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Melancholia (análisis).

Publicado: 05/11/2016 de bocadecenicero en Cine
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Hace un tiempo encontré un análisis medio filosófico, medio psicológico de Melancholia; lo encontré hoy entre medio del desorden del computador (increíble que el ser humano haya inventado una nueva forma de desordenar, admirable). Se las traigo hoy, copy paste total (con falta ortográfica y todo), y bueno, no me acuerdo de dónde la saqué, sólo recuerdo que era de una de las cientos de páginas y grupos de cine que tengo en facebook. En fin; la dejamos a modo de reflexión para conocer un nuevo punto de vista para mirar la belleza europea parida por Von Trier:

“MELANCHOLIA”: “INVERSION DEL MITO DE LA CAVERNA

Escrito por: Luis Boj

A pesar del cataclismo cósmico, Melancholia habla también de la depresión. Se ha dicho que el escenario de la catástrofe no es sino el reflejo exterior del caos interior de Justine, el personaje principal. Sin embargo, parece más razonable interpretar ambas dimensiones significativas como indisociablemente unidas.
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La película consta de dos partes, relativas a las vivencias de Justine (Kristen Dunst) y su hermana Claire (Charlotte Gainsburg) durante el peligroso acercamiento de un planeta errante llamado ‘Melancolía’.
El film comienza con un preludio, acompañado de la música de Tristán e Isolda de Beethoven, donde se anticipan imágenes del catastrófico final. El tempo en el cual se suceden estas imágenes, dotadas de un gran lirismo, se encuentra ralentizado, como si el campo gravitacional de Melancolía se hiciera sentir ya en el espacio-tiempo.
A continuación, la narración se centra en la boda de Justine con Michael (Alexander Skarsgård) en la mansión de John, el marido de Claire (Kiefer Sutherland). La ceremonia, minuciosamente preparada por Claire y pagada por su marido, consiste en un desfile de oropeles y banalidades propios de la alta burguesía, un pretencioso escaparate de pompa y lujo que no logra, sin embargo, ocultar las desavenencias familiares y, en general, la fragilidad y violencia implícita en toda relación humana. Justine deambulará por su propia fiesta de boda librando una intensa lucha interior contra su estado de melancolía y temor en un intento de guardar las formas y comportarse como todos esperan que lo haga. Conforme avanza la fiesta, una desestabilizada Justine se rebela contra la hipocresía y la arbitrariedad de las absurdas convenciones burguesas que anuncian un futuro matrimonio marcado por la pobreza de espíritu y el comedimiento propio de un estilo de vida que no es el suyo. El clímax de su caótica e impulsiva conducta tiene lugar cuando Justine se abandona a un improvisado affaire sexual con un invitado que propiciará la ruptura con Michael.
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En la segunda parte de la historia, Claire, tras el desastre nupcial, acogerá en su casa a su hermana, sumida en una profunda depresión. Cuida de ella y dan largos paseos a caballo. El planeta Melancholia se acerca a la Tierra y Claire empieza a sentirse inquieta. Trata de buscar tranquilidad en el optimismo de su marido, que ha investigado personalmente las probabilidades de desastre y se ha acogido al pronóstico tranquilizador de los científicos. Pero el temor de Claire no desaparece, y Justine no tiene duda alguna de que el cataclismo tendrá lugar. Claire sorprenderá a su hermana desnuda en la noche, tumbada junto al río, sobre la hierba, contemplando en gigantesco astro como quien espera a su amante, representando la terrible y sensual escena de la eterna pugna y la poderosa atracción entre Eros y Thanatos. Tras creerse a salvo al contemplar a Melancolía alejándose de la Tierra, Claire descubrirá, al amanecer, que ambos astros se han enzarzado en una danza de muerte, atraídos por sus respectivos campos gravitatorios. Las dos hermanas, junto a Leo, el hijo de Claire, deberán decidir qué hacer durante los últimos momentos antes de la aniquilación total.
En consonancia con el sentir postmoderno, Melancholia es un film eminentemente nihilista y antimetafísico. Si la metafísica de todos los tiempos se ha caracterizado por apelar a una realidad o núcleo ideal, suprasensible, donde el ser humano pudiera proyectar sus esperanzas de trascendencia más allá de la finitud y la corrupción mundanas, el nihilismo ha ido dejando a dichas aspiraciones sin suelo firme donde pisar. La ciencia ha producido un progresivo desencantamiento del mundo, pero la metafísica sobrevivió durante la modernidad reapropiándose de las esperanzas de trascendencia y conservándolas ocultas en aquello que se configuró, en la Ilustración, como idea de progreso. La metafísica pasó de vivir cómodamente en las promesas de bienaventuranza y salvación eterna del cristianismo medieval para subsistir en forma de felicidad secular en la contribución al progreso ilimitado de la razón y la civilización.
Sin embargo, la problematización de la idea de progreso en el panorama postmoderno ha contribuido a asediar a este reducto metafísico. Ni la inmortalidad del alma, ni el progreso, ni la utopía posthistórica, ni la racionalidad instrumental y su dominio sobre la naturaleza pueden salvaguardar la trascendencia humana en un universo en constante entropía.Melancholia invita a rememorar la declaración con la que un joven Nietzsche encabezaba su Sobre verdad y mentira en sentido extramoral: ‘En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la ‘Historia Universal’: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer’.
Lars von Trier podría haber elegido un agujero negro, tormentas de Rayos Gamma procedentes de alguna supernova u otros cataclismos que hoy consideramos probables para representar la misma idea que Nietzsche: que la eternidad no está al alcance del ser humano ni de sus obras. Sin embargo, Lars ha optado por la colisión de dos colosales astros, haciendo honor a los cánones de belleza y perfección que los antiguos concedían a las esferas celestes.
Como en la cita de Nietzsche, la negación de la humana trascendencia se encuentra ligada, en Melancholia, a una crítica al conocimiento y su ‘altanería’, es decir, a la fe en la verdad, que aunque se vista con los ropajes de la ciencia es heredera de los anhelos eternizantes de la providencia cristiana. Es difícil no identificar en el film la adscripción de Lars a la crítica postmoderna al cientifismo positivista: John, como sujeto burgués y ocioso -es decir, Ilustrado- que puede permitirse el lujo de emplear su tiempo comprobando los cálculos, profesa una fe dogmática en el paradigma científico. Sólo cuando cree que todo peligro ha pasado se muestra débil y humano, asumiendo la posibilidad de error. Y cuando advierte que todos los cálculos eran erróneos, cuando su fe se desmorona, corre y se oculta para suicidarse, abrazando una muerte miserable en la cuadra, entre las bestias.
En la misma dirección apunta la sensibilidad de Justine, una especie de clarividencia intuitiva. Ella se identifica con la ‘Ophelia’ de John Everett Millais, con lo cual parece sugerírsenos una relación entre locura y lucidez. No queda claro en qué sentido podría ser coherente la clarividencia de Justine con la ausencia absoluta de trascendencia religiosa o mística en el film. El elemento visionario siempre se ha relacionado con una realidad suprasensible, fuente de toda revelación. Pero en Melancholia, lo que espera al espectador tras los créditos es la más absoluta nada. La intuición de Justine es, podríamos decir, similar a la de los caballos. Podríamos interpretarla como la lucidez nihilista de quien no se deja cegar por profesión de fe alguna, pero esta explicación es insatisfactoria, con lo cual, es más plausible reconocer cierto afecto del director al irracionalismo romántico.
En el desenlace de la película, Justine le dice a Leo, su sobrino, que ella puede construir una cueva mágica que les proteja del trágico desenlace. Juntos cortan unas cuantas ramas y las aseguran en el suelo, sujetas por la parte superior. Ambas hermanas, junto al pequeño, se introducen en el interior del círculo mágico cogidos de las manos. Mientras Leo espera, con los ojos cerrados, a que el sortilegio surta efecto, asistimos a la angustia de Claire como madre y a la aceptación —no sin sufrimiento— de Justine que, sin embargo, en cierto sentido se libera del sufrimiento del mundo, pero también se redime por haber podido ayudar, por una vez, a su hermana Claire dándole fuerzas suficientes para afrontar junto a su hijo el inminente final. Justine extrae su fuerza de su sufrimiento y su desapego a la vida, mientras Claire, quien adolece de la necesidad neurótica de poseer el control, se enfrenta al peor de los escenarios posibles. Justine no tiene nada que perder, y se permite la libertad de un último acto de bondad con Leo y su hermana.
Podríamos aventurar la hipótesis de que en el desenlace de Melancholia hay una inversión del mito de la caverna. En Platón, la condición humana se asemeja a la situación en el interior de la caverna, donde las sombras de lo aparente se convierten en el engaño acerca de lo real. La salida de la caverna representa el acceso a la verdad. En el film, la aterradora verdad del exterior, donde el ser humano se encuentra desprotegido por un entorno hostil, introduce a estos personajes en la caverna, en busca de una protección mágica imposible, en un espacio donde, por obra del autoengaño voluntario, puedan fingir que poseen el control. El dato que nos indica una antítesis de la alegoría platónica es el hecho de que se utilice el término cueva (cave, en la versión original, que puede traducirse también como ‘caverna’) cuando en realidad se trata de una especie de cabaña (cabine). En algún sentido podríamos decir que Melancholia desconstruye la alegoría de la caverna. Las declaraciones del propio Lars sobre el significado de la cueva mágica apuntan en esta dirección al mismo tiempo resultan insatisfactorias a la luz de su potencial como símbolo: el sentido de la cueva mágica, en palabras del director, ‘puede tener que ver con la religión’.
No se trata de desdecir aquí al realizador, pero sí podríamos indicar que no hay nada en el símbolo de la cueva mágica que restrinja su sentido al misticismo religioso. La cueva es un constructo, un simulacro para luchar contra la ruptura radical con la trascendencia. La cueva es la metafísica, desenmascarada como mera mentira piadosa, contada para disipar los temores de un niño.

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Itsi Bitsy.

Publicado: 16/10/2016 de bocadecenicero en Cine, Imbéciles
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Sinceramente con el descubrimiento que tuvimos hace unas semanas, creo que Netflix debería considerar la seria opción de contratarme como parte del equipo de reseñas (¿egocentrismo?, ¿dónde?); porque sus reseñas son una mierda. Entiendo que quizá en este caso era una película quizá no muy popular ni muy buena, pero de todas formas, hasta la película más rasca se merece una descripción digna; y esto, no es digno.

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La entropía del ser.

Publicado: 17/07/2016 de bocadecenicero en Historias de interés
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Me siento un poco más iracunda o deprimida, no sé, me cuesta notar la diferencia. Y por algún motivo recordé todo lo que me ha salido mal en la life, como ese mecanismo de la evolución, que nos dice que nos matemos, porque como ya no hay depredadores para nuestra especie, tendremos que matarnos nosotros mismos para equilibrar un poco el asunto. O matarnos entre nosotros. Lo que se dé primero, supongo. En fin. En medio de la ira y la depre, recordé uno de mis menos desastrosos fracasos, porque bueno, no pude hacerme cargo de aquello, mi mente no lo parió, y no me dejaron criarlo a mi modo. Murió sin remedio, y lo único que me dio pena, fue no poder verlo nacer, aunque haya sido muy deforme y sin esperanza alguna de respirar.

Érase una vez por medio de una muy soñadora iniciativa (no mía, por cierto), me vi envuelta en la creación de una película independiente. Era emocionante saber que podía ser parte de algo así de absurdo e inestable (un minuto de silencio por todas las películas abortadas, los no natos algo malo tenían).

Bueno, realmente el mérito no fue mío, estar dentro del equipo creativo fue una jodida coincidencia, más de la mitad de las personas que estaban dentro de dicho grupo me caían pésimo, y conocer su parte “creativa”, me hizo odiarlos aún más. De todas formas en un comienzo fue emocionante.

La historia de la película la crearon unos sujetos en medio de una tarde de machos y cerveza. Les llegó la “fabulosa” idea de hacer una película, que entre medio iba a llevar animaciones (ese se supone que iba a ser mi gran aporte, pero terminé dentro del equipo del guión, además), y se trababa de un joven, cuya novia había muerto, y el se volvía loquito. No era una mala idea, en serio, un poco cliché, sí, pero tenía potencial.

Supe que algo andaba mal, cuando los imbéciles a cargo le pusieron como título (muy osado, porque la película no tenía ni pies, ni cabeza, ni brazos, ni piel, ni nada), “La entropía del ser“, el sólo escuchar eso me provocó ñañaras en el oxipusio y las falangetas.

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No pude evitar reírme, pero creo… CREO, que nadie se lo tomó como un gesto ofensivo.

Entonces, además de un nombre espantoso, teníamos a Christian (para que sepan, su nombre no fue al azar, por alguna misteriosa razón que aún no logro comprender del todo, le pusieron así para aludir a don Yisus Craist, Jesús para los desentendidos, onda como una alusión a la cristiandad, no sé, era una reverenda porquería ese nombre), quien provenía de una familia acomodada, de madre muerta, ausente, no recuerdo bien a qué consenso llegamos, si la vieja murió durante el parto, o lo abandonó en una triste noche de lluvia.

Ah claro, pero estaba descontento con su vida porque su padre era un mierda que siempre estaba de viaje; pensaban usar el cliché de que fuera un senador, alguna mierda del gobierno por el estilo, alguien poderoso y que viajara mucho, no lo iba a interpretar nadie en pantalla, iba a ser una simple voz (lo cual no es mala idea).

A todo esto, la novia del susodicho Chris, llamaba Blanca (una forma shuper originalsss, de decir que él la ve pura y casta), se murió, nunca llegamos a determinar como, yo apoyaba la tesis del suicidio o la sobredosis por droga, un suicidio escandaloso y muy solitario (incluso me agradaba la idea de que se tiraba de cabeza en algún centro comercial bien concurrido), mi argumento era (porque además, con el avanzar del film, el público se daba cuenta de que en realidad, Blanca era una culia hija de perro -supresión del machismo-) de que no podía morir de otra forma, ya que eso es más chocante, y le da como una cachetadita a Chris para que entendiera de una buena vez que era culia y se murió. Algunos dentro de la producción en cambio, apoyaban la idea de que ellos estaban en un lugar X, y llegan unos hueones a violársela, y que Christian veía todo, y la chiquilla moría desangrada por su no tan inmaculada vagina. Muy dramática esa escena. Y no conocíamos actores amateurs dispuestos a recrear la brutal violación. Como sea. Parece que al final ganó la violación, supongo que una dama ni siquiera puede decidir morir por su puta cuenta, porque tiene que haber un sujeto en medio metiendo pene y opinión para matarla. Al menos ese fue mi análisis enfadado de la escena jajaja.

Pero por cierto, Christian, al comienzo de la película estaba en un completo estado de negación y el publico no tiene puta idea de qué pasa, el conversa con su padre por teléfono (alcanzamos a escribir un par de escenas sobre esto), camina por las calles de la ciudad, hasta andaba por las dunas de Concon, y por la playa de Viña del Mar, de a poquito la “atmósfera”, se iba a poner cada vez más cuática (los escenarios, la paleta de colores en pantalla, los personajes); tenía potencial… pero este fue el vivo ejemplo de que las malas ideas en gente de mucha confianza en sí misma, pueden arruinarlo todo.

Había un personaje que me gustaba mucho, y no lo creé yo, creo que se llamaba Soberbia, o Sarcasmo (era con “s”), no me acuerdo, pero la cosa es que había personajes sin nombre y otros que tenían nombre, y se representaban por un color (que se supone que estaría indicado por filtros de cámara, o por la ropa, no sé), y a su vez, ese color también tenía una “emoción”; quiero aclarar que una idea tan boba no se me ocurrió a mí (me parezco a red justificando la mala comida xD).

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Porque bueno, la idea de ir cambiando las atmósferas y la paleta de color con respecto a la aparición de los personajes, me agrada, pero creo que eso de además ponerles sentimientos era un real mierda jajaja, porque se supone que el cabro estaba tan loco, que se desdoblaba y sus emociones se presentaban a sí mismo por medio de otros seres (unos reales y otros un mero producto de su imaginación) y no me van a creer, pero una de las cosas más graciosas es que unos meses después estrenaron “Intensamente” (“Inside out”), jajajajaja, era como para cagarse de la risa.

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La cosa es que este personaje, era una invención de la cabecita loca de Chris, lo ve dentro de sus peores momentos. Es una especie de sociópata (bueno, un estudiante de psicología que estaba dentro de la producción corrigió el término, aludiendo a que sociópata era otra mierda, qué sé yo), o psicópata, la mierda que sea, medio homosexualo mariquita, porque, parte de mi aporte, dictaba que fuera como una especie de Claudio (Alfredo Castro) en “Fuga”, la idea, según yo, es que este personaje identificado con el color naranja, fuera un culiao pesado, con la cadera quebrada con arrogancia, que fumaba más que la cresta, un personaje muy irónico; una escena que me gustaba mucho, y de hecho hice un par de fotogramas en dibujo, como para poder explicarla mejor, era una donde Christian ya estaba muy frutilupi, y el tipo naranja lo empieza a molestar, y a molestar, a seguir, entonces Christian pierde el control y le empieza a sacar la mierda, mientras nuestro “Jocker” naranja, se ríe y se ríe y se sigue riendo.

Otro personaje que me gustaba era una chica que estaba enamorada de Christian, parece, no recuerdo bien como era el chisme, era una loquilla arrebatada, que rompía cosas, que gritaba como enferma y se vestía de forma muy sexual sensual. Iba a ser muy difícil encontrar una actriz para esta mujer, porque al menos logramos llegar al consenso de que tenía que ser una chica muy guapa, o por lo menos con aires muy sexuales, y a su vez con ojos de loca de remate. Estaba representada por el color rojo y me agrada la idea de que tuviera senos enormes; fue un debate lo de los senos, unos dijeron grandes y blandos, otros decían que no tan grandes, y más duros. Qué importa xD.

Una de las cosas interesantes que tenía la película es que se suponía que después Chris iba a ir transformándose en mujer, no había consenso de si iba a transformarse en la viva imagen drag queen de Blanca, o simplemente se iba a travestir por locura. Me gustaba la idea de que se transformara en ella, le daba un plus. De echo pensamos en una escena en la que él se maquillara de forma enfermiza. Mi idea es que esa escena fuese bien horrorosa, como cuando Baby Face de niño se corta la cara frente al espejo.

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Pero bueno, debo decir, con mucho resentimiento xD, que gran parte de mis ideas no fueron consideradas. No creo que esa haya sido tan mala. Porque mi idea era que fuese muy oscura, como para darle un encause más incómodo a la película, porque tenía temas incómodos para el público común y corriente, entonces, tenía que ser fuerte, irónica, incluso chistosa. En fin…

Los otros en cambio la veían como medio bohemia under ultra simbólica. Osea, eso es algo que puedo decir que he aprendido viendo cine francés, que muchas veces las escenas, los personajes, ciertas cosas que vemos en pantalla, no tienen porque tener un sentido oculto, los pastiches de Tarantino y las ilustraciones de Pink Floyd, arruinaron el sin sentido de nuestra existencia. Y bueno, no tengo nada contra The Wall, y me encanta Kill Bill, pero mis compañeros de producción eran unos imbéciles jajaja. Creo que la película estaba muy cargada de todo, demasiado.

Había un sujeto, parte del equipo encargado de hacer la música, contábamos con un equipo de músicos barbones, alternativos, amantes de Pink Floyd; el susodicho también ayudó con el guión (a ratos, parte de la idiosincrasia del músico chanta chileno es ser “disperso”, puaj!), y a cada rato el tipo decía “pero es que esto tiene que ser así, como en -inserte algún vídeo o película- de Pink Floyd”, me tenían enferma, todo, sobretodo las partes animadas, tenían que ser con algo del maldito Pink Floyd, dios santo!, querían hablar de los sistemas de poder, con caricaturas de poderosos manejando marionetas, y hablar de la contaminación con humo bailarín, y el dominio de la tecnología con computadoras que tenían tentáculos que se arraigaban a la tierra, querían hablar de tanta mierda, y en todo metían a Pink Floyd. No me mal entiendan, Pink Floyd no era el problema, el problema era que yo pensaba “cielos santos, que acaso estos no han conocido otra buena animación ni otra buena música en la puta vida”.

No tenía caso discutirlo. Hasta a mí me gustan las animaciones de esos sujetos. Pero por favor, ustedes no son Pink Floid!!! xD

rotten

Siempre quise una polera así :c

La peor de las escenas que alcanzó a tener la producción, era realmente espantosa. Teníamos varias escenas en mente. Mis favoritas eran cuando le pegaban al sociópata naranja y otra donde la chica iracunda de rojo se insinuaba y luego enloquecía. U otra donde la mejor amiga de Blanca (una lesbiana del closet ultra depresiva), donde intenta besar a Blanca, me agrada la escena, porque el personaje tenía mucho de donde sostenerse. No me gustaron nunca las escenas de animación. Y eso que me gusta la mezcla.

No era como en Hedwig and the angry inch, cuando cantan “Origin of love”, y nos muestran una historia bien cute contada con dibujos bastante minimalistas. Súper bien echo, bonito, sencillo.

Pero estos sujetos querían algo así “Evolucion” de Pearl Jam, o no sé que mierda esperaban, realmente, imaginaban cosas tan difusas, absurdas, que escapaban completamente de la historia central, y estaban tan obsesionados con Pink Floyd, que incluso había una escena donde Chris miraba un muro con un grafiti y empezaba a alucinar. Por favor!

Ah sí!, la peor escena se daba en unos de los quiebres de la película, cuando Christian recordaba la muerte, el funeral, no sé, algo de Blanca, y enloquecía, y venía una escena muy surrealista, donde él estaba en un sillón sentado en las dunas de Concon, junto con las dos Fridas.

lasdosfridas

Hasta ahí no tan mala idea, pero después la cosa iba a ser como una invitación a tomar el té, con uno de los deformes de Bacon en el suelo, como retorciéndose, y tendríamos que filmar al sujeto de “El grito” corriendo hacia la cámara, directo a atacar a Chris. Y luego venía una figura femenina echa de arena, que se la llevaba el viento, como a Marge en el viaje misterioso de Homero, y y y y no sé, era muy mala la escena xD, quería decirlo todo, pero no decía nada, tenía de todo, y seguía siendo una mierda.

Esa fue la última escena que se discutió, después de eso hubieron desacuerdos, nadie tenía ganas de nada, la película era muy mala, y bueno, algo que viene deforme no tiene oportunidades de vivir mucho tiempo.

Pero al menos lo intentamos, lo intenté, hice unas cuantas animaciones (con más de 800 frames en algunas), y muchos fotogramas de como me lo imaginaba, y escribí buena parte del guión, creo que por ahí uno de los creadores izo otra animación y unas cuantas ilustraciones, pero nada más. Al menos le puse todo mi empeño, si fuera por ustedes todo sería trabajar e ir a la iglesia e_e

Fue uno de los fracasos más interesantes de mi vida.

La Maison en Petits Cubes o bien “Tsumiki no ie” fue un corto del 2008 ganador a mejor corto animado en los Oscar, y ganador del premio Cristal en el festival internacional de Películas Animadas de Annecy; dirigido por Kunio Kato, es una conmovedora historia de un pueblo que se hunde bajo el agua y los recuerdos de un viejito… disfrute.

Logorama

Publicado: 12/03/2015 de bocadecenicero en Corto del día
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Es un hermoso día de lo que queda del verano, así que lo vamos a acompañar con un aclamado y muy censurado cortometraje francés llamado Logorama, dirigido por François Alaux, Hervé de Crecy y Ludovic Houplain; ganador del Oscar 2010 como mejor corto animado, muestra la vida cotidiana de un día en los ángeles en un universo paralelo compuesto sólo de logos y mascotas de diversas compañías mundiales. Les dejo la versión en españolísimo.

Sopa de gato. (2001)

Publicado: 09/03/2015 de bocadecenicero en Corto del día
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Me esta volviendo la fiebre, así que mejor me despido en el día de hoy con un corto muy sensual que encontré hace un tiempo. Sopa de gato, corto surrealista japones de Tatsuo Sato, lleno de escenarios y personajes increíbles. Disfrutenlo.

Pd: En un día de calor me encantaría un elefante de agua :c

Un Jour

Publicado: 03/01/2015 de bocadecenicero en Corto del día
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Mi estimado lector, no pude escribir mi clásico discurso de odio de fin de año por cuestiones que van más allá de las circunstancias normales para poder escribir, sólo estaba muy dentro de mi cabeza. Pero bueno, nos quedamos con un cortometraje animado del año 1998, Un jour, o un día, dirigido por Marie Paccou; nada que decir, excelente.