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Melancholia (análisis).

Publicado: 05/11/2016 de bocadecenicero en Cine
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Hace un tiempo encontré un análisis medio filosófico, medio psicológico de Melancholia; lo encontré hoy entre medio del desorden del computador (increíble que el ser humano haya inventado una nueva forma de desordenar, admirable). Se las traigo hoy, copy paste total (con falta ortográfica y todo), y bueno, no me acuerdo de dónde la saqué, sólo recuerdo que era de una de las cientos de páginas y grupos de cine que tengo en facebook. En fin; la dejamos a modo de reflexión para conocer un nuevo punto de vista para mirar la belleza europea parida por Von Trier:

“MELANCHOLIA”: “INVERSION DEL MITO DE LA CAVERNA

Escrito por: Luis Boj

A pesar del cataclismo cósmico, Melancholia habla también de la depresión. Se ha dicho que el escenario de la catástrofe no es sino el reflejo exterior del caos interior de Justine, el personaje principal. Sin embargo, parece más razonable interpretar ambas dimensiones significativas como indisociablemente unidas.
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La película consta de dos partes, relativas a las vivencias de Justine (Kristen Dunst) y su hermana Claire (Charlotte Gainsburg) durante el peligroso acercamiento de un planeta errante llamado ‘Melancolía’.
El film comienza con un preludio, acompañado de la música de Tristán e Isolda de Beethoven, donde se anticipan imágenes del catastrófico final. El tempo en el cual se suceden estas imágenes, dotadas de un gran lirismo, se encuentra ralentizado, como si el campo gravitacional de Melancolía se hiciera sentir ya en el espacio-tiempo.
A continuación, la narración se centra en la boda de Justine con Michael (Alexander Skarsgård) en la mansión de John, el marido de Claire (Kiefer Sutherland). La ceremonia, minuciosamente preparada por Claire y pagada por su marido, consiste en un desfile de oropeles y banalidades propios de la alta burguesía, un pretencioso escaparate de pompa y lujo que no logra, sin embargo, ocultar las desavenencias familiares y, en general, la fragilidad y violencia implícita en toda relación humana. Justine deambulará por su propia fiesta de boda librando una intensa lucha interior contra su estado de melancolía y temor en un intento de guardar las formas y comportarse como todos esperan que lo haga. Conforme avanza la fiesta, una desestabilizada Justine se rebela contra la hipocresía y la arbitrariedad de las absurdas convenciones burguesas que anuncian un futuro matrimonio marcado por la pobreza de espíritu y el comedimiento propio de un estilo de vida que no es el suyo. El clímax de su caótica e impulsiva conducta tiene lugar cuando Justine se abandona a un improvisado affaire sexual con un invitado que propiciará la ruptura con Michael.
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En la segunda parte de la historia, Claire, tras el desastre nupcial, acogerá en su casa a su hermana, sumida en una profunda depresión. Cuida de ella y dan largos paseos a caballo. El planeta Melancholia se acerca a la Tierra y Claire empieza a sentirse inquieta. Trata de buscar tranquilidad en el optimismo de su marido, que ha investigado personalmente las probabilidades de desastre y se ha acogido al pronóstico tranquilizador de los científicos. Pero el temor de Claire no desaparece, y Justine no tiene duda alguna de que el cataclismo tendrá lugar. Claire sorprenderá a su hermana desnuda en la noche, tumbada junto al río, sobre la hierba, contemplando en gigantesco astro como quien espera a su amante, representando la terrible y sensual escena de la eterna pugna y la poderosa atracción entre Eros y Thanatos. Tras creerse a salvo al contemplar a Melancolía alejándose de la Tierra, Claire descubrirá, al amanecer, que ambos astros se han enzarzado en una danza de muerte, atraídos por sus respectivos campos gravitatorios. Las dos hermanas, junto a Leo, el hijo de Claire, deberán decidir qué hacer durante los últimos momentos antes de la aniquilación total.
En consonancia con el sentir postmoderno, Melancholia es un film eminentemente nihilista y antimetafísico. Si la metafísica de todos los tiempos se ha caracterizado por apelar a una realidad o núcleo ideal, suprasensible, donde el ser humano pudiera proyectar sus esperanzas de trascendencia más allá de la finitud y la corrupción mundanas, el nihilismo ha ido dejando a dichas aspiraciones sin suelo firme donde pisar. La ciencia ha producido un progresivo desencantamiento del mundo, pero la metafísica sobrevivió durante la modernidad reapropiándose de las esperanzas de trascendencia y conservándolas ocultas en aquello que se configuró, en la Ilustración, como idea de progreso. La metafísica pasó de vivir cómodamente en las promesas de bienaventuranza y salvación eterna del cristianismo medieval para subsistir en forma de felicidad secular en la contribución al progreso ilimitado de la razón y la civilización.
Sin embargo, la problematización de la idea de progreso en el panorama postmoderno ha contribuido a asediar a este reducto metafísico. Ni la inmortalidad del alma, ni el progreso, ni la utopía posthistórica, ni la racionalidad instrumental y su dominio sobre la naturaleza pueden salvaguardar la trascendencia humana en un universo en constante entropía.Melancholia invita a rememorar la declaración con la que un joven Nietzsche encabezaba su Sobre verdad y mentira en sentido extramoral: ‘En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la ‘Historia Universal’: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer’.
Lars von Trier podría haber elegido un agujero negro, tormentas de Rayos Gamma procedentes de alguna supernova u otros cataclismos que hoy consideramos probables para representar la misma idea que Nietzsche: que la eternidad no está al alcance del ser humano ni de sus obras. Sin embargo, Lars ha optado por la colisión de dos colosales astros, haciendo honor a los cánones de belleza y perfección que los antiguos concedían a las esferas celestes.
Como en la cita de Nietzsche, la negación de la humana trascendencia se encuentra ligada, en Melancholia, a una crítica al conocimiento y su ‘altanería’, es decir, a la fe en la verdad, que aunque se vista con los ropajes de la ciencia es heredera de los anhelos eternizantes de la providencia cristiana. Es difícil no identificar en el film la adscripción de Lars a la crítica postmoderna al cientifismo positivista: John, como sujeto burgués y ocioso -es decir, Ilustrado- que puede permitirse el lujo de emplear su tiempo comprobando los cálculos, profesa una fe dogmática en el paradigma científico. Sólo cuando cree que todo peligro ha pasado se muestra débil y humano, asumiendo la posibilidad de error. Y cuando advierte que todos los cálculos eran erróneos, cuando su fe se desmorona, corre y se oculta para suicidarse, abrazando una muerte miserable en la cuadra, entre las bestias.
En la misma dirección apunta la sensibilidad de Justine, una especie de clarividencia intuitiva. Ella se identifica con la ‘Ophelia’ de John Everett Millais, con lo cual parece sugerírsenos una relación entre locura y lucidez. No queda claro en qué sentido podría ser coherente la clarividencia de Justine con la ausencia absoluta de trascendencia religiosa o mística en el film. El elemento visionario siempre se ha relacionado con una realidad suprasensible, fuente de toda revelación. Pero en Melancholia, lo que espera al espectador tras los créditos es la más absoluta nada. La intuición de Justine es, podríamos decir, similar a la de los caballos. Podríamos interpretarla como la lucidez nihilista de quien no se deja cegar por profesión de fe alguna, pero esta explicación es insatisfactoria, con lo cual, es más plausible reconocer cierto afecto del director al irracionalismo romántico.
En el desenlace de la película, Justine le dice a Leo, su sobrino, que ella puede construir una cueva mágica que les proteja del trágico desenlace. Juntos cortan unas cuantas ramas y las aseguran en el suelo, sujetas por la parte superior. Ambas hermanas, junto al pequeño, se introducen en el interior del círculo mágico cogidos de las manos. Mientras Leo espera, con los ojos cerrados, a que el sortilegio surta efecto, asistimos a la angustia de Claire como madre y a la aceptación —no sin sufrimiento— de Justine que, sin embargo, en cierto sentido se libera del sufrimiento del mundo, pero también se redime por haber podido ayudar, por una vez, a su hermana Claire dándole fuerzas suficientes para afrontar junto a su hijo el inminente final. Justine extrae su fuerza de su sufrimiento y su desapego a la vida, mientras Claire, quien adolece de la necesidad neurótica de poseer el control, se enfrenta al peor de los escenarios posibles. Justine no tiene nada que perder, y se permite la libertad de un último acto de bondad con Leo y su hermana.
Podríamos aventurar la hipótesis de que en el desenlace de Melancholia hay una inversión del mito de la caverna. En Platón, la condición humana se asemeja a la situación en el interior de la caverna, donde las sombras de lo aparente se convierten en el engaño acerca de lo real. La salida de la caverna representa el acceso a la verdad. En el film, la aterradora verdad del exterior, donde el ser humano se encuentra desprotegido por un entorno hostil, introduce a estos personajes en la caverna, en busca de una protección mágica imposible, en un espacio donde, por obra del autoengaño voluntario, puedan fingir que poseen el control. El dato que nos indica una antítesis de la alegoría platónica es el hecho de que se utilice el término cueva (cave, en la versión original, que puede traducirse también como ‘caverna’) cuando en realidad se trata de una especie de cabaña (cabine). En algún sentido podríamos decir que Melancholia desconstruye la alegoría de la caverna. Las declaraciones del propio Lars sobre el significado de la cueva mágica apuntan en esta dirección al mismo tiempo resultan insatisfactorias a la luz de su potencial como símbolo: el sentido de la cueva mágica, en palabras del director, ‘puede tener que ver con la religión’.
No se trata de desdecir aquí al realizador, pero sí podríamos indicar que no hay nada en el símbolo de la cueva mágica que restrinja su sentido al misticismo religioso. La cueva es un constructo, un simulacro para luchar contra la ruptura radical con la trascendencia. La cueva es la metafísica, desenmascarada como mera mentira piadosa, contada para disipar los temores de un niño.

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Soy de las pocas personas a las que les gustan los musicales, es un género complicado, muchas veces despreciado, y con el paso del tiempo se ha ido perdiendo porque la gente ya no los pide (la sobre explotación que hizo Disney ayudó mucho a que la gente se le llenaran las pelotas con los musicales ¬¬). Pero los musicales son una tradición del cine, heredada del teatro, con unos cuantos hitos demasiado geniales, como la siguiente obra:

The Rocky Horror Picture Show, es una película británica de 1975, dirigida por Jim Shaman, co escrita por Richard O’Brien y por Jim, basada en una ópera de rock inglesa escrita por el mismo señor O’Brien.

La película hoy en día es considerada de culto, un clásico indiscutido, lleno de homenajes y de escenas y canciones emblemáticas. En general es un musical que satiriza a las historias de ciencia ficción tales como los clásicos de la RKO (emblemática compañía cinematográfica de los años dorados de Hollywood, a cargo de clásicos como “King Kong”, “La Mujer Pantera” y “El Ciudadano Kane”, entre otros).

Uno de los elementos más llamativos de la película, figura en torno a sus exhibiciones en algunos países, donde se hacía participar activamente a la audiencia (un recurso que ya no es muy utilizado, estamos en la era del 3D :v) por medio de actores representando algunas escenas musicales o por medio de los “proops” (“elementos de ultileria”), que eran entregados antes de la función, como arroz (que se debía arrojar en la boda), linternas (se encendían cuando se canta “There´s a light”), papel higiénico (que se lanzaba por el aire cuando Brad exclama “Great Scott!”), etc.

La historia es narrada por un experto criminólogo (Chales Gray), quien nos traslada hasta una hermosa boda, que además resulta ser el día de en que Brad Majors (Barry Bostwick) le propone matrimonio a Janet Weiss (Susan Sarandon). De regreso, pareja se encuentra con una peligrosa tormenta, y para peor, se les avería una rueda del automóvil.

Salen en busca de ayuda, y la construcción más cercana es un antiguo castillo. Sin más remedio deciden ir sin mucho ánimo. En la puerta los recibe un raro mayordomo llamado Riff Raff (Richard O’Brien)

El castillo es aún más extraño por dentro de lo que se veía por fuera. Janet y Brad conocen groupie llamada Columbia (Mell Campbell), a la hermana de Riff Raff, Magenta (Patricia Quinn), y a un grupo de transilvanos muy peculiares, quienes bailaban, como parte de una tradición del planeta Transexual en la galaxia de Transilvania, el Time Warp.

El show se va poniendo cada vez más interesante, hasta que aparece el Dr. Frank N Furter (Tim Curry), que con el Sweet Transvestite, se presenta ante Janet y Brad, quienes cada vez están más y más confundidos con lo que está ocurriendo.

Y para hacer aún más extravagante la experiencia de los inesperados invitados, el doctor los lleva a conocer a su gran orgullo, una creación rubia conocida como Rocky Horror (Peter Hinwood), muchacho musculoso quien acaba de nacer. Pero en medio del cumpleaños 0 de Rocky, aparece  el ex amante de Columbia, Eddie (Meat Loaf), quien acaba muerto en manos del doctor Frank.

De ahí en adelante la voluntad de Brad y Janet se va viendo corrompida por la pomposidad del doctor Frank, cada vez entran más en el mundo de los transilvanos, hasta confundirse con la extravagancia, las sensaciones y las experiencias de los transexuales de Transilvania.

Fue muy difícil narrar lo que pasa en la película xDDD, porque es muy rara, o sea, si alguien te pregunta de que se trata, uno queda como ._.

Pero a pesar de que es bastante loca la historia, se disfruta mucho, ni hablar de las canciones; nunca he visto una representación teatral de esta cosa, no sé como será, pero por lo menos en la película te llena todo el rock de Transilvania.

Es una película muy tierna, entretenida, atrevida, el alien travesti parodia del doctor Frankestein, es inolvidable, tiene un nivel de demencia, rara vez llamativo en el cine, porque demencia hay mucha, pero hay pocos que logran que uno se integre a esa demencia, dan ganas de ponerse perlas y un corsé y partir al planeta Transexual en la galaxia de Transilvania xD.

Clásico de clásicos.

Lamentablemente, Hitler ya pasó de moda, su influencia ya no la podemos considerar como directa, porque el acontecimiento que define hoy por hoy a nuestro mundo (en especial a la sufrida Latinoamérica) de manera más inmediata es: la Guerra Fría. Hitler pasó a ser parte de los memes y chistes absurdos, mientras que la Guerra Fría está más vigente que nunca. Por lo que cualquier fuente (libro, documental, película) que nos entregue información del periodo, nos resulta muy interesante (por lo menos para mí). Lo triste es que con el “triunfo del capitalismo”, siempre nos quedamos con una enlodada visión de parte del otro eje, la URSS (es cuestión de mirar un ratito el History Channel, Rambo, Rocky o cualquier otro símbolo de USA, para dar fe de ello). Y es precisamente esa falta de voz comunista lo que hace llamativa a esta película, contada desde el otro lado del muro:

Good Bye, Lenin!, es una película alemana del año 2003, dirigida por Wolfgang Becker, escrita por Bernd Lichtenberg y Wolfgang. La película fue rodada en el distrito berlinés de Friedrichshain, en los alrededores de las Plattenbauten (edifios prefabricados característicos de la Alemania del Este) y cerca de la Alexanderplatz (plaza centrica de la ciudad de Berlín).

La película fue presentada en la selección oficial de largometrajes del Festival de Cine de Berlín, donde se llevó el Premio Ángel Azul (a la mejor película Europea). Fue nominada en a los premios BAFTA en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa; En los Premios del Cine Europeo se llevó galardones a Mejor Actor, Mejor película y todos los premios del público. Y recibió 7 nominaciones en los Premios del Cine Alemán, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.

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Estamos en Octubre de 1989, ubicados específicamente en la República Democrática Alemana (RDA), el lado de ocupación soviética en Alemania; tenemos a Christiane (Katrine Sass), una orgullosa ama de casa, quien se entregó a la política y a las ideas socialistas tras la huida de su esposo al lado occidental de Alemania; la mujer es un miembro activo del Partido Socialista Unificado de Alemania. Y lamentablemente, cae en coma luego de perder el conocimiento tras presenciar la detención de su hijo Alexander (Daniel Brühl), en medio de una manifestación en contra de Erich Honecker.

Pasa ocho largos meses en coma, meses en los que cae el muro de Berlín, el gran triunfo del capitalismo en Alemania, la llegada del MacDonals y la Cocacola, el libre tránsito entre la RDA y la RFA, la llegada del porno y el cine hollywoodense, los muebles pomposos, los electro-domésticos y los trabajos en la comida rápida; un mundo completamente revolucionado, mientras Christiane yace en una sala de hospital, siendo visitada todos los días por su hijo, quien mantiene la esperanza de que despertará. Y así resulta.

Christiane despierta, pero con una salud deteriorada y muy frágil, por lo que el doctor recomienda a sus hijos, Alex y su hermana mayor Ariane (Maria Simon), que es mejor evitarle disgustos y emociones demasiado fuertes a la señora, recomendando que se quede en el hospital. Pero Alex quiere que su madre vuelva a casa, porque está convencido de que podrá evitarle cualquier situación que la altere. Enterarse de que ganó el tío Zam y cayó la URSS, para una socialista aferrea llena de sangre roja y el corazón a la izquierda, sería devastador.

Es así como lo que comenzó con una mentirilla piadosa se va transformando en la mayor y mejor farsa histórica. Parte con la restauración del departamento donde vive la familia, que tras la caída del muro, se capitalizó completamente, pero Alex logra que al menos la habitación de su madre, se vea como una socialista habitación de hace 8 meses atrás. Pero claro, se va poniendo cada vez más turbio, involucrando amigos y vecinos, usando ropas pasadas de moda, cantando himnos socialistas, e incluso, creando falsos boletines informativos en la televisión, conectada a un VHS donde Alex pone cintas de viejos programas y además incluye sus propios noticiarios hechos con la ayuda de su amigo Denis, un aspirante a cineasta.

Es una película muy entretenida, y si estás al tanto de los acontecimientos, resulta más chistosa que la mierda (esa parte donde la mamá ve el cartel de la Cocacola y le inventan que era una empresa oculta socialista, es para morirse).

Hay dos cosas que hacen muy llamativa a la película: primero, cómo muestran la reunificación en Berlín, porque claro, cuando uno tenía la clase de historia viendo ñoños documentales con la clásica imagen de ciudadanos dándoles con un combo al muro; en la película muestran eso que no cuentan en los otros medios, muestran la visión de la gente, esa escena donde todos miran la película porno en el video club, no con el afán pervertido, más bien es el símbolo de la curiosidad y de la ilusión de libertad que entregaba el capitalismo para los pobres socialistas, simplemente geniales los recursos.

Lo otro, es cómo muestran la vida en la RDA; hay que entender que un tema como la división de Alemania es casi imposible que se presente sin tomar un bando, pero en la película (a pesar de la carga irónica que posee), da una sensación de estar viendo algo muy objetivo, te cuentan simplemente cómo vivía la gente, cómo la pasaban los que se querían ir y cómo la pasaban los que estaban contentos con el régimen de la URSS.

Por ahí en un grupo de discusión, leí que criticaban mucho a Christine, la mujer ultra socialista, quien, por decirlo así, buscó su propio infortunio al “dejarse” adoctrinar por una corriente que se veía inestable y muy pronta a caer. Yo no estoy muy de acuerdo, porque si bien, el socialismo ha sido una constante ilusión a lo largo de la historia (hay quienes están convencidos de que no todos somos iguales), no podemos culpar a la señora por identificarse con tal o cual régimen, por muy ilusorio que parezca. Ahora, claro, se nota que ella se tiró de cabeza a los pies de Lenin por el abandono del marido, pero ya eso es una cosa aparte.

Es una película entretenida, llena de datos históricos, para darle mil vueltas, no hay nada más entretenido que indagar en las cosas históricas tras la trama; recomendable, muy recomendable.

“Mientras muchos festejaban el triunfo del mañana, del cuarto de mamá salían sonidos del ayer”

El mundo está plagado de personas malditas. Entendiendo maldito como un salado de mierda que no sabe vivir en armonía con el entorno. Y no es porque el mundo sea un lugar hostil, al contrario, el mundo es un lugar bastante hermoso para nosotros que tenemos la capacidad de raciocinio, y para los que no, también; el mundo es desagradable porque a la gente simplemente le gusta ser maldita, no hay otra explicación. Los torturadores y asesinos a sueldo parecen ser individuos meramente humanos, no hay muchos antecedentes de otra especie con tal desprecio por la vida y el bienestar ajeno (y propio). En esta película el señor Von Trier nos trae una vez más un ejemplo de la naturaleza humana maldita:

Dogville, en una película danesa del año 2003, dirigida y escrita por Lars Von Trier, y protagonizada por la siempre increíble Nicole Kidman. Es la primera de una trilogía del director (anterior a su popular Trilogía de la Depresión), que se conoce como “Estados Unidos: Tierra de Oportunidades”, interesantísima trilogía inconclusa conformada por Dogville (2003), Manderlay (2005), y Washington (¿?).

La cinta estuvo dentro de la selección oficial del festival de Cannes, donde fue nominada a la Palma de Oro a mejor película. En los premios David di Donatello ganó al Mejor Film de la Unión Europea.

Dogville

Aparece entonces un curioso pueblito perdido en las montañas de Colorado llamado Dogville, aparentemente nos encontramos durante los duros años de la gran depresión del 29. Ahí, en medio de una curiosa huída, llega la joven Grace (Nicole Kidman), una muchacha aparentemente inofensiva que está siendo buscada por la justicia.

Paralelamente, dentro del pueblito de Dogville, tenemos a Tom Edison (Paul Bettany), un escritor frustrado y fracasado que se las da de filósofo en un pueblucho enano. Él encuentra a Grace y le propone que se esconda ahí en Dogville. Así que organiza una asamblea, donde algunos ciudadanos se muestran reacios a recibir a Grace, sin embargo aceptan el plazo de dos semanas que da Tom para que se convenzan de esconder a Grace.

Con ciega fe en su pueblo, Tom está convencido de que esta es la oportunidad para que la buena ética y sentido de la moral del pueblo sea puesta a prueba, con resultados positivos según él.

Es así como se nos va mostrando la vida de los habitantes de Dogville y su relación con Grace. Mediante nueve capítulos, vemos como un grupo de humildes y buenos campesinos se van transformando poco a poco en horripilantes corruptos sedientos de poder, sólo con la presencia de Grace, quien no hace más que ayudar en todo lo que pueda, siendo lo más amable posible con todos.

Es una película sencillamente genial. Es la menos pretensiosa de Von Trier, además de no ser muy polémica y provocadora, siendo que toma un tema muy profundo (bueno, si no muestra penes con sangre, no es controversial).

De partida: la puesta en escena; tenemos un escenario más de teatro que de película. Un escenario sencillo, que delimita las casas del pueblo con líneas en el suelo, los animales (como el perro) no son más que una silueta con el nombre escrito (de vez en cuando lo escuchamos ladrar), las plantas, las calles, todo eso está dibujado en el suelo, sólo alguno elementos, como las sillas y otros muebles indispensables (no se iban a sentar en el aire).

Este curioso recurso se puede tomar de varias formas; una representación simple que hace que el espectador se fije más en el texto que en el ambiente. Dogville puede ser cualquier pueblo, de cualquier parte del mundo (incluso, de cualquier época), simplemente te imaginas las casas, las puertas, por medio de mímicas y sonidos. También existe la teoría de que un pueblo sin paredes es para representar “pueblo chico, infierno grande”, en un lugar donde viven a penas dos docenas de habitantes, a pesar de tener las más diversas profesiones y oficios, orígenes étnicos, etc., tienen un mismo motor moral (suponemos que es parte de la mimetización de vivir entre tan pocos).

Otro elemento que le añade sabor a la historia, es la narración tipo cuento, en la voz de John Hurt se oye deliciosa,  no aporta muchos más datos que los que nos aportan los mismos personajes y las cosas visuales, pero le da un ambiente de pueblito encantado, de personajes clichés, un perverso cuento de hadas para todas las edades.

En cuanto a la historia, está bien formadita, completamente entendible y bien desarrollada la evolución de los personajes, muy gradual y bastante objetiva, porque, siendo realistas, en un pueblo de mierda como Dogville era de esperar que ocurriera algo así como lo que le pasó a Grace.

Ahora bien (alerta de súper SPOILER), muchos no están de acuerdo con el final, considerando que es una venganza que no obedecía a la personalidad tierna y racional de Grace. Lo cual es muy idiota, porque, en primer lugar, por lo menos yo, estoy más que harta de los personajes “buenos” que tienen en sus manos el poder de destruir el mal y no lo hacen por “no rebajarse” y la huea. Una tontería. Grace izo lo que toda persona sensata con poder debería hacer, eliminó a ese pueblo por ser un foco de maldad, creo que en la película incluso lo mencionan, que el mundo estaría mucho mejor si Dogville desapareciera, una visión romántica de la destrucción, pero mucho más racional que dejar que el mal viva y se esparza… interesante ese debate.

Una película genial, con la cara de Kidman ahí en protagónico, increíble, sencillamente increíble.

“- Para ti, violadores y asesinos son víctimas. Para mí, son perros. Y si un perro lame su propio vómito, lo azoto.
– Los perros actúan por instinto. ¿Por qué no perdonarlos? Pueden aprender muchas cosas.
– Pero no si se los perdona por seguir sus instintos.”

Entre las cosas que nunca voy a entender de la humanidad, es la escandalisación exacerbada con el porno, con las cosas sexuales, (bueno, me lo explicó un libro freudiano hace un tiempo, pero me sigue pareciendo una estupidez xD). La humanidad se escandaliza tan fácil…

Calígula, es una película italiana (con colaboraciones británicas), de 1979, dirigida por el genial Tinto Brass, escrita por Gore Vidal (nombrecito xD), y protagonizada por el excelente y siempre impecable Malcolm McDowell –aplausos de pie-. Es una película erótica e histórica (no tenía idea que la “antigua roma”, se podía considerar como un sub género del cine ._. mejor averiguar más a fondo xD).

Posee dos versiones: la original del 79, editada al gusto de Tinto Brass con el guión de Gore Vidal, con ciertas escenas eróticas o medias violentas, pero apta para su exhibición; y la segunda versión, lanzada en el 84, a cargo del productor original del film, Bob Guccione (fundador de la revista Penthouse) con el guión a cargo de Giancarlo Lui, Franco Rossellini y el mismo Bob; en esta versión hay escenas de sexo explícito (porno tupido y parejo jajaja).

Citamos la excelente frase de Tinto Brass, cuando se enteró de que habían desfigurado su película, expresando que su idea era “un epopeya sobre la orgía del poder, no sobre el poder de la orgía”. Jajaja xD. Eso pasa cuando uno no tiene presupuesto para un film potente, y se termina aliando con productores de pornografía jajaja.
La controversia en torno al film comienza cuando Guccione, decide filmar escenas de sexo explícito (sexo oral, sadomasoquismo, sexo homosexual, orgías varias), sin previa autorización ni consulta con Tinto Brass, incluyendo actores porno que no estaban contemplados en la película original.

Lamentablemente, ambas versiones fueron un fracaso rotundo en taquilla, de hecho, la segunda versión ni siquiera llegó a exhibirse en varios países a lo largo del mundo, incluyendo Gran Bretaña, donde la censura ni siquiera la calificó para mayores de edad y simplemente la prohibió (décadas más tarde, quedaría como un película para adultos).
Indiscutido hito del cine erótico (sin contar con su aporte histórico), hoy se considera una película de culto. Lástima que este film haya representado un gran fracaso para la carrera de Brass.

La película comienza con el príncipe Calígula (Malcolm), directo heredero al trono una vez que su tío y padre adoptivo Tiberio (Peter O’toole) muera. Sin embargo hasta entonces al joven Calígula no le había interesado mucho el tema del trono, para él la vida mundana de la nobleza romana, su caballo blanco y el escondido romance con su hermana Drusila (Teresa Ann Savoy), le eran satisfacción suficiente para vivir.

Tiberio ve cada vez más cerca la hora de su final, y decide que es hora de ilustrar al joven príncipe en temas de estado, mostrándole las cosas que debe hacer un emperador de Roma, que van desde poner sellos en mandatos senatoriales, hasta comandar orgías bacanales. Pero a pesar de la disposición del tío Tiberio para con Calígula, el no confía en la perversa mente de su sobrino e hijo adoptivo, por lo cual considera oportuno que el heredero al trono sea Gemellus (Bruno Brive), un joven príncipe de no más de 15 años, hijo sanguíneo de Tiberio, quien tiene más interés en conservar la vida que suceder al trono.

Luego de una pequeña lucha de poder e intentos de envenenamiento, con ayuda de su fiel comandante, Macro, Calígula llega al trono del imperio Romano, proclamando lealtad del pueblo para él y su hermana (le importa un bledo el royo del incesto xD).

De ahí en adelante, comienza una epopeya emocionante de los excesos del señor Calígula, su completo desinterés por el cultivo de Roma, y se limita más que nada al viejo refrán del “pan y circo”, humillando al senado y degradando a la milicia; Calígula es aclamado por las masas, famoso por sus regalos de monedas de oro para todos, sus festines, sus bacanales, odiado por senadores y militares, considerando que sus excesos y sus mandatos (como pedir la ejecución de todos los acusados por traición) serán la perdición de Roma.

A ver xD…

Yo vi la versión extendida con las escenas porno, la versión original es la misma vaina sin escenas sexuales explícitas (dura aproximadamente 150 min, la otra versión dura poco más de 3 horas). E independientemente del porno con todo el toque ochentero (los ilustrados en el porno entenderán xD), me pareció una película muy interesante, entretenida incluso, yo pensé que iba a ser una drama meloso con sexo sin sentido.

Sin embargo (ahí se nota el trabajo de Tinto Brass,) se logra apreciar muy bien los juegos de poder, la vida mundana de la antigua Roma, de hecho, si no fuera por la película, yo ni me hubiese enterado que existió un Calígula, esas cosas son las que no te enseñan en el colegio (abajo la educación formal, viva el cine xD), supongo que mostrarnos al peor monstruo de Roma no hubiese sido muy pedagógico :v

Encuentro que para la época está muy bien hecha, esa escena de la súper podadora de cabezas gigantes esta genial xD. Y bueno, para que hablar de la actuación de Malcoml, él es demasiado genial, el papel le queda muy bien, el acercamiento a sus ojos, por dios, hace que el azul cielo sea el color más terrorífico del cine.

Ahora bien, las escenas porno que se agregaron después, se notan al tiro, parece que hasta las grabaron con otro tipo de cámara, están montadas de una manera muy burda jajaja, porque de repente, hay varios minutos de la trama original, y de la nada aparecen senos y penes, y uno queda como: ._. Igual tienen lo suyo jajaja.

En cuanto a la prohibición de la que fue víctima la segunda versión durante años (y del fracaso de la primera), encuentro que es una tontería, quizá fue una película adelantada a su época, no sé, hay que verla con un criterio formado, para disfrutar de la trama, y no verla solamente por el porno xD

El perturbador porno de los ochenta (fabricantes de muchos géneros del porno actual), es como medio deh, dan ñañaras ver a las actrices porno follando, ¿por qué las actrices porno, en general, tienen la cara tan deforme? Es demasiado repulsivo xD (algún día haremos un reportaje a fondo), bueno, en general la película no cuenta con un elenco femenino muy agraciado, la más pasable es Drusila, y hasta por ahí no más.

Una película muy intensa, entretenida, hay que verla con arto criterio eso sí. Recomendable hito.

“Yo existo desde el principio del mundo y durara mi existencias hasta que caiga la última estrella de la noche. Aunque he tomado la forma de Cayo llamado Calígula, no soy ningún hombre y soy todos los hombres, por que soy… un Dios.”

Recordé esta película cuando escarbaba entre papeles de cuando estaba en un liceo de monjas xD, claro que no era tan brígido como el convento de la película, pero se logra apreciar una similitud en el legado pedagógico de mierda que ha tenido la iglesia católica en milenios maltratando gente:

The Magdalene Sisters, En el Nombre de Dios, Las Hermanas de Magdalena, es una película irlandesa del año 2002, escrita, producida y dirigida por el reconocido actor Peter Mullan, en poco más de 119 minutos, narra las vivencias de un convento de los años 60, basada en hechos reales. La película fue muy aplaudida por el rol social de denunciar un realidad oculta, sin embargo fue mal vista por el Vaticano, quien la calificó de rencorosa y rabiosa xD.

La cinta ganó el León de Oro a Mejor Película en el Festival de Cine de Venecia, además de obtener dos nominaciones en los Premios BAFTA: Mejor film británico y Mejor Guión Original.

Es el año 1964, tres jóvenes desconocidas son enviadas a un convento a cargo de las Hermanas de la Misericordia en nombre de la Iglesia Católica. Margaret (Anne-Marie Duff), luego de un confuso incidente con un primo de la familia, es acusada de seducir al muchacho a propósito y es enviada al convento. Bernardette (Nora Jane Noone), tenía una vida relativamente tranquila en un internado, pero es acusada de ser una mujerzuela por sus constantes coqueteos con muchachos que se paraban en la reja a conversar y por ser atractiva (lo cual parece ser un pecado para las hermanas de la misericordia). Y Rose (Dorothy Duffy), quien por un romance premarital queda embarazada, y el día del parto del bebé, su padre, sin dar explicaciones, ni siquiera deja que vea al lactante, lo entrega en adopción y a ella la envía con las monjas, quienes posteriormente la llaman bajo el nombre de Patricia.

El convento estaba lleno de prostitutas “rehabilitadas”, madres solteras, muchachas violadas o abusadas sexualmente, o simplemente, como en el caso de Bernardette, muchachas demasiado atractivas y sugerente, representando una amenaza para las buenas costumbres y la nobleza de los caballeros de la Irlanda de aquel entonces.

Irse a un convento no parecía tan terrible para las muchachas, sin embargo, al llegar se dan cuenta del estricto y poco humano régimen que mantenían las religiosas, obligando a las internas de todas las edades a trabajar en una lavandería para expiar sus pecados, sin recibir retribución alguna ni mucho menos un día libre al año. Lo peor de todo, es que el tiempo que se mantenían ahí era ilimitado, algunas mujeres morían de viejas ahí; las únicas maneras de salir eran, ser retiradas por algún familiar masculino directo, o escapar.

Es una película muy cruda, pero se me hace bien honesta, conociendo a las iglesia católica xD no me extraña que en los años 60, los conventos hayan estado plagados de monjas hijas de puta llenas de ideas burdas y sin sentido.

O sea, yo creo que para nadie es un misterio los abusos cometidos por la iglesia, especialmente contra mujeres (¿qué mierda tiene el mundo con las mujeres xD?), al que le sorprenda es porque ha estado viviendo en una cueva o en otro planeta.

Lo realmente llamativo de la película, a mi gusto, son ciertas escenas potentes, llenas de crueldad, como los castigos físicos que sufrían las muchachas (golpeadas hasta sangrar, o les rapaban la cabeza), o la escena donde todas las muchachas están desnudas frente a un par de monjas que, muertas de la risa, comparan los cuerpos de las jóvenes (quién tiene los senos más grandes, el trasero más pequeño, etc.)

Y bueno, para qué decir, el personaje de Crispina (Eileen Walsh), se lleva todos los aplausos, el mejor personaje de la película, en ella recae toda la crudeza de iglesia católica, en medio de su inocencia (podríamos decir que tiene cierto retraso mental), le cuesta comprender los castigos y la ilógica doctrina de las religiosas. Doctrinas que siguen muy vigentes hasta hoy… y pensar que el último convento de este tipo se cerró el 1992 o:

-Nota: la escena cuando están viendo las Campanas de Santa María, si no me equivoco, es muy chistosa y real jajaj xD

Es una película piola, precisa, entretenida y muy recomendable.

Volvamos al encanto de la maravilla histórica, 1999, un año épico para el cine en todo el maldito mundo:

En dicho año nace Todo sobre mi madre, una cinta española/francesa de 101 minutos de duración, escrita y dirigida por Pedro Almodóvar, nos lleva a un mundo diverso lleno de mujeres de las más variadas especies. El título de la película hace alusión a la película de 1950 “All about Eve” (“Eva al denudo”), una película que aparece en la cinta en una televisión al comienzo del film, una de las tantas referencias cinematográficas que posee la cinta.

Una película icónica de España, del mundo LGTB (más que mal Almodóvar es un conocido ícono gay :v), con grandes elogios por parte de la crítica, siendo ganadora de muchos galardones:

-Premios Óscar: Mejor Película Extranjera.
-Globos de Oro: Mejor Película de Habla no Inglesa.
-Festival de Cannes: Mejor Director, Premio Ecuménico.
-Premios Goya: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz (Cecilia Roth), Mejor Dirección de Producción (Esther García), Mejor Montaje (José Salcedo), Mejor Música Original (Alberto Iglesias Miguel Rejas), Mejor Sonido (José Antonio Bermúdez, Diego Garrido).
-Premios César: Mejor Película extranjera.
-Premios del Cine Europeo: Mejor Película, Mejor Actriz, Premio del Público.

La historia comienza con Manuela (Cecilia Roth), trabaja como enfermera en un hospital de Madrid; es una madre amorosa que ha dedicado su vida a su hijo Esteban (Eloy Azorín), un muchacho que desea ser escritor.

Para celebrar su cumpleaños número dieciocho de su hijo, Manuela y Esteban van a ver una obra teatral sobre “Un Tranvía Llamado Deseo”. Al finalizar la función, Esteban tiene muchas ganas de pedirle un autógrafo a la actriz Huma Rojo (Marisa Paredes), y a pesar de que está lloviendo mucho, su madre permite que él vaya tras el taxi de la actriz.

En medio de la maniobra buscando un autógrafo que nunca obtiene, Esteban muere. Su madre queda desconsolada.

Esteban había dejado escrito el mismo día de su muerte, un borrador de guión titulado “todo sobre mi madre”, entre las notas que habían, decía que le hubiese encantado conocer a su padre, saber quién era la otra mitad de las fotos que su madre había roto dejando un vacío.

Bajo la premisa de la nostalgia, Manuela se va a Barcelona, lugar donde conoció al padre de Esteban, para superar un poco la pena y reencontrarse con su pasado. Pero antes de poder dar con el paradero del padre de Esteban, Manuela se encuentra con una vieja amiga, una prostituta transexual conocida como la Agrado (Antonia San Juan), quien se ganó su merecido apodo por querer hacerle agradable la vida a todo el mundo.

Paralelamente, Manuela vuelve a ver la obra del tranvía, y por las cosas de la vida, se hace amiga de Huma, incluso termina actuando dentro de la obra.

Por medio de la Agrado, conoce a la hermana Rosa (una jovencita Penélope Cruz), que para sorpresa de Manuela, también está esperando un hijo del padre de Esteban, y que además, por causa de ello, resulta ser VIH positiva. Manuela, guiada por el dolor de haber perdido a su hijo, no logra evitar convertirse en una segunda madre para Rosa, mientras sigue buscando al padre de Esteban, quien ni siquiera sabe que tenía un hijo.

Es una película muy dulce, con una trama que en ocasiones puede sonar poco creíble, ¿qué probabilidad hay de volver a una ciudad luego de 18 años de ausentismo y justo encontrarte, a la primera, a tu vieja amiga que te ayuda a asentarte? Por favor xD. De todas formas, no resulta artificiosa, tiene un ritmo pausado, pero convincente.

Es una historia sobre mujeres madres, sobre madres hombres, madres que pierden a sus hijos, madres que rechazan, que cuidan, que abandonan, que descuidan. La figura femenina activa, a diferencia del posterior trabajo de Almodóvar “Hablé con Ella”, donde la mujer era un objeto inerte, aquí en cambio es un ser independiente, potente, la figura femenina como el centro del universo.

Es una historia de mujeres actrices, actuación sobre actuación; Manuela tratando en el hospital con gente que pierde seres queridos; la hermana Rosa mintiéndole a sus padres sobre el embarazo, el padre, su vida; La madre de la hermana Rosa actuando frente a su senil esposo; Huma, actriz de profesión; y por supuesto, la más actoral de todas, la Agrado, que su papel ha llegado al punto de transformar por completo su cuerpo. Pero todas tienen intacto el espíritu.

Es una historia sobre sentimientos al fin y al cabo, por mucho que pueda cambiar el aspecto visual de las cosas, Almodóvar nos entrega la tesis que de los sentimientos siguen intactos.

Y claro, también resulta un bonito esbozo al mundo trans de la ciudad de Barcelona de hace 15 años, con la principal exponente, la Agrado, que posee esa picardía dolida de las tras (que parecen poseerla la mayoría de trans en el mundo ._.), para mí, el personaje más entrañable.

Así que nos quedamos con una frase de ella, parte de un monologo autobiográfico que hace para el público del teatro:

“Lo único verdadero en mí son mis sentimientos”