Frase #84

Publicado: 17/07/2017 de bocadecenicero en Frases
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¿Se han puesto a escuchar a esos seres dueños de una verdad mínima que creen que es la verdad máxima? ¿Será una falta de apreciación del basto universo, o será que las cosas son tan simplonas como ellos las detallan? ¿Será que el deseo de dominación por sobre los demás no obedece ninguna regla y es susceptible a la ridiculez, la ignorancia, y los malos hábitos de conocimiento?

“-Si cada uno se ocupara de sus propios asuntos- dijo la Duquesa en un gruñido -, el mundo giraría mucho mejor y con menos pérdida de tiempo”

-Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll

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Un trabajo bien hecho.

Publicado: 17/07/2017 de bocadecenicero en Historias de interés
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Cierto lunes por la mañana, me regalan un pastel por favor concebido. El muchacho había obtenido un sobresaliente en una tarea, que el muy flojo no quiso escribir, así que solicitó mis servicios jurando que una buena escritura sólo dependerá de si el ejecutor es maestro en el bello arte de las comas y los puntos, un mito de los iletrados con respecto a juntar palabras y que suenen del agrado para un exigente profesor, cuya cátedra es impartida en una prestigiosa institución educativa.

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Accedí porque, en cierto modo, es bastante divertido escribir para las profesiones no humanistas. A veces, la burocracia los transforma de radiantes seres humano a monstruosas criaturas hipócritas que se creen amos de la verdad (y como sabrán, ese es el primer principio para dejar de aprender cualquier cosa que te ayude a ser más empático). Entonces, lo único que tienes que hacer es dejarte llevar por la sangre Ventura que corre por tus venas, esos ricachones que han existido en nuestra idiosincrasia en sus diversas modas y costumbres. Siempre chiflados, sin duda. Tirándose flores, como en la mesa de los caballeros, bebiendo brandy y fumando abanos, felicitándose unos a otros por ser los dueños del mundo.

Mis proyectos, como aquella tarea, suelen dejar una sonrisa al mendigo estudiante, agradecido de mi infinita misericordia para con su precariedad económica, las bebidas alcohólicas y la marihuana están muy caras en estos tiempos como para desperdiciar dinero en algo que alguien puede hacer perfectamente gratis ¿verdad?

La tarea era para una materia cuyo nombre no recuerdo con claridad, algo de presentación, exposición, no sé, te enseñaban a comunicarte como un ser de la tierra y no como un robótico déspota de la era espacial con un campo antimateria a su alrededor que todo lo destruye y privatiza. Más que mal, el algún momento tendrían que lamerle el culo a algún imbécil para insertarse en la realidad simulada donde se aseguran que serás parte de los depredadores de la jungla, la peor de todas, otros tendrán mejor suerte, pero más de alguna ocasión tendrán que dirigirle la palabra a su asalariado secretariado. En algún momento les urgiría la necesidad de tener que solicitarle a alguien más que haga el trabajo por ellos. En fin.

Consistía en un simple telegrama electrónico, de doscientas palabras en donde se debía explicar porqué el alumno decidió estudiar la ingeniería en x, si no es capaz ni de escribir un maldito correo ¡de doscientas palabras!

No, aquello último no.

Se debía justificar la elección de la carrera. Efímera calificación, eras crucial para que obtuvieras una nota decente en el ramo y poderlo pasar tranquilo. Y así fue.

Una pequeña entrevista (¿Qué hacen?, ¿Qué aprenden?, ¿Por qué carajo a alguien le gustaría estudiar algo como aquello?), y ya teníamos en menos de media hora, un viernes por la tarde, un excelente e-mail, moderno, fresco, vivaz, lleno de tonterías y una burla tremenda a esos discursos motivacionales, mucho más gratificante que un estúpido aquejumbrado por la inseguridad y no demuestra pasión. Adoran la adoración, porque es el perfil que se busca en un profesional hecho y derecho, nada de complejidades ni oscurantismos. Nada de señalar errores, sólo dar soluciones (aunque sea para un problema fantasma). Y siempre incluir la palabra futuro, eso es mucho muy importante.

(A veces creo que los profesores se dan cuenta de mi siniestra intervención, pero hacen la vista gorda para no tener que perder tiempo en otro número más del sistema)

Como ya se habrán dado cuenta, estos personajes del eterno favor universitario, creen que los escribanos pagan las cuentas con pasteles, los músicos con alcohol, y a los diseñadores se las paga Dios (o eso esperan).

Nota: Decir que Dios pagará algo, no garantiza que ocurra. En serio.

No es de extrañar. Varías veces me he visto en la misma situación. Un desesperado que te ve con cara de sabiduría universal (¿y qué mierda va a saber uno de esas cosas?), te piden el favor a cambio de un trueque miserable, al que accedes sin regatear porque te importa un pimiento si te pagan o no por algo tan simple. Toma tu informe de doscientas páginas, gracias por las galletas.

Sin embargo, recuerdo una monstruosa ocasión en la que forzaron mis habilidades (y gratis) a realizar un completo informe de literatura. Eso ya es otro nivel. Hacer el semestre completo de “comunicación escrita” para un sonidista no es nada del otro mundo. Aprobamos con un 6.5 de 7.0.

Pero entrar en el terreno de los que han leído muchísimo más que tú y que tienen un ojo milagroso para detectar a los mediocres escritores que con mucha energía pudieron juntar dos o tres letras sin avergonzarse a sí mismos. No podía exponerme a esa clase de rufianes. Pero las lúgubres y asquerosas circunstancias en las que me encontraba en ese entonces me obligaron a ser intérprete del señor Lévi-Strauss. Claude Lévi-Strauss, famoso por les Structures Elementaires de la Parenté que a mucho les haría bien leer para entender eso de la familia, el individuo y la sociedad, desde la mirada de los antepasados contemporáneos de la civilidad; o al menos para ampliar (o eliminar, lo que pase primero) un poquito eso de Adán y su costilla.

Yo no quería escribir, leía a pedazos y de mala gana. Tiempo después releí  la cosa, pero por voluntad propia, mucho más gratificante que estar escribiendo con la visión de la horrible cara de ese pigmeo altanero con aire de Chespirito que decía ser el maestro de literatura. Sus ojos Sartrerianos y sus gafas gruesas te recordaban la insignificancia de tu persona frente a la coqueta agudeza de alguien seguro de sus conocimientos y que desprecia profundamente a la raza humana, todo un magister en letras. Supongo que podría ser un prerrequisito para dar clases a esos seres indiferentes que estudiaran, trabajaran, regarán hijos, y se morirán. Pero allá cada uno con su criterio de contratación.

El trabajo era el más espantoso que se había hecho hasta entonces (y no tengo seguridad de que el record haya sido superado por alguna otra aberración posterior), por más que lo releía para cambiar las incoherencias, corregir la porquería, cualquier cosa suficiente para aprobar, pero no, estaba en blanco, las ideas no fluían. Estaba convencida de que con ese trabajo no se lo perdonarían ni al mejor estudiante, pero el patrón insistía en su pereza y desligue del asunto, y el esclavo escribiente se sometía a la voluntad bajo el precepto Simpsoniano de:

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Y bueno, la mala gana resultó en que el informe recibió la calificación mínima (1.0), que es casi simbólica (nadie puede ser tan miserable), por plagio, un copiar y pegar adornado con sinónimos ridículos, mal uso de appa, errores por doquier y una paupérrima observación del trabajo del franchute belga, no se le iban a escapar al enano ojos de lupa. Fue un alivio para mí saber que todo ya había terminado, y que, mejor aún, no se me volvería a pedir en otra ocasión que hiciera algo similar, con ese maravilloso 1.0 se le secaba la sangre a la sanguijuela parásita.

Campaña por el consentimiento: si alguien no quiere hacer tal o cual cosa, por muchos conocimientos y habilidades que tenga, no le obliguen. Porque cuando se violan las habilidades de los demás se acaba con una monstruosa creación forzada (y encima te reclaman por la malformación), que beneficia a nadie.

Conozco a muchos como yo que le hacen las materias a quienes pueden pagar por los informes, las maquetas, los planos, etc. Hay quienes han disfrutado del lucro de una PYME durante años (una jovenzuela que le hizo todos los planos a un destacado arquitecto, genial)  ¿Aterrador, no?

O simplemente se te acercan y te lo piden como si ellos te hicieran un favor a ti. Aunque claro, deben verte y piensan que darle un trabajo de verdad a alguien que escribe por escribir, es una especie de retribución monetaria, para que los vagos hagan algo útil para la sociedad, ¿y qué más útil que aprobar a un ingeniero (aliviando su carga en las materias intranscendentales) que ayudará a la construcción de un mejor mañana?

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Algo que escuchar Nº116: Belleza

Publicado: 17/07/2017 de bocadecenicero en Algo que escuchar
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Para amenizar la mañana, dejamos el manual de cómo preparar un huevo para el desayuno de hoy, un frito de la ultra belleza que nos dejara a todos como el equivalente de afrodita, y la pregunta es ¿creer en la belleza te hace bello?

Frase #83

Publicado: 10/07/2017 de bocadecenicero en Frases
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Para el desquite, de la mano de la tortuosa relación entre Eva y Kevin, dejamos la reflexión para quienes, como Helen Alegría, piensan tanto en los infantes:

“Los niños viven en el mismo mundo que nosotros. Que nos engañemos suponiendo que podemos protegerlos de él, además de ingenuo es pura vanidad.”

-Tenemos que hablar de Kevin, Lynne Ramsay.

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¿Comprenden?

Publicado: 10/07/2017 de bocadecenicero en Alternativo-world
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A propósito de que ya llegó a Chile el famoso Bus de la Libertad, comandado por un grupo religioso (no faltaba más) y auspiciado por un aglutinamiento fascista que se ha estado ratoneando en la prensa para que no aparezcan sus nombres como parte de la campaña, qué trucaso ¿no?

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Recordé un cuento de juventud, de esos que hablan de cuando uno se creía activista LGTBIABCD+ para crearse alguna carcasa contra el mundo de mierda en el que te tocó caer siendo gay (o similar), y te enfrentabas a todos en pos de los derechos de ciudadanos excluidos del sistema al que desaprobabas, exceso de ira hormonal que da en la adolescencia, acababas uniendote a la conspiración mundial de lobbies que quieren masacrar a la humanidad; sería un gran regalo para el planeta. Y dado que no es el caso…

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Te aprendías toda la terminología psicoanalítica, biológica, antropológica, histórica, artística, etc. O al menos lo básico. Heterosexual. Homosexual. Bisexual. Y sigue. Ni en una prestigiosa casa de estudios se aprendía tanta cosa como en las clases de la oralidad popular. Se pasaba de boca en boca (de vez en cuando, muy literal la transmisión), una valiosa información que no encontrabas en otros lugares, que podría ser incompleta, medio errada, sumando las concepciones real-maravillosas, algunos se podían corroborar leyendo un poco, pero habían otros demasiado místicos para entrar en la dimensión de la analítica formal (como un millar de información que los folios oficiales no contemplan, risible). Dialéctica de los desviados, que debatían, asociaban. Era información que además de ayudarte a sentir mejor contigo mismo (si hasta de política aprendías), te daba más razones para andar de niñato peleón.

Y entonces, en una sala de clases de la cual no quiero acordarme (¿por qué alguien querría olvidar algo de la Mancha?), había un pedagogo de Historia de Chile y Universal, muy particular, gustaba de ciertos placeres ocultos con ciertos intelectos inmaduros masculinos y de los sinónimos sin fin de las palabras al dictar.

No sabemos cómo, en un innumerable transcurrir de horas quemadas haciendo la nada, se saca a colación el tema del matrimonio igualitario.

A pesar de que esa redundante información circulaba hace décadas en el rubro, aún no era común pelearse como hincha borracho por aquello. Los que salieron del closet en época de tribus urbanas, ya estaban listos para dejarse pudrir en conformidad, y pelear por su lugar en la enferma sociedad. Intolerante sociedad. Los más doctos, sin embargo, ya tenían el debate ardiente, mucho antes que el resto de la chusma, esa menor enajenada, que si no se le conceden sus deseos de estabilidad existencial, estalla en incomprensión, dando paso a una revitalizante y purificadora quema de brujas. Nada más ver lo que ocurre en Rusia. Una pena.

Un individuo dentro del alumnado, quien se identificaba como miembro activo/neutral dentro del rubro, ferviente oyente de las pláticas del populacho minorista, tenía arcoíris en blanco y negro, pero siempre con la apertura cerebral dispuesta al diálogo pedagógico cual embajador de una tierra exótica. Al fondo del salón, levantó la vista para escuchar una humilde opinión de la soberbia ignorancia de quienes defienden el estancamiento.

En la palestra, el representante del Ministerio de Educación en forma de ángel pregonero de la sabiduría, encubierto, y de parte de vosotros, en secreto, chicos, no temáis. <<Sí claro>>, pensó fugaz el discípulo cuya apreciación ética hacia la figura de autoridad de turno, se distorsionaba de mal en peor con cada palabra que escupía. Su discurso consistía en afirmar que los ciudadanos (¡y todo en pleno estudio de la Revolución Francesa!), de cierta condición, no deberían acceder al matrimonio, y no porque todas las personas no sean iguales ante la ley (o ante la cama), es más bien, una incomodidad dentro de mi zona de confort, ¿comprenden?, queridos, no se trata de negar o de dar permiso, esto es por los que son más pequeños.

A muchas cabecillas confundidas atrajo el poema del maternal aplomo ignaro; pues mis hijos, ¿comprenden?, la más grande entendería, es lista, y ya tiene edad para notar que existe más gente en el planeta además de ella misma. El más chiquito, sin embargo, ¿por qué debo someterlo a los horrores realidad  si aún al bostezar deja una insípida fragancia de leche agria?, y para rematarla, agitando esa parte del labio donde podría reposar un chaplinesco bigote, una arruga en la frente digna de ser coronada con un engominado hacia el lado, animando el alegre conjunto de una sentencia nacionalista, ¿cómo le explico a él que dos del mismo sexo se estén besando en la calle?

Para quienes no tuvieran una carcasa de conocimientos suficientes para sospechar de cualquiera que le pudiera estar noblemente sirviendo al Gran Hermano o a la Matrix, cayeron en un silencio de admiración, conmovidos por verse reflejados en algo que jamás se dieron en trabajo de analizar, pero que ahora se les aparece en bandeja, como para no tener que volver a recapacitar.

Aterrados, sin embargo, sólo uno. Chiquilla, que andabas entre las piernas de Psique a cara descubierta, dejando en ridículo a Cupido y su pretensión de amor incondicional, haciendo fama en una isla de conglomerado demoníaco, bajas a las profundidades de la realidad establecida, libre de cualquier corrupción liberal en todas sus eras, para darte cuenta que hasta quienes dicen conocer el camino hacia la libertad, cierran ante ti la guillotina de advertencia, para la próxima te parten en dos si quieres cruzar los límites de la igualdad, porque cuando dicen todo, es un todo a medias, la mitad hembra, fuera, el resto descarriado, fuera; tener un pequeño aletargado campo de materia gris es el escenario perfecto para no comprender bastas cantidades, bastos universos.

En esa sala pudo armarse una pelotera de proporciones bíblicas, la alumna observa la triunfal expresión en los ojos de quien tenía el descaro de declarar en su propia cara que el País de los Arcoíris no es más que una fantasía progre incompatible con nuestra naturaleza recelosa y espuria. Lo importante no es discutir si son seres humanos como usted o yo, lo importante es no dar autorización para quienes piden a gritos la tranquilidad de vivir.

Un combo, tan simple como la proclama, un puño cerrado avanzando a velocidad de furia marica, furia segregada, fortificado por las vitaminas que te proporciona comer rabia a diario, un combo en la cara de esa docente habría sido suficiente para hacerle notar el desacuerdo. No se dijo nada, se aceptó la porquería que provenía de la universitariedad profesional de alguien que se da licencia para iniciar un debate en desigualdad de condiciones, cuando eres acreditado (por quien sea) tienes la confianza para destapar tus payasadas con la impunidad de la libertad de expresión, olvidando que la libertad acaba con los derechos del prójimo; y si el prójimo no tiene derecho, mejor, más libertad.

¿Qué se hizo entonces? No se habló más del tema, se dejó pasar, dejó su estela apestosa impregnada en quienes lo reproducirán, sin pensar en ese individuo en formación, sus aspiraciones truncadas (aunque ¿quién quiere casarse?), es ahí cuando un joven no interesa, ahí dejan de ser personas y pasan a ser reflejo de sus padres, o un error perverso de las maquinaciones de quienes atentan contra natura, madre trastocada que es manipulada al antojo de soberanos con el banderín de la verdad que se aplastan unos a otros. Un clásico.

El Bus de la Libertad (libertad de odio, libertad de repudio), no sería lo mismo si llevara mensajes racionales biológicos calificando a los religiosos de sujetos delirantes, absurdos, tergiversando una vislumbre, pincelada de un libro de editorial dudosa, de primaria pobre. Vergüenza.

Todo esto no es un atentado contra quienes lo están atajando, esos que cubrieron de multicolor el Naranja Mecánico de la ultra violencia sobre ruedas, con convicciones claras, con apoyo, con lo que sea, no es contra ellos que el mensaje capcioso puede dejar abismos no aceptación propia; por ahí habrá alguna muchachada insegura, en pleno descubrimiento de qué es lo que necesitas para vivir acorde a lo que ocurre en tu interior, verán el mensaje y comprenderá, como quien no puede reventarle la nariz a machucazos a una profesora que se esconde tras la incomunicación generacional, esta sociedad no es para ustedes. Que les quede claro. ¿Tolerancia? Un absurdo de corrientes de izquierda feminazistas y mariconas que le llenan la cabeza de pajaritos a quienes no se pueden defender, que, paradójicamente, son los más peques. Ataque directo a los que no se pueden defender, en pos de los que no se pueden defender (¿?)

¿Nos sorprende la incongruencia de la lógica cristiana?

No.

La supuesta muerte del ídolo del soft rock, Avril Lavigne, suena escalofriante. Suponiendo que no murió, debe ser horrible que todo el mundo crea que estás muerta y que más encima crean que eres otra persona (a Paul no parece molestarle… sospechoso). Y para peor, tu carrera se fue al caño por culpa del fetiche con japón y la mala gestión de tu talento.

Yo me cuestionaría mi propia existencia al verme en un horroroso antes y después. En medio de un delirio conspiranóico, un alarido llega desde la vida real y me dice “ay por favor, no está muerta, sólo está vieja”, entendemos. Pero algunos acérrimos fans con la idea de la pérdida de la divinidad, de seguro que acabarán pegándola al suelo con la gotita y quemándola viva en un ritual pseudo satánico, Goodnight Avril.

En fin. Nos quedamos con la balada canadiense del álbum Let go, sencillo que la dejó en las mentes de muchos terrícolas.

Frase #82

Publicado: 03/07/2017 de bocadecenicero en Frases
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Pasará a los registros de odio el controversial 2/7 (aunque como sabemos, todos los domingos son una mierda), porque perdió ‘Chile’ en un curioso encuentro en la final de la copa Confederaciones, además se impuso el fervor derechista, ciudadanos consientes quienes ejercen derechos y poseen deberes exclusivos gracias al ejercicio de la democracia, las urnas llenas de la crema y nata de la sociedad mientras el resto quejumbroso brillaba por su ausencia. Y como si no hubiese suficiente alboroto, un veterinario pierde los estribos de la civilidad, en un casino, dejando una masacre para la historia. Pero estos últimos dos eventos ¿qué importan?, el luto de la fanaticada se hizo sentir, calles vacías, ruido infinito del mar, el aire, la naturaleza en general; el respeto por los caídos, no, el silencio abrumador por el triunfo de la Piraña neoliberal, no. El compatriota llora, en un llanto medio raro, que quizá yo en mi infinita indiferencia, no puedo asimilar en el quiebre de la pasión. Lo esencial es invisible al fútbol. O será que ser ciudadano no se compara con ser fanático. La vida es muy corta para la política deprimente.

Nos quedamos con un extracto del puño de un autodenominado intelectual fanático, inteligente apasionado, qué sé yo cómo se verá a sí mismo declarando el deporte como un acto político-histórico (y como está de moda, informamos que no tenemos los derechos para esta frase… y parece no importarnos):

“El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza.”

-Fútbol a sol y sombra, Eduardo Galeano