo que no podemos evitar buscar simpsons por todas partes, y como es el caso de los que estamos atrapados en la rueda hámster de la existencias promedio, en redes sociales como facebook suelen haber espacios donde llegan a las mecas de memes fanáticos sedientos de repetir una y otra vez la experiencia de reírse, entretenerse. Nosotros también caímos, poniéndole el gusto a la pagina que fuera, no daremos nombres porque, en realidad, no vale la pena responsabilizar a alguien que probablemente en una situación crítica no se haga cargo de sus palabras, algo así como el libertinaje inmoral de la libertad de expresión.

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Entonces tenías estas páginas. No somos muy de ver el muro internáutico infinito (al menos no el de facebook), pero de vez en cuando a todos nos gusta quemar neuronas riendo o cureoseando a medias por aquí y por allá. En el último tiempo nos dimos cuenta, por medio de nuestros propios comentarios al conversar en la vida real, que había una comunidad simpsoniana no determinada, comandada por diversas páginas que se supone que estaban destinadas al debate amarillo (y en ocasiones al culto a la familia norteamericana favorita), que comenzaban a llenarse de basura. Un fantasma de cuya presencia nos dimos cuenta cuando ya había invadido mucho terreno, tenías ante tus ojos una cantidad de ‘memes’ sobre el anti feminismo en sus diferentes variantes, que iban desde uno que otra alusión machista, hasta la burla directa de movimientos, manifestaciones, entrevistas, cualquier cosas feminista (para ellos, feminazis).

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Una locura de la ignorancia y la prepotencia, casi como las reuniones de la basura blanca del sur de los Estados Unidos. Un rechazo que de histórico no tiene nada, la verdad es que no es primera vez en la historia de la Tierra que los humanos piensan que otros humanos no deben ser tratados como humanos, suponiendo que todxs somxs humanxs (Lenguaje Inclusive).

Pero lo curioso es que la fanaticada simpsoniana de Latinoamérica de pronto se vuelca por millares al voto de la ridiculización de un movimiento que es, al menos, sensato. ¿Quiénes somos para juzgar? Cada cual puede reírse de lo que quiera.

Lo que todos nos preguntamos ¿Por qué esa gente piensa de esa manera? Como para abrirles el cráneo y gritarles a las neuronas para que suelten respuestas coherentes, sin estupideces ni imbecilidades. Si te vas a quejar de algo, tienes que ponerte a pensar aunque sea un poco. Un poco. Analizarlo, por último investigarlo. No cuesta nada, les venden ignorancia como barata, cuando el conocimiento es gratis (al menos en el bello mundo de la internet). Como negarte a algo para ser el trol alfa, aprobación por medio del repudio, una versión más viril de las únicas y diferentes. Son un chiste.

¿Qué hacer? Pues no sé, no podemos pedir a todos los sujetos horribles que se callen, demasiado desgastador. Yo creo que deberíamos reflexionar, ¿Quiénes son los que siguen a los simpsons? ¿Son como nosotros? ¿Qué culpa tiene la serie? ¿Quién pide revolución burlándose? ¿Cuántos de ellos gozan de los privilegios de las revoluciones con total descaro? No sabemos qué pensar.

Nos quedamos con una selección de los memes más populares que oscilan entre las páginas simpsonianas, juzgue desde el fondo de su consciencia.

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Sonrisa felina.

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Gato

Hace unos días estábamos de vagos drogados mirando imágenes de gatitos. Pero curiosamente no era por medio de internet. Los gatos estaban invadiendo de manera exponencial científica, nuestro disco duro. Así que a modo de librarnos un poco del peso informático, nos dimos a la tarea de inaugurar una nueva sección del pútrido blog que tienen frente a sus enajenadas mentes. Nos llevó horas llegar a una conclusión tan absurda, como para que nos den un aplauso. Gracias.

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¿Pagaron  nueve dolares para ver esto?

¡Pues yo pagué diez!

En este lado del planeta nos estamos congelando con lluvias, nieves y fríos, y mocos y resfriados. Y un gran etcétera. Nos quedamos con una melodía para soñar, para pasar la noche a puro paracetamol y tesito caliente.

Trump is not dead.

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Cosas que odio, Imbéciles
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Debatíamos Amaranta (el gato) y yo, sobre lo que le pasó a la comediante (la Kathy Griffin) que ‘decapitó’ a Donald Trump, la persecución social, el estigma en el espectáculo, en fin. Toda la mierda por una foto de un sujeto que no le vendría nada de mal una decapitación pública. Pero ¿para qué ponernos extremistas?, comentaba Amaranta (el gato). Yo le decía que si hay que ponerse extremistas frente a la extremansia, asesinar a Trump, asesinar a cualquier político por medio de una performance, es parte de la libertad de expresión de la democracia, es muy incivilizado matar a alguien de a de veras, que al menos el arte nos salve de la vida. Y además es una manera mucho más clara que el voto democrático para demostrar desacuerdo con los poderosos que rigen al maldito planeta.

Amaranta (el gato), se lamía entre los dedos de su patita frontal izquierda, apelando al discurso pacifista de que no se puede frenar la violencia con más violencia. Es absurdo. ¿Te has preguntado?, decía Amaranta (el gato), ¿qué sentirías si alguien publicara una fotografía humorística con una cabeza de utilería de vuestra persona? Se lamió los bigotes de pura satisfacción.

No quise seguir el debate con el felino, porque siempre acabamos en violencia. Sin embargo, nos pusimos a comentar sobre un futuro distópico, una historia que se nos salió de los albores de la creatividad, aquellas imágenes se nos revelaban cual epifanía macabra, o un presagio raro, o una imaginación deconstruyente (porque la imaginación no destruye), ¿cómo nos imaginamos la muerte de Donald Trump?

Como para que Trump nos busque y nos arruine la carrera.

Estaba amaneciendo en América (la falsa, no la real), el sol salía con sus gafas a beber una gaseosa de cola bien fría, en las cocinas de sus espaciosos hogares, buenas madres mitad persona mitad delantal, asumían su posición de mula para poner frente a sus polluelos el cereal vitaminado, el sándwich de crema de maní, café y una dona para su amante y embrutecedor esposo.

En aquellos hogares los televisores ya estaban encendidos con las noticias de la mañana, los humanos del amanecer no son más que un resumen de ayer. Cuando de pronto la imagen de Melania Trump remecía todos los canales. De seguro nuestro cerebro creyó tener, en el subconciente, algo de esperanza al pensar que no puede haber mujer consciente dispuesta a casarse con un sujeto como él. Manos en la espalda, con esposas en las muñecas, sin ropa y ensangrentada, gritando y pataleando, como si la hubieran echado recién al mundo. Pienso que quizá algunos creían que era impotencia, los que la creían inocente, que era locura, una mujer bonita no puede saber qué es lo que hace, que era resentimiento, una venenosa puta, o similar, y bueno ¿Cuándo se han puesto los seres humanos de acuerdo en algo? Gritaba por gritar, y ya.

A Melania se le acusaba  de asesinar a su propio esposo, presidente del mundo, en el lecho matrimonial. Lo envenenó poco antes de irse a dormir, y una vez que el presidente comenzaba la larga agonía de un veneno aplicado en su justa medida, su esposa aparece en la habitación con un penetrante cuchillo de carnicero. Lo demás es Historia. Como un maldito colador quedaba el gran hombre del noroeste.

El juicio más importante del planeta (como aún no matan al Papa, por ahora no ha habido algo tan seguido por la prensa). ¿Y qué importa? Si ya se murió, pensaban algunos en la desolación de perder al sol colorado de cabellos ámbar. Trump representaba el fin de una era (no sabemos cuál), para el comienzo de una era aún más próspera (¿?), y por sobre todo, representaba la prepotencia de la ignorancia, la preponderancia del poder, y una cantidad de mierda cultural, el más bestia de todos iba a regir por sobre otras vidas. Una real tontería. Frente a los ojos de todo el maldito planeta. Pero todo aquello acabó de pronto en manos de la primera dama.

Melania guardó silencio. Nunca contó porqué lo hizo, ni siquiera cuando los temidos republicanos vampiros chupa almas del cuarto reich, le torturaron de las formas más humanas, el marqués de Sade no se la hubiese creído de estar ahí. 120 días de investigación, dio la fiscalía. Pero Melania no fue Juliette ni Justine, era Melania y nada más. Cada día más fea contaba la prensa medio aburrida de la noticia, ¿y quién va a ser presidente ahora? Eso no importa, lo importante era condenar a la perra ésa.  

Nadie sabía a ciencia cierta cuáles fueron los motivos de Melania, los noticiarios confundían a todos. Incluso a mí y a Amaranta (el gato). La viuda Trump gritaba que la soltaran, que le dejaran en paz, cosas por el estilo. No gritaba ni un vestigio de un porqué.

Fueron tiempos difíciles, por alguna extraña razón, que ejecutaran a la bruja o no, no acaba con el hecho mismo, la brujería ya estaba hecha y el presidente estaba muerto. Fin. Continuemos que el país se nos va a ir al carajo. Pero no. Necesitaban un norte que les ayudara a cerrar el capítulo, un funeral no es suficiente para que termine un periodo presidencial, no, necesitamos sangre.

Con el tiempo el largo y dudoso juicio se olvidó en la burocracia, y la sentencia pasaba a ser parte de las excentricidades de la nación, el libro Guinness en su nueva edición le tenían de portada, la gran ejecución del siglo XXI; Melania era condenada a pena de muerte por un plebiscito ciudadano inédito. Con ayuda de la NASA y de Harvard, se lograba construir una nueva y más gratificante forma de ejecución, que garantizaba un casi nulo dolor para el ejecutado (lo cual no les interesaba mucho), y que  a su vez tranquilizaba a las masas con su sed de destrucción y sangre no menstrual. Una licuadora gigante, como la que todos tenemos en la comodidad del hogar, a una escala lo suficientemente elevaba para que caigan unos diez seres humanos.

Las Naciones Unidas ya no podían con tanto soponcio en las reuniones que tenían frente a la locura que cometía el pueblo estadouniciano. Prefieren triturar a una mujer en vivo que manifestarse contra el neoliberalismo. Curiosas criaturas.

Los más pacíficos de la ONU querían declarar la Cuarta Guerra Mundial (En la Tercera, al final se fueron a pelear a otro planeta, Norcorea perdió, y Kim Jong-un explotó en el espacio producto de una negligencia de navegación, así cuentan).

Los más sensatos quedaban estupifactidos ante la ejecución. Algunas ONG y asociaciones por la mujer le calificaban de femicidio, puesto que no se llevó a cabo la investigación como correspondía (¡¿Cómo investigar si la arpía no decía nada?!), se asumía que ella era la asesina porque la encontraron en la habitación donde murió entre envenenado y desangrado el presidente Trump, con cuchillo en mano. ¿Qué otra evidencia se necesita? Con evidencias puedes probar lo que sea, aunque no sea verdad.

El mundo se dividía, la liberación de la Melania se mezclaba con la abolición de muchas cosas, de mucha gente. Tenías que huir de todos lados, si no querías quedarte a pelear, y lo más probable, morir. Morir peleando o morir muriendo. Una anarquía de proporciones bíblicas, señores, ¡está en las revelaciones, amigos!

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Se construía un enorme trampolín, donde Melania tendría que dar el salto a la purificación, voluntariamente, puesto que nadie se atrevió al final a abrir una compuerta, o si quiera programar una computadora para que abriera dicha compuerta. Ante ese acto de poca hombría, el ejército de los Estados Unidos (quien se  hizo cargo, personalmente, de la ejecución), declaró que para mayor tortura, tendría que saltar ella misma a las aspas.

La primerísima dama del mundo era triturada con transmisiones en vivo a todo el planeta.

Es una pena que la comediante haya quedado presa de un estigma, por algo tan libre como la performance, ¿incitación al odio? Depende de la perspectiva.

A modo de empatizar, nos quedamos con la reflexión que nos robamos de no sé dónde (no me acuerdo), sólo la robamos y ya. Robar es malo.

derp

Frase #79

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Frases
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Como recordábamos al suicida Henry, nos acordamos de otro Henry no tan suicida. Nos ponemos a pensar que quizá estos pudieron ser sus últimos alaridos en este podrido mundo. The last days y mierda mística.

“Desde sus ventanas oye vivir al mundo y a los hombres y se sabe excluido, pero no se mata, pues un resto de fe le dice que tiene que apurar hasta el fin de su corazón este sufrimiento, este enorme sufrimiento, que es lo que a la postre habrá de morir”

-El Lobo Estepario, Hermann Hesse