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Melancholia (análisis).

Publicado: 05/11/2016 de bocadecenicero en Cine
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Hace un tiempo encontré un análisis medio filosófico, medio psicológico de Melancholia; lo encontré hoy entre medio del desorden del computador (increíble que el ser humano haya inventado una nueva forma de desordenar, admirable). Se las traigo hoy, copy paste total (con falta ortográfica y todo), y bueno, no me acuerdo de dónde la saqué, sólo recuerdo que era de una de las cientos de páginas y grupos de cine que tengo en facebook. En fin; la dejamos a modo de reflexión para conocer un nuevo punto de vista para mirar la belleza europea parida por Von Trier:

“MELANCHOLIA”: “INVERSION DEL MITO DE LA CAVERNA

Escrito por: Luis Boj

A pesar del cataclismo cósmico, Melancholia habla también de la depresión. Se ha dicho que el escenario de la catástrofe no es sino el reflejo exterior del caos interior de Justine, el personaje principal. Sin embargo, parece más razonable interpretar ambas dimensiones significativas como indisociablemente unidas.
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La película consta de dos partes, relativas a las vivencias de Justine (Kristen Dunst) y su hermana Claire (Charlotte Gainsburg) durante el peligroso acercamiento de un planeta errante llamado ‘Melancolía’.
El film comienza con un preludio, acompañado de la música de Tristán e Isolda de Beethoven, donde se anticipan imágenes del catastrófico final. El tempo en el cual se suceden estas imágenes, dotadas de un gran lirismo, se encuentra ralentizado, como si el campo gravitacional de Melancolía se hiciera sentir ya en el espacio-tiempo.
A continuación, la narración se centra en la boda de Justine con Michael (Alexander Skarsgård) en la mansión de John, el marido de Claire (Kiefer Sutherland). La ceremonia, minuciosamente preparada por Claire y pagada por su marido, consiste en un desfile de oropeles y banalidades propios de la alta burguesía, un pretencioso escaparate de pompa y lujo que no logra, sin embargo, ocultar las desavenencias familiares y, en general, la fragilidad y violencia implícita en toda relación humana. Justine deambulará por su propia fiesta de boda librando una intensa lucha interior contra su estado de melancolía y temor en un intento de guardar las formas y comportarse como todos esperan que lo haga. Conforme avanza la fiesta, una desestabilizada Justine se rebela contra la hipocresía y la arbitrariedad de las absurdas convenciones burguesas que anuncian un futuro matrimonio marcado por la pobreza de espíritu y el comedimiento propio de un estilo de vida que no es el suyo. El clímax de su caótica e impulsiva conducta tiene lugar cuando Justine se abandona a un improvisado affaire sexual con un invitado que propiciará la ruptura con Michael.
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En la segunda parte de la historia, Claire, tras el desastre nupcial, acogerá en su casa a su hermana, sumida en una profunda depresión. Cuida de ella y dan largos paseos a caballo. El planeta Melancholia se acerca a la Tierra y Claire empieza a sentirse inquieta. Trata de buscar tranquilidad en el optimismo de su marido, que ha investigado personalmente las probabilidades de desastre y se ha acogido al pronóstico tranquilizador de los científicos. Pero el temor de Claire no desaparece, y Justine no tiene duda alguna de que el cataclismo tendrá lugar. Claire sorprenderá a su hermana desnuda en la noche, tumbada junto al río, sobre la hierba, contemplando en gigantesco astro como quien espera a su amante, representando la terrible y sensual escena de la eterna pugna y la poderosa atracción entre Eros y Thanatos. Tras creerse a salvo al contemplar a Melancolía alejándose de la Tierra, Claire descubrirá, al amanecer, que ambos astros se han enzarzado en una danza de muerte, atraídos por sus respectivos campos gravitatorios. Las dos hermanas, junto a Leo, el hijo de Claire, deberán decidir qué hacer durante los últimos momentos antes de la aniquilación total.
En consonancia con el sentir postmoderno, Melancholia es un film eminentemente nihilista y antimetafísico. Si la metafísica de todos los tiempos se ha caracterizado por apelar a una realidad o núcleo ideal, suprasensible, donde el ser humano pudiera proyectar sus esperanzas de trascendencia más allá de la finitud y la corrupción mundanas, el nihilismo ha ido dejando a dichas aspiraciones sin suelo firme donde pisar. La ciencia ha producido un progresivo desencantamiento del mundo, pero la metafísica sobrevivió durante la modernidad reapropiándose de las esperanzas de trascendencia y conservándolas ocultas en aquello que se configuró, en la Ilustración, como idea de progreso. La metafísica pasó de vivir cómodamente en las promesas de bienaventuranza y salvación eterna del cristianismo medieval para subsistir en forma de felicidad secular en la contribución al progreso ilimitado de la razón y la civilización.
Sin embargo, la problematización de la idea de progreso en el panorama postmoderno ha contribuido a asediar a este reducto metafísico. Ni la inmortalidad del alma, ni el progreso, ni la utopía posthistórica, ni la racionalidad instrumental y su dominio sobre la naturaleza pueden salvaguardar la trascendencia humana en un universo en constante entropía.Melancholia invita a rememorar la declaración con la que un joven Nietzsche encabezaba su Sobre verdad y mentira en sentido extramoral: ‘En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la ‘Historia Universal’: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer’.
Lars von Trier podría haber elegido un agujero negro, tormentas de Rayos Gamma procedentes de alguna supernova u otros cataclismos que hoy consideramos probables para representar la misma idea que Nietzsche: que la eternidad no está al alcance del ser humano ni de sus obras. Sin embargo, Lars ha optado por la colisión de dos colosales astros, haciendo honor a los cánones de belleza y perfección que los antiguos concedían a las esferas celestes.
Como en la cita de Nietzsche, la negación de la humana trascendencia se encuentra ligada, en Melancholia, a una crítica al conocimiento y su ‘altanería’, es decir, a la fe en la verdad, que aunque se vista con los ropajes de la ciencia es heredera de los anhelos eternizantes de la providencia cristiana. Es difícil no identificar en el film la adscripción de Lars a la crítica postmoderna al cientifismo positivista: John, como sujeto burgués y ocioso -es decir, Ilustrado- que puede permitirse el lujo de emplear su tiempo comprobando los cálculos, profesa una fe dogmática en el paradigma científico. Sólo cuando cree que todo peligro ha pasado se muestra débil y humano, asumiendo la posibilidad de error. Y cuando advierte que todos los cálculos eran erróneos, cuando su fe se desmorona, corre y se oculta para suicidarse, abrazando una muerte miserable en la cuadra, entre las bestias.
En la misma dirección apunta la sensibilidad de Justine, una especie de clarividencia intuitiva. Ella se identifica con la ‘Ophelia’ de John Everett Millais, con lo cual parece sugerírsenos una relación entre locura y lucidez. No queda claro en qué sentido podría ser coherente la clarividencia de Justine con la ausencia absoluta de trascendencia religiosa o mística en el film. El elemento visionario siempre se ha relacionado con una realidad suprasensible, fuente de toda revelación. Pero en Melancholia, lo que espera al espectador tras los créditos es la más absoluta nada. La intuición de Justine es, podríamos decir, similar a la de los caballos. Podríamos interpretarla como la lucidez nihilista de quien no se deja cegar por profesión de fe alguna, pero esta explicación es insatisfactoria, con lo cual, es más plausible reconocer cierto afecto del director al irracionalismo romántico.
En el desenlace de la película, Justine le dice a Leo, su sobrino, que ella puede construir una cueva mágica que les proteja del trágico desenlace. Juntos cortan unas cuantas ramas y las aseguran en el suelo, sujetas por la parte superior. Ambas hermanas, junto al pequeño, se introducen en el interior del círculo mágico cogidos de las manos. Mientras Leo espera, con los ojos cerrados, a que el sortilegio surta efecto, asistimos a la angustia de Claire como madre y a la aceptación —no sin sufrimiento— de Justine que, sin embargo, en cierto sentido se libera del sufrimiento del mundo, pero también se redime por haber podido ayudar, por una vez, a su hermana Claire dándole fuerzas suficientes para afrontar junto a su hijo el inminente final. Justine extrae su fuerza de su sufrimiento y su desapego a la vida, mientras Claire, quien adolece de la necesidad neurótica de poseer el control, se enfrenta al peor de los escenarios posibles. Justine no tiene nada que perder, y se permite la libertad de un último acto de bondad con Leo y su hermana.
Podríamos aventurar la hipótesis de que en el desenlace de Melancholia hay una inversión del mito de la caverna. En Platón, la condición humana se asemeja a la situación en el interior de la caverna, donde las sombras de lo aparente se convierten en el engaño acerca de lo real. La salida de la caverna representa el acceso a la verdad. En el film, la aterradora verdad del exterior, donde el ser humano se encuentra desprotegido por un entorno hostil, introduce a estos personajes en la caverna, en busca de una protección mágica imposible, en un espacio donde, por obra del autoengaño voluntario, puedan fingir que poseen el control. El dato que nos indica una antítesis de la alegoría platónica es el hecho de que se utilice el término cueva (cave, en la versión original, que puede traducirse también como ‘caverna’) cuando en realidad se trata de una especie de cabaña (cabine). En algún sentido podríamos decir que Melancholia desconstruye la alegoría de la caverna. Las declaraciones del propio Lars sobre el significado de la cueva mágica apuntan en esta dirección al mismo tiempo resultan insatisfactorias a la luz de su potencial como símbolo: el sentido de la cueva mágica, en palabras del director, ‘puede tener que ver con la religión’.
No se trata de desdecir aquí al realizador, pero sí podríamos indicar que no hay nada en el símbolo de la cueva mágica que restrinja su sentido al misticismo religioso. La cueva es un constructo, un simulacro para luchar contra la ruptura radical con la trascendencia. La cueva es la metafísica, desenmascarada como mera mentira piadosa, contada para disipar los temores de un niño.

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En las listas de películas controversiales o de temáticas potentes, de esas que ponen a prueba la resistencia del público, siempre aparece esta maravilla del viejo continente:

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Saló o Le 120 giornate di Sodoma, o bien Saló o Los 120 días de Sodoma, es una película italiana del año 1975, dirigida y escrita por el genio de la controversia Pier Paolo Pasolini, basada en la novela “Los 120 días de Sodoma” del desvergonzado genio agresivo y erótico el Marqués de Sade.

La película fue mundialmente censurada, calificándola de atrevida, pretenciosa, y excesivamente explícita. Mientras que otros la admiraban por su valentía. Los detractores se opusieron a su proyección gracias a las escenas de violaciones, torturas, escenas de relaciones sexuales homosexuales, y su lenguaje con alto contenido erótico.

Por su parte, Pier Paolo se defendió de las injustas acusaciones de llamarlo degenerado, alegando que la película era una metáfora de diversos sistemas de nuestra sociedad, con una serie de simbolismos que se adherían a la historia del Marqués de Sade. La metáfora más conocida (alerta de SPOLIER) es la controversial escena en la que se come excremento humano; Pier Paolo lo hizo en desaprobación a la comida industrial producida en masa.

Además, gran parte del argumento se basa en los horrores de los que fue testigo Pasolini durante su estancia en Saló, además de diversos horrores por parte de los ejércitos nazis y facistas de Alemania e Italia, que marcaron la juventud del director.

La película se sitúa en Saló, al norte de Italia, durante 1944, en plena ocupación por parte del ejército nazi. El relato se divide en cuatro capítulos: Anteinfierno, Círculo de las Manías, Círculo de la mierda y Círculo de la sangre; basados en los nueve círculos en los que se dividía el infierno en “La Divina Comedia”.

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En el Anteinfierno se nos muestran a cuatro poderosos burgueses conocidos como: El Duque (Paolo Bonacelli), el Obispo (Giorgio Cataldi), el Presidente (Aldo Valletti) y el Magistrado (Umberto Paolo Ountavalle), cuyo poderío es acompañado por la elegancia y alta clase de cuatro ex prostitutas, donde destacan la señora Catelli (Caterina Boratto), la señora Maggi (Elsa de Giorgi) y la señora Vaccari (Helene Surgere). Este grupo ha decidido casar a las hijas de los varones en un curioso ritual.

Con ayuda de algunos colaboradores, el grupo secuestra a nueve muchachos y nueve muchachas, y los trasladan a un lujoso palacio, donde se esta sociedad secreta se dedica a llevar a cabo todas y cada una de las perversidades sexuales que se les ocurra.

Ya para el círculo de las manías, los dieciocho muchachos son obligados a andar desnudos, son sometidos a diversas vejaciones, como una vez en que son obligados a andar como perros, a ladrar y comer suelo. Y como parte de la rutina de estimulación y deleite de los caballeros poderosos, las prostitutas cuentan una serie de relatos eróticos sobre sus vidas como concubinas.

Con el paso de los días, las torturas hacia los muchachos serán cada vez más terribles, los relatos cada vez más repulsivos, y los días cada vez más infernales.

Sin una línea argumental más que la repetición del día, de la rutina y uno que otro evento fuera de la programación de los poderosos; ahí se da vuelta Saló, en un infierno de torturas eternas como dicen por ahí.

Como toda gran obra de arte, generó y genera polémica. Hay que tratar de encontrarle el lado sensual y más artístico a la película para poder disfrutarla, al igual que todas estas películas pertenecientes al inexistente género de las películas controversiales.

Es bastante provocadora, pero interesante, (alerta de SPOILER) más que mal, obviando los secuestros y excesivas vejaciones, tener una sociedad secreta de sexo perverso no parecía tan mala idea hasta que se pusieron a comer mierda. Para mí esa fue la escena que más me dio ñañaras de toda la película, porque bueno, las escenas más gore (del círculo de la sangre) no eran para tanto, uno que es parte de la generación del vídeo ya no tiene mucho de que sorprenderse, pero esa escena donde comen heces, se veía tan real, más encima que el Presidente era tan repulsivo y se la comía con tanto placer…

Darle una oportunidad a la explotación de los sentidos, un lenguaje cinematográfico simple que muestra una ficción compleja (¿o realidad?). No es como para volverse loco, pero si tener mucho criterio o “altura de miras” a la hora de apreciar la cinta. Más que mal está basada en las andanzas mentales del Marqués de Sade, quien en su tiempo también quiso provocar por medio de rebuscadas críticas sociales. Y lo logró.

Es una película entretenida de todas formas.

“La escapatoria es imposible. Abandonad toda esperanza”

Soy de las pocas personas a las que les gustan los musicales, es un género complicado, muchas veces despreciado, y con el paso del tiempo se ha ido perdiendo porque la gente ya no los pide (la sobre explotación que hizo Disney ayudó mucho a que la gente se le llenaran las pelotas con los musicales ¬¬). Pero los musicales son una tradición del cine, heredada del teatro, con unos cuantos hitos demasiado geniales, como la siguiente obra:

The Rocky Horror Picture Show, es una película británica de 1975, dirigida por Jim Shaman, co escrita por Richard O’Brien y por Jim, basada en una ópera de rock inglesa escrita por el mismo señor O’Brien.

La película hoy en día es considerada de culto, un clásico indiscutido, lleno de homenajes y de escenas y canciones emblemáticas. En general es un musical que satiriza a las historias de ciencia ficción tales como los clásicos de la RKO (emblemática compañía cinematográfica de los años dorados de Hollywood, a cargo de clásicos como “King Kong”, “La Mujer Pantera” y “El Ciudadano Kane”, entre otros).

Uno de los elementos más llamativos de la película, figura en torno a sus exhibiciones en algunos países, donde se hacía participar activamente a la audiencia (un recurso que ya no es muy utilizado, estamos en la era del 3D :v) por medio de actores representando algunas escenas musicales o por medio de los “proops” (“elementos de ultileria”), que eran entregados antes de la función, como arroz (que se debía arrojar en la boda), linternas (se encendían cuando se canta “There´s a light”), papel higiénico (que se lanzaba por el aire cuando Brad exclama “Great Scott!”), etc.

La historia es narrada por un experto criminólogo (Chales Gray), quien nos traslada hasta una hermosa boda, que además resulta ser el día de en que Brad Majors (Barry Bostwick) le propone matrimonio a Janet Weiss (Susan Sarandon). De regreso, pareja se encuentra con una peligrosa tormenta, y para peor, se les avería una rueda del automóvil.

Salen en busca de ayuda, y la construcción más cercana es un antiguo castillo. Sin más remedio deciden ir sin mucho ánimo. En la puerta los recibe un raro mayordomo llamado Riff Raff (Richard O’Brien)

El castillo es aún más extraño por dentro de lo que se veía por fuera. Janet y Brad conocen groupie llamada Columbia (Mell Campbell), a la hermana de Riff Raff, Magenta (Patricia Quinn), y a un grupo de transilvanos muy peculiares, quienes bailaban, como parte de una tradición del planeta Transexual en la galaxia de Transilvania, el Time Warp.

El show se va poniendo cada vez más interesante, hasta que aparece el Dr. Frank N Furter (Tim Curry), que con el Sweet Transvestite, se presenta ante Janet y Brad, quienes cada vez están más y más confundidos con lo que está ocurriendo.

Y para hacer aún más extravagante la experiencia de los inesperados invitados, el doctor los lleva a conocer a su gran orgullo, una creación rubia conocida como Rocky Horror (Peter Hinwood), muchacho musculoso quien acaba de nacer. Pero en medio del cumpleaños 0 de Rocky, aparece  el ex amante de Columbia, Eddie (Meat Loaf), quien acaba muerto en manos del doctor Frank.

De ahí en adelante la voluntad de Brad y Janet se va viendo corrompida por la pomposidad del doctor Frank, cada vez entran más en el mundo de los transilvanos, hasta confundirse con la extravagancia, las sensaciones y las experiencias de los transexuales de Transilvania.

Fue muy difícil narrar lo que pasa en la película xDDD, porque es muy rara, o sea, si alguien te pregunta de que se trata, uno queda como ._.

Pero a pesar de que es bastante loca la historia, se disfruta mucho, ni hablar de las canciones; nunca he visto una representación teatral de esta cosa, no sé como será, pero por lo menos en la película te llena todo el rock de Transilvania.

Es una película muy tierna, entretenida, atrevida, el alien travesti parodia del doctor Frankestein, es inolvidable, tiene un nivel de demencia, rara vez llamativo en el cine, porque demencia hay mucha, pero hay pocos que logran que uno se integre a esa demencia, dan ganas de ponerse perlas y un corsé y partir al planeta Transexual en la galaxia de Transilvania xD.

Clásico de clásicos.

Lamentablemente, Hitler ya pasó de moda, su influencia ya no la podemos considerar como directa, porque el acontecimiento que define hoy por hoy a nuestro mundo (en especial a la sufrida Latinoamérica) de manera más inmediata es: la Guerra Fría. Hitler pasó a ser parte de los memes y chistes absurdos, mientras que la Guerra Fría está más vigente que nunca. Por lo que cualquier fuente (libro, documental, película) que nos entregue información del periodo, nos resulta muy interesante (por lo menos para mí). Lo triste es que con el “triunfo del capitalismo”, siempre nos quedamos con una enlodada visión de parte del otro eje, la URSS (es cuestión de mirar un ratito el History Channel, Rambo, Rocky o cualquier otro símbolo de USA, para dar fe de ello). Y es precisamente esa falta de voz comunista lo que hace llamativa a esta película, contada desde el otro lado del muro:

Good Bye, Lenin!, es una película alemana del año 2003, dirigida por Wolfgang Becker, escrita por Bernd Lichtenberg y Wolfgang. La película fue rodada en el distrito berlinés de Friedrichshain, en los alrededores de las Plattenbauten (edifios prefabricados característicos de la Alemania del Este) y cerca de la Alexanderplatz (plaza centrica de la ciudad de Berlín).

La película fue presentada en la selección oficial de largometrajes del Festival de Cine de Berlín, donde se llevó el Premio Ángel Azul (a la mejor película Europea). Fue nominada en a los premios BAFTA en la categoría de Mejor Película de Habla No Inglesa; En los Premios del Cine Europeo se llevó galardones a Mejor Actor, Mejor película y todos los premios del público. Y recibió 7 nominaciones en los Premios del Cine Alemán, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.

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Estamos en Octubre de 1989, ubicados específicamente en la República Democrática Alemana (RDA), el lado de ocupación soviética en Alemania; tenemos a Christiane (Katrine Sass), una orgullosa ama de casa, quien se entregó a la política y a las ideas socialistas tras la huida de su esposo al lado occidental de Alemania; la mujer es un miembro activo del Partido Socialista Unificado de Alemania. Y lamentablemente, cae en coma luego de perder el conocimiento tras presenciar la detención de su hijo Alexander (Daniel Brühl), en medio de una manifestación en contra de Erich Honecker.

Pasa ocho largos meses en coma, meses en los que cae el muro de Berlín, el gran triunfo del capitalismo en Alemania, la llegada del MacDonals y la Cocacola, el libre tránsito entre la RDA y la RFA, la llegada del porno y el cine hollywoodense, los muebles pomposos, los electro-domésticos y los trabajos en la comida rápida; un mundo completamente revolucionado, mientras Christiane yace en una sala de hospital, siendo visitada todos los días por su hijo, quien mantiene la esperanza de que despertará. Y así resulta.

Christiane despierta, pero con una salud deteriorada y muy frágil, por lo que el doctor recomienda a sus hijos, Alex y su hermana mayor Ariane (Maria Simon), que es mejor evitarle disgustos y emociones demasiado fuertes a la señora, recomendando que se quede en el hospital. Pero Alex quiere que su madre vuelva a casa, porque está convencido de que podrá evitarle cualquier situación que la altere. Enterarse de que ganó el tío Zam y cayó la URSS, para una socialista aferrea llena de sangre roja y el corazón a la izquierda, sería devastador.

Es así como lo que comenzó con una mentirilla piadosa se va transformando en la mayor y mejor farsa histórica. Parte con la restauración del departamento donde vive la familia, que tras la caída del muro, se capitalizó completamente, pero Alex logra que al menos la habitación de su madre, se vea como una socialista habitación de hace 8 meses atrás. Pero claro, se va poniendo cada vez más turbio, involucrando amigos y vecinos, usando ropas pasadas de moda, cantando himnos socialistas, e incluso, creando falsos boletines informativos en la televisión, conectada a un VHS donde Alex pone cintas de viejos programas y además incluye sus propios noticiarios hechos con la ayuda de su amigo Denis, un aspirante a cineasta.

Es una película muy entretenida, y si estás al tanto de los acontecimientos, resulta más chistosa que la mierda (esa parte donde la mamá ve el cartel de la Cocacola y le inventan que era una empresa oculta socialista, es para morirse).

Hay dos cosas que hacen muy llamativa a la película: primero, cómo muestran la reunificación en Berlín, porque claro, cuando uno tenía la clase de historia viendo ñoños documentales con la clásica imagen de ciudadanos dándoles con un combo al muro; en la película muestran eso que no cuentan en los otros medios, muestran la visión de la gente, esa escena donde todos miran la película porno en el video club, no con el afán pervertido, más bien es el símbolo de la curiosidad y de la ilusión de libertad que entregaba el capitalismo para los pobres socialistas, simplemente geniales los recursos.

Lo otro, es cómo muestran la vida en la RDA; hay que entender que un tema como la división de Alemania es casi imposible que se presente sin tomar un bando, pero en la película (a pesar de la carga irónica que posee), da una sensación de estar viendo algo muy objetivo, te cuentan simplemente cómo vivía la gente, cómo la pasaban los que se querían ir y cómo la pasaban los que estaban contentos con el régimen de la URSS.

Por ahí en un grupo de discusión, leí que criticaban mucho a Christine, la mujer ultra socialista, quien, por decirlo así, buscó su propio infortunio al “dejarse” adoctrinar por una corriente que se veía inestable y muy pronta a caer. Yo no estoy muy de acuerdo, porque si bien, el socialismo ha sido una constante ilusión a lo largo de la historia (hay quienes están convencidos de que no todos somos iguales), no podemos culpar a la señora por identificarse con tal o cual régimen, por muy ilusorio que parezca. Ahora, claro, se nota que ella se tiró de cabeza a los pies de Lenin por el abandono del marido, pero ya eso es una cosa aparte.

Es una película entretenida, llena de datos históricos, para darle mil vueltas, no hay nada más entretenido que indagar en las cosas históricas tras la trama; recomendable, muy recomendable.

“Mientras muchos festejaban el triunfo del mañana, del cuarto de mamá salían sonidos del ayer”

El mundo está plagado de personas malditas. Entendiendo maldito como un salado de mierda que no sabe vivir en armonía con el entorno. Y no es porque el mundo sea un lugar hostil, al contrario, el mundo es un lugar bastante hermoso para nosotros que tenemos la capacidad de raciocinio, y para los que no, también; el mundo es desagradable porque a la gente simplemente le gusta ser maldita, no hay otra explicación. Los torturadores y asesinos a sueldo parecen ser individuos meramente humanos, no hay muchos antecedentes de otra especie con tal desprecio por la vida y el bienestar ajeno (y propio). En esta película el señor Von Trier nos trae una vez más un ejemplo de la naturaleza humana maldita:

Dogville, en una película danesa del año 2003, dirigida y escrita por Lars Von Trier, y protagonizada por la siempre increíble Nicole Kidman. Es la primera de una trilogía del director (anterior a su popular Trilogía de la Depresión), que se conoce como “Estados Unidos: Tierra de Oportunidades”, interesantísima trilogía inconclusa conformada por Dogville (2003), Manderlay (2005), y Washington (¿?).

La cinta estuvo dentro de la selección oficial del festival de Cannes, donde fue nominada a la Palma de Oro a mejor película. En los premios David di Donatello ganó al Mejor Film de la Unión Europea.

Dogville

Aparece entonces un curioso pueblito perdido en las montañas de Colorado llamado Dogville, aparentemente nos encontramos durante los duros años de la gran depresión del 29. Ahí, en medio de una curiosa huída, llega la joven Grace (Nicole Kidman), una muchacha aparentemente inofensiva que está siendo buscada por la justicia.

Paralelamente, dentro del pueblito de Dogville, tenemos a Tom Edison (Paul Bettany), un escritor frustrado y fracasado que se las da de filósofo en un pueblucho enano. Él encuentra a Grace y le propone que se esconda ahí en Dogville. Así que organiza una asamblea, donde algunos ciudadanos se muestran reacios a recibir a Grace, sin embargo aceptan el plazo de dos semanas que da Tom para que se convenzan de esconder a Grace.

Con ciega fe en su pueblo, Tom está convencido de que esta es la oportunidad para que la buena ética y sentido de la moral del pueblo sea puesta a prueba, con resultados positivos según él.

Es así como se nos va mostrando la vida de los habitantes de Dogville y su relación con Grace. Mediante nueve capítulos, vemos como un grupo de humildes y buenos campesinos se van transformando poco a poco en horripilantes corruptos sedientos de poder, sólo con la presencia de Grace, quien no hace más que ayudar en todo lo que pueda, siendo lo más amable posible con todos.

Es una película sencillamente genial. Es la menos pretensiosa de Von Trier, además de no ser muy polémica y provocadora, siendo que toma un tema muy profundo (bueno, si no muestra penes con sangre, no es controversial).

De partida: la puesta en escena; tenemos un escenario más de teatro que de película. Un escenario sencillo, que delimita las casas del pueblo con líneas en el suelo, los animales (como el perro) no son más que una silueta con el nombre escrito (de vez en cuando lo escuchamos ladrar), las plantas, las calles, todo eso está dibujado en el suelo, sólo alguno elementos, como las sillas y otros muebles indispensables (no se iban a sentar en el aire).

Este curioso recurso se puede tomar de varias formas; una representación simple que hace que el espectador se fije más en el texto que en el ambiente. Dogville puede ser cualquier pueblo, de cualquier parte del mundo (incluso, de cualquier época), simplemente te imaginas las casas, las puertas, por medio de mímicas y sonidos. También existe la teoría de que un pueblo sin paredes es para representar “pueblo chico, infierno grande”, en un lugar donde viven a penas dos docenas de habitantes, a pesar de tener las más diversas profesiones y oficios, orígenes étnicos, etc., tienen un mismo motor moral (suponemos que es parte de la mimetización de vivir entre tan pocos).

Otro elemento que le añade sabor a la historia, es la narración tipo cuento, en la voz de John Hurt se oye deliciosa,  no aporta muchos más datos que los que nos aportan los mismos personajes y las cosas visuales, pero le da un ambiente de pueblito encantado, de personajes clichés, un perverso cuento de hadas para todas las edades.

En cuanto a la historia, está bien formadita, completamente entendible y bien desarrollada la evolución de los personajes, muy gradual y bastante objetiva, porque, siendo realistas, en un pueblo de mierda como Dogville era de esperar que ocurriera algo así como lo que le pasó a Grace.

Ahora bien (alerta de súper SPOILER), muchos no están de acuerdo con el final, considerando que es una venganza que no obedecía a la personalidad tierna y racional de Grace. Lo cual es muy idiota, porque, en primer lugar, por lo menos yo, estoy más que harta de los personajes “buenos” que tienen en sus manos el poder de destruir el mal y no lo hacen por “no rebajarse” y la huea. Una tontería. Grace izo lo que toda persona sensata con poder debería hacer, eliminó a ese pueblo por ser un foco de maldad, creo que en la película incluso lo mencionan, que el mundo estaría mucho mejor si Dogville desapareciera, una visión romántica de la destrucción, pero mucho más racional que dejar que el mal viva y se esparza… interesante ese debate.

Una película genial, con la cara de Kidman ahí en protagónico, increíble, sencillamente increíble.

“- Para ti, violadores y asesinos son víctimas. Para mí, son perros. Y si un perro lame su propio vómito, lo azoto.
– Los perros actúan por instinto. ¿Por qué no perdonarlos? Pueden aprender muchas cosas.
– Pero no si se los perdona por seguir sus instintos.”

Vamos con una joya del cine español:

Tesis, es una peli española del año 1996, escrita y dirigida por el señor Alejandro Amenábar, fue su gran debut, convirtiéndose en su primer largometraje y disparando la carrera del director.

Fue una película clamada por público y crítica, hoy en día se considera de culto. En los premios Goya arrasó con ocho nominaciones de las cuales se llevó siete premios, incluidos Mejor Director Novel, Mejor Película y Mejor Guión Original.

Tenemos a Ángela Márquez (Ana Torrent), estudiante de Imagen, que está en lo último de la carrera, porque lo que está preparando una extensa tesis sobre la violencia audiovisual. El problema es que estamos en los años noventa, y es complicado encontrar en cualquier parte material audiovisual de violencia de cualquier tipo, por lo que el profesor (José Luis Cuerda) que la está guiando en la tesis, se compromete a buscar material dentro de la cineteca de privada la universidad (que al igual que una biblioteca, cuenta con lugares no aptos para alumnos).

Pero entonces, para sorpresa de todos, el profesor aparece muerto en uno de los auditorios. Poco antes de que su muerte se hiciera pública, Ángela encuentra el cuerpo, y dentro del VHs hay una cinta, cinta que al parecer fue la que mató al viejo.

Ángela se queda con la cinta, todo en pos de su tesis y de averiguar el oscuro mundo de las cintas underground. Para ello solicita ayuda a un muchacho conocido como Chema (Fele Martinez). Estudiante de la misma carrera, experto en cine porno, experimental, gore, etc.

La cinta que Ángela robó resultó ser una snuffmovie, donde se muestra el asesinato de una muchacha que había desaparecido de la facultad el año anterior.

Es así como Ángela y Chema de encuadran dentro de una misteriosa investigación acerca de las cintas snuff, de qué ocurrió con la muchacha y quiénes son los responsables.

Es una película donde se nota la poca experiencia, es evidente que es el primer trabajo de alguien, más que nada por el guión y la dirección de las actuaciones. Es un guión medio ñoño y lleno de estereotipos: la ingenua muchacha que termina metida en un tremendo problema por meterse en lo que no debe, el chico raro que parece ser el asesino, el chico guapo que parece ser el asesino, resulta un poco melosa con esos personajes, que más encima, en las escenas claves tienen menos gracia que una papa ._.

Tiene buenos intentos por generar suspenso y mucha intriga, pero a mi gusto, no lo logra. Lo único intrigante de verdad es la identidad del asesino, como para hacer apuestas xD, aun así es una pobre intervención de suspenso para toda una película que pudo ser mejor.

Sin embargo, el resultado final es bastante entretenido, es una película noventera, muy española, de esas películas para amantes del cine y aficionados varios. No estoy muy segura si a alguien alejado del mundo del cine podría disfrutarla del todo. Al final, siempre es cuestión de gustos.

Me encantan las películas de vampiros, me encanta la idea media oscura media homosexual, oculta en esos seres de sufrimiento eterno, “Underworld” y “Entrevista con el Vampiro” me hacían alucinar de pequeña (franquicia “Crepúsculo”… una gran decepción -.-). Con esos antecedentes, ver esta película me pareció una excelente idea:

Only Lovers Left Alive, Sólo los Amantes Sobreviven, es una película germano-británica del año 2013, escrita y dirigida por Jim Jarmusch, protagonizada por Tilda Swinton y Tom Hiddleston.

No fue muy bien recibida por la taquilla, con una recaudación de apenas 7 millones y medio de dólares, de un presupuesto de 7 millones. Sin embargo, para la crítica fue una maravilla artística, obteniendo premios y nominaciones, entre las que están:

-Festival de Cannes: se encontró dentro de la selección oficial de largometrajes, y recibió una nominación a la Palma de Oro.
-Festival de Cine de Sitges: Ganadora al Premio del Jurado.
-Asociación de Críticos de Chicago: una nominación a Mejor Dirección Artística.

Tenemos entonces, en un oscuro departamento ubicado en una desolada zona de Detroit, USA, al relativamente famoso músico underground llamado Adam (Tom Hiddleston), quien resulta ser un vampiro de 500 años, que está pasando por un momento difícil en su existencia, acosado por ideas existenciales sobre la decadencia de la civilización occidental y el futuro de la humanidad, además de verse en apuros por la repentina fama que ha adquirido su trabajo musical (complejo escenario, considerando que él, físicamente, no envejece).

Pero Adam no está sólo en el mundo, para su vampira suerte, tiene una amante llamada Eve (interpretada por la increíble Tilda Swinton), una vampiresa de 3000 años, que en su experiencia con la humanidad, establece una visión mucho más optimista con respecto al futuro de su eternidad.

Ambos han llegado a un punto de control, en donde ya no cazan humanos para alimentarse (además que en estos tiempos la sangre humana anda muy contaminada con drogas y nuggets), así que para “vivir”, se alimentan de sangre no contaminada de los bancos de plasma.

En medio de las conversaciones intelectuales, las canciones experimentales y la oscuridad del desolado barrio, el equilibrio que mantenían Eve y Adam se ve afectado por la presencia de Ava (Mia Wasikowska), hermana menor de Eve, quien no ha superado sus instintos salvajes innatos, y para peor, se comporta como una adolescente (ni se le notan los milenios encima xD).

Eh…

Personalmente la película me aburrió mucho. Es muy lenta, no pasan muchas cosas, más hacia el final se pone con un poco de acción, pero 20 minutos de acción no justifican 100 de nada xD.

La historia es relativamente interesante, pero la forma en que fue desarrollada es demasiado pajera. Sin embargo tiene una fotografía muy buena y para qué hablar de la música, un excelente y entretenido soundtrack, y ver a Tilda como vampira, es un deleite xD.

Aún así, es muy pajera jaja. Algunas críticas que leí por internet hablaban de que es una “nadería pretenciosa”, “un chiste alargado”, que le sobran demasiados minutos a una historia que podría haber quedado perfectamente como un mediometraje.

La idea no era mala… pero el resultado final resultó en ser un somnífero de dos horas.


Véala bajo su propio riesgo.