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En las listas de películas controversiales o de temáticas potentes, de esas que ponen a prueba la resistencia del público, siempre aparece esta maravilla del viejo continente:

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Saló o Le 120 giornate di Sodoma, o bien Saló o Los 120 días de Sodoma, es una película italiana del año 1975, dirigida y escrita por el genio de la controversia Pier Paolo Pasolini, basada en la novela “Los 120 días de Sodoma” del desvergonzado genio agresivo y erótico el Marqués de Sade.

La película fue mundialmente censurada, calificándola de atrevida, pretenciosa, y excesivamente explícita. Mientras que otros la admiraban por su valentía. Los detractores se opusieron a su proyección gracias a las escenas de violaciones, torturas, escenas de relaciones sexuales homosexuales, y su lenguaje con alto contenido erótico.

Por su parte, Pier Paolo se defendió de las injustas acusaciones de llamarlo degenerado, alegando que la película era una metáfora de diversos sistemas de nuestra sociedad, con una serie de simbolismos que se adherían a la historia del Marqués de Sade. La metáfora más conocida (alerta de SPOLIER) es la controversial escena en la que se come excremento humano; Pier Paolo lo hizo en desaprobación a la comida industrial producida en masa.

Además, gran parte del argumento se basa en los horrores de los que fue testigo Pasolini durante su estancia en Saló, además de diversos horrores por parte de los ejércitos nazis y facistas de Alemania e Italia, que marcaron la juventud del director.

La película se sitúa en Saló, al norte de Italia, durante 1944, en plena ocupación por parte del ejército nazi. El relato se divide en cuatro capítulos: Anteinfierno, Círculo de las Manías, Círculo de la mierda y Círculo de la sangre; basados en los nueve círculos en los que se dividía el infierno en “La Divina Comedia”.

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En el Anteinfierno se nos muestran a cuatro poderosos burgueses conocidos como: El Duque (Paolo Bonacelli), el Obispo (Giorgio Cataldi), el Presidente (Aldo Valletti) y el Magistrado (Umberto Paolo Ountavalle), cuyo poderío es acompañado por la elegancia y alta clase de cuatro ex prostitutas, donde destacan la señora Catelli (Caterina Boratto), la señora Maggi (Elsa de Giorgi) y la señora Vaccari (Helene Surgere). Este grupo ha decidido casar a las hijas de los varones en un curioso ritual.

Con ayuda de algunos colaboradores, el grupo secuestra a nueve muchachos y nueve muchachas, y los trasladan a un lujoso palacio, donde se esta sociedad secreta se dedica a llevar a cabo todas y cada una de las perversidades sexuales que se les ocurra.

Ya para el círculo de las manías, los dieciocho muchachos son obligados a andar desnudos, son sometidos a diversas vejaciones, como una vez en que son obligados a andar como perros, a ladrar y comer suelo. Y como parte de la rutina de estimulación y deleite de los caballeros poderosos, las prostitutas cuentan una serie de relatos eróticos sobre sus vidas como concubinas.

Con el paso de los días, las torturas hacia los muchachos serán cada vez más terribles, los relatos cada vez más repulsivos, y los días cada vez más infernales.

Sin una línea argumental más que la repetición del día, de la rutina y uno que otro evento fuera de la programación de los poderosos; ahí se da vuelta Saló, en un infierno de torturas eternas como dicen por ahí.

Como toda gran obra de arte, generó y genera polémica. Hay que tratar de encontrarle el lado sensual y más artístico a la película para poder disfrutarla, al igual que todas estas películas pertenecientes al inexistente género de las películas controversiales.

Es bastante provocadora, pero interesante, (alerta de SPOILER) más que mal, obviando los secuestros y excesivas vejaciones, tener una sociedad secreta de sexo perverso no parecía tan mala idea hasta que se pusieron a comer mierda. Para mí esa fue la escena que más me dio ñañaras de toda la película, porque bueno, las escenas más gore (del círculo de la sangre) no eran para tanto, uno que es parte de la generación del vídeo ya no tiene mucho de que sorprenderse, pero esa escena donde comen heces, se veía tan real, más encima que el Presidente era tan repulsivo y se la comía con tanto placer…

Darle una oportunidad a la explotación de los sentidos, un lenguaje cinematográfico simple que muestra una ficción compleja (¿o realidad?). No es como para volverse loco, pero si tener mucho criterio o “altura de miras” a la hora de apreciar la cinta. Más que mal está basada en las andanzas mentales del Marqués de Sade, quien en su tiempo también quiso provocar por medio de rebuscadas críticas sociales. Y lo logró.

Es una película entretenida de todas formas.

“La escapatoria es imposible. Abandonad toda esperanza”

Soy de las pocas personas a las que les gustan los musicales, es un género complicado, muchas veces despreciado, y con el paso del tiempo se ha ido perdiendo porque la gente ya no los pide (la sobre explotación que hizo Disney ayudó mucho a que la gente se le llenaran las pelotas con los musicales ¬¬). Pero los musicales son una tradición del cine, heredada del teatro, con unos cuantos hitos demasiado geniales, como la siguiente obra:

The Rocky Horror Picture Show, es una película británica de 1975, dirigida por Jim Shaman, co escrita por Richard O’Brien y por Jim, basada en una ópera de rock inglesa escrita por el mismo señor O’Brien.

La película hoy en día es considerada de culto, un clásico indiscutido, lleno de homenajes y de escenas y canciones emblemáticas. En general es un musical que satiriza a las historias de ciencia ficción tales como los clásicos de la RKO (emblemática compañía cinematográfica de los años dorados de Hollywood, a cargo de clásicos como “King Kong”, “La Mujer Pantera” y “El Ciudadano Kane”, entre otros).

Uno de los elementos más llamativos de la película, figura en torno a sus exhibiciones en algunos países, donde se hacía participar activamente a la audiencia (un recurso que ya no es muy utilizado, estamos en la era del 3D :v) por medio de actores representando algunas escenas musicales o por medio de los “proops” (“elementos de ultileria”), que eran entregados antes de la función, como arroz (que se debía arrojar en la boda), linternas (se encendían cuando se canta “There´s a light”), papel higiénico (que se lanzaba por el aire cuando Brad exclama “Great Scott!”), etc.

La historia es narrada por un experto criminólogo (Chales Gray), quien nos traslada hasta una hermosa boda, que además resulta ser el día de en que Brad Majors (Barry Bostwick) le propone matrimonio a Janet Weiss (Susan Sarandon). De regreso, pareja se encuentra con una peligrosa tormenta, y para peor, se les avería una rueda del automóvil.

Salen en busca de ayuda, y la construcción más cercana es un antiguo castillo. Sin más remedio deciden ir sin mucho ánimo. En la puerta los recibe un raro mayordomo llamado Riff Raff (Richard O’Brien)

El castillo es aún más extraño por dentro de lo que se veía por fuera. Janet y Brad conocen groupie llamada Columbia (Mell Campbell), a la hermana de Riff Raff, Magenta (Patricia Quinn), y a un grupo de transilvanos muy peculiares, quienes bailaban, como parte de una tradición del planeta Transexual en la galaxia de Transilvania, el Time Warp.

El show se va poniendo cada vez más interesante, hasta que aparece el Dr. Frank N Furter (Tim Curry), que con el Sweet Transvestite, se presenta ante Janet y Brad, quienes cada vez están más y más confundidos con lo que está ocurriendo.

Y para hacer aún más extravagante la experiencia de los inesperados invitados, el doctor los lleva a conocer a su gran orgullo, una creación rubia conocida como Rocky Horror (Peter Hinwood), muchacho musculoso quien acaba de nacer. Pero en medio del cumpleaños 0 de Rocky, aparece  el ex amante de Columbia, Eddie (Meat Loaf), quien acaba muerto en manos del doctor Frank.

De ahí en adelante la voluntad de Brad y Janet se va viendo corrompida por la pomposidad del doctor Frank, cada vez entran más en el mundo de los transilvanos, hasta confundirse con la extravagancia, las sensaciones y las experiencias de los transexuales de Transilvania.

Fue muy difícil narrar lo que pasa en la película xDDD, porque es muy rara, o sea, si alguien te pregunta de que se trata, uno queda como ._.

Pero a pesar de que es bastante loca la historia, se disfruta mucho, ni hablar de las canciones; nunca he visto una representación teatral de esta cosa, no sé como será, pero por lo menos en la película te llena todo el rock de Transilvania.

Es una película muy tierna, entretenida, atrevida, el alien travesti parodia del doctor Frankestein, es inolvidable, tiene un nivel de demencia, rara vez llamativo en el cine, porque demencia hay mucha, pero hay pocos que logran que uno se integre a esa demencia, dan ganas de ponerse perlas y un corsé y partir al planeta Transexual en la galaxia de Transilvania xD.

Clásico de clásicos.

Me encantan las películas sobre psiquiátricos o centros de rehabilitación en general (Inocencia interrumpida, On the Edge, 28 días, Hombre mirando al Sudoeste, etc.) Pero por supuesto, y no es sólo porque salga Nicholson o porque sea un clásico indiscutido, pero esta película es genial.

Alguien voló sobre el nido del cuco, o en su título original: One Flew Over the Cuckoo’s Nest, es filme estadounidense del año 1975, 134 minutos de una adaptación literaria en manos de Lawrence Hauben y Bo Goldman, basada en la novela homónima de Ken Kesey y en una obra teatral de Dale Wasserman. Dirigida por Milos Forman y protagonizada por el siempre genial Jack Nicholson, narra la historia de Randle P. McMurphy, un criminal común que para evitar ir a  la cárcel, finge demencia, y termina en un psiquiátrico para ser evaluado.

En los premios Oscar de 1975, gana como Mejor Película, Mejor director, Mejor Actor (Jack Nicholson), Mejor Actriz (y merecido se lo tenía Louise Fletcher, una perra total en la película xD), y al mejor Guión Adaptado.

La historia comienza con bonitas tomas de los alrededores, y entonces vemos al señor McMurphy ingresar por primera vez al psiquiátrico, criminal condenado por cinco casos de estupro. Pero la condena de ir a un campamento penitenciario, no puede ser aplicada por su “evidente” desequilibrio mental, entonces lo meten aquí para una evaluación. Pero claro, en una suerte de guiño para el espectador, nos hacen saber que McMurphy está fingiendo para no tener que ir a la otra cosa.

Pero entonces McMurphy descubre que un psiquiátrico es un lugar tremendamente aburrido para alguien cuerdo (incluso para los locos), días tras días idénticos al anterior, con una rigurosa rutina inquebrantable.

Fantasioso, con iniciativa y mucha energía, McMurphy protagoniza una serie de incidentes que descontrolan a los internos, desde apostar cigarrillos jugando pocker, hasta escapar del psiquiátrico para un lindo día de pesca, hacen que se gane la antipatía de la primera enferma, la señorita Mildred Ratched (Milderd querida, hola, protagonizada por una impecable Louise Fletcher).

En tanto, los internos experimentan un aumento de autoestima, una autosatisfacción con la vida que no sintieron nunca antes. Para ellos, McMurphy es una especie de “héroe sin capa”.

Una historia muy entrañable que se le pueden sacar millones de significados y subtextos; muchos apuntan a la visión básica de que es una crítica al sistema de la psiquiátrica moderna; sin embargo yo me quedo más con la otra arista, que habla de ser una alegoría a los sistemas tiránicos y al sometimiento de la sociedad; con una de las escenas más reveladoras que descolocan al señor McMurphy, que es cuando los internos admiten que la gran mayoría está ahí por voluntad propia, y por ende, se someten a la tiranía de doña Mildred por voluntad propia.

Mientras tanto, tenemos a un individuo que se toma la vida “como un juego”, una eterna jugarreta de vivir el momento, un criminal sin dios ni ley más que lo que le cante su cerebro. Lleno de vida, con la sonrisa maliciosa de Nicholson… El “juego” del psiquiátrico con sus compañeritos los locos, McMurphy tiene un millón de oportunidades de escapar, pero no lo hace, el “juego” perdería la gracia…

“El ‘nido del cuco’ que describe Forman es nuestro nido, es el mundo en el que vivimos, pobres locos, sometidos a la severa autoridad burocrática de unos, a las presiones económicas de otros; aquí la promesa de bienestar, allí estelas de libertad, pero siempre obligados a tragarse las píldoras de miss Ratched” (Le Monde, 100 clásicos del cine Taschen).

De todas formas, la adaptación cinematográfica de la historia queda más orientada al entretenimiento público, cambiando la versión original (que estaba escrita desde la perspectiva del jefe Bromden –encarnado por Will Sampson-) perdiendo mucho del potencial crítico de la historia… aún así, es una película de culto, obligatoria, entretenida, para llorar, para gritar, para actuar como loco.

Nota: El jefe es uno de los mejores personajes (a mí me pareció incluso más potente que el propio McMurphy), con la mejor transformación de la película, y con las mejores escenas xD.

Noooos quedamos con la frase que dice McMurphy cuando fracasa en su intento de sacar un lavado de mármol apernado al suelo para tirarlo por la ventana, y así poder escapar:

“Por lo menos lo he intentado”