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Escritor Crepusculiano.

Publicado: 31/05/2017 de bocadecenicero en Historias de interés, Opinión
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En esta búsqueda del saber, siempre nos encontramos con sujetos que arrinconan nuestras expectativas y te encierran dentro de ciertos marcos y cosas por el estilo.

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No podemos aborrecerlos, más que mal le debemos nuestra iluminación primaria a la palurda educación formal.

No obstante tenemos que estar siempre atentos a nuevos horizontes. Ser críticos y curiosos,  la mierda que sea. El comportamiento humano se puede analizar desde cosas tan importantes y abismantes como las guerras en el medio oriente, como por medio de cosas tan absurdas e irritantes como las redes sociales. En todo se deja su rastro de materia gris que al final sirve para seguir esparciendo mierda y blablablablería.

Dentro de esta premisa nos encontramos el otro día con un relato estremecedor sobre los escritores que escriben “mal”. Una conversación que se nos salió de control y gracias a nuestro panel de expertos, logramos rescatar parte de este estremecedor relato en voz de una ex fanática de Tokio Hotel rehabilitada, un orgullo para la nación, por supuesto, que nos quiso contar su trágica experiencia dentro del lobby de los malos escritores de los fandoms en internet. Una escritura deprimente que nuestra entrevistada decidió llamar como los escritores “Tipo Crepúsculo”, vil reflejo del arte en pañales o la mediocridad, juzguemos por nosotros mismos.

Nota: el siguiente relato fue medianamente editado por poseer mucha grosería y coquetería de lenguaje pornográfico. Se solicita discreción.

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-¿Qué es el escritor tipo crepúsculo?

R: Pues, en mis propios términos, es el tipo de escritor lineal, narrador primera persona (generalmente), con historias muy imaginativas. Me recuerda mucho a las chicas del fan club de Tokio Hotel, donde escribían fanfics con estas características. O como ocurrió con las 50 sombras de Gey …
Creo estar generalizando un poco, quizá no es del todo así, con características tan específicas, pero (las chicas del fan club como escritoras crepusculares), abarcaban historias muy clichés de “como conocí a Bill (o Edward o Christian Grey, o la huevada que sea), y mi vida cambió, todo maravilloso”, la historia se centra en eso.

-¿No en la vida cotidiana?

R: Claro, y todo ocurría porque conocían a esta persona fantástica.

-Amorosamente

R: Claro, la modalidad Fic es para reflejar el deseo de sí mismas en su propia realidad imaginaria…

-¿Muy hormonal?

R: No sé si le podría decir “Hormonal”, ellas (las del fun club de Tokio Hotel), al menos en su forma de comportarse (y de escribir), los amaban, ellos representaban su felicidad adolescente, un día en que el rockero las ve y se enamoran y se casan, cosas por el estilo…

-Espera, una pregunta ¿Tú realmente crees que alguna de ellas estuviera enamorada de Bill? Así, de a de veras.

R: Podría ser. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando entré fue la pregunta inicial…

-¿Cuál de todos te gustaba más?

R: Cuál de los cuatro me gustaba. Todas tenían su preferido.

-¿Alguna inclinación?

R: Todas amaban a Bill y a Tom; Georg  y Gustav eran menos cotizados. Si te gustaba uno de ellos eras única y diferente…

-(Risa)

R: Si elegías a uno era como…

-Tu novio, marido, amante esposo.

R: Sí, una especie de pololo designado. Si te gustaba Bill escribían sobre él. Tenías sus poster, hablabas de él, etc. Así con cada integrante de la banda.
¿En qué se compara todo esto con las 50 sombras de Grey, por ejemplo? Se comentaba que la E. L. James en un principio quiso seguir la historia de Crepúsculo de forma más “erótica”, de seguro pensando ¿cómo tienen sexo?, quizá ella se imaginaba a sí misma en acto amoroso con el Vampiro, o en el caso de la Stephenie Meyer, en una de esas ella quería conocer un vampiro y simplemente se lo imaginó.
Creo que por ahí va la idea del escritor “tipo Crepúsculo”, imaginas algo que te gusta imaginar y lo escribes de la forma que sea; es algo que se ve mucho.

-¿Son un tópico, un estilo?

R: Para mí sí. Y no digo que no haya existido antes del boom de libros para público adolescente (por otra parte no he leído tanto Cohelo como decir que no existe de diversas formas (Risas)). Pero el fenómeno Crepúsculo (o como lo fue Harry Potter), atrajo a una cantidad de lectores primerisos que leyeron eso, y les gustó, les encantó y lo reproducen en su forma de escribir.

-¿Se les pega?

R: Te aseguro que las que se enamoraron en Crepúsculo, leyeron las 50 sombras.

-Entonces, entendiendo un poco mejor este escritor Crepusculiano, ¿tiene alguna desventaja frente a su condición con respecto a otros tipos de escritura?

R: Em… depende… No, creo que no. Lo principal para entender a esta escritura, a este escritor, es desglosar sus diferentes formas:
Número uno, tienes a uno al que vamos a llamar el Rey, the Big Boss, ¿Quiénes son?, pues la Stephenie Meyer y sus derivaciones, gente que escribió, vendió y se volvieron millonarios escribiendo en base a sus imaginaciones y blablablá. Y bueno, siempre hablando desde mi punto de vista (sin ofender a nadie), para mí es una escritura mediocre, para que quede un poco más claro, ellos escriben así, escriben mal, son aburridos, muy lineales, y la vida cambia fantásticamente en una historia que puede ser buena, pero contada de la peor forma. Aun así venden, y venden mucho, al punto de generar boom adolescente, son los Supremos

-The Next Supreme…

R: Luego está una segunda categoría, que tiene todos los atributos anteriores pero no venden, el clásico escritor que se publica en internet…

-(Risas)

R: (Risas) Que escriben Fics, o blogs…

-Como nosotros.

R: (Más Risas), como ustedes, sí. Pero ustedes no son este estilo del que hablamos.

-¿Ah no?

R: Conozco muchas personas que si escriben en internet y que tienen la idea de que sus escritos son buenos, son entretenidos, originales, no sé. Muchos de ellos escriben así como secuela de haber leído tanto ese tipo de escritores, historias.

-¿Secuelas mentales?

R: (Risas) mmmm, No. Como que, en general, uno se inclina a lo que le gusta o lo que le acomoda. Es súper fácil de leer ese tipo de escritor, no tiene mayor complicación, no tenías que pensar, leías y nada más, leer, leer, leer, como leer el periódico, y hasta eso es más entretenido. Recibes información que después, probablemente, deseches.

-Eso pasa cuando lees, ¿Y mientras escribes así, se piensa algo?

R: Piensas más en la historia en vez de pensar en cómo la vas a exponer. Ejemplo, soy una chica que conoce a un chico… ¿cómo nos conocimos? ¿qué nos gusta uno del otro? Te concentras mucho en recursos de tu imaginación, en contar algo que no se ha contado antes, pero no piensas mayormente en cómo escribirlo.
Hay libros que no tienen una trama compleja, pero la forma en que se narra es mucho más llamativa. A diferencia de las historias de un escritor crepusculiano.
Y… hay un tercer tipo que es el que sabe que escribe como Crepúsculo, pero que tiene…

-Tanto ego…

R: No, pues el otro es ego, el que escribe y público con orgullo. Este otro es una persona que sabe que escribe ASÍ y que está mal, es simplón, es cliché, no es atrayente para seguirlo, pero por lo menos tiene idea de mejorar, por lo que no deja de escribir

-¿Siempre tiene idea de mejorar?

R: Yo diría que sí, quiere mejorar de forma terca, equis de, pura constancia.
Lo llamativo de este escritor es que no está conforme…

-¿Con los dones que dios le dió?

R: (Risas) No; no está conforme con su forma de escribir porque sabe que aún no tiene las herramientas para mejorar. Trata de perfeccionar la técnica sin dejar de escribir.

-¿Cómo nosotros (bocadecenicero)?

R: Es que ustedes no escriben así, dejen de ser tan ego.

-No podemos. Y bien, en este mundo de los escritores de la internet… ¿Qué recomendarías para no caer en ese estilo?

R: A ver… primero que todo, es mucho más complicado de lo que parece, no es que uno elija caer en ese estilo o no, en esas categorías, porque lo más importante en cualquier arte es ser autocrítico, comprender que quizá no vas por buen camino. Para aprender eso hay que leer mucho, de diferentes estilos, autores, tramas, no estancarse en algo que lleva a nada. Tratar de probar cosas nuevas.
A veces me da la impresión que la gente que escribe así le acomoda y le gusta contar las cosas de ESA forma.

-¿Crees que les gusta por gustar o porque es fácil?

R: No, no creo. Me cuesta pensar que es algo así como “Oh sí, me encanta escribir así”, muchos de ellos ni se deben dar cuenta.

-¿Por qué crees que es escribir Mal?

R: Pues, quizá estoy siendo muy tajante, pero…

-¿Viviste la experiencia?

R: ¿De escribir así?

-Sí

R: (Risas) Respuesta corta. Sí. Fin. Créditos. (Risas) Sí la viví…

(Silencio) ¿Quieres que te cuente mi experiencia?

-Pues obvio. Por algo preguntamos.

R: Pucha… sonara muy crepúsculo, pero de pequeña tenía la idea de escribir y convertirme en escritora, el sueño inalcanzable (risas).

-¿Por qué te causa gracia?

R: Porque es el tipo de huevadas que escribiría un crespúsculo, alguien que quiere ser escritor, tiene un libro, salta a la fama y ya está. Similar a las historias que se cuentan en torno a la J.K. Rowling, por ejemplo. O pensar en escribir algo donde alguien como todos nosotros le pasa algo increíble y su vida cambia, y te ensueñas…

-Lo logran gracias a su hombre, mi chicho es la razón…

R: (Risas) bueno, resulta que intentaba escribir referente a esos Fics, ya que en ese entonces mi círculo de amistades escribían más o menos de lo mismo, sobre chicas latinas que se enrollan con germanos de una banda. Siempre por la línea de las ideas románticas y los sueños imposibles…

-¿Sueños como cuál?

R: ¿¡Me dejai terminar la idea!? Son los peores entrevistadores (Risas). Escribir de esa forma lo encontraba muy repetido, todas aludían a lo mismo…

-¿Todas? Hablas más de mujeres… ¿Algún varón que entre en la categoría?

R: Al menos el fan club en ese entonces sólo eran chicas, era extraño ver un chico y que además escribirá sobre aquello.

-Dinga, dinga lin.

R: Exacto; constantemente escribía, diferentes opciones, historias, personajes, no me convencia, borraba todo.

-¿Qué no te convencía?

R: Porque sentía que estaba todo escrito.

-¿Cómo Lisa?

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R: Como Lisa; Me sabía dentro de la categoría crepúsculo, no podía hacer una historia que fuera llamativa de un principio, que es lo que captura a un lector para que te siga. Nunca llevé a cabo nada concreto porque me categorizaba como un cuarto tipo de escritor Crepúsculo: el que simplemente no escribe más. Fin.

-¿No has pensado retomar para ser de los que creen y pueden mejorar?

R: Pues sí, me tomó tiempo reflexionar sobre mi escritura, y creo que fue una buena pausa. Piensa que cuando comencé a escribir tenía doce años, mucho no había leído, no sabía muchas cosas, más de la mitad del diccionario era un enigma para mí, los sinónimos, antónimos, todo eso. No me cabía otra cosa en la cabeza que historias fabulosas raras, ficticias, maravillosas, ect.

-¿No has probado poemas?

R: Sssss… No, he querido pero NO, porque sé que no es lo mío, creo que nunca entendí eso de las cosas que te pasan en lenguaje… ¿cómo se llamaban? La metáfora, anáfora, etc. Y huevadas varias, como que tienes que sentir mucho para ser poeta, sentirlo a flor de piel.

-¿Algo que rescates de la escritura crepusculiana?

R: Hubieron ciertas cosas que a mí, en lo personal, me llamaron la atención dentro del espacio fic, que es donde mayormente se encuentra el escritor crepúsculo. En ese tiempo estaba el fotolog, y se presentaban muchas historias bajo ese formato. Pasó una vez que una chica presentó una historia distinta a lo que acostumbrabas a encontrarte, claro que dentro de la idea fic con la banda Tokio Hotel, creó una historia de terror, saliendo de la rutina del amor, relaciones fantásticas, en futuro distópico…

-¿Sexo?

R: Eh… sí, habían historias más picantes que otras; se mezclaba con el fenómeno del Yaoi, entonces se escribía sobre que se besaban, sexo y amor. Muy del estilo.
La chica que escribió sobre terror quizá si la leyera ahora no me parecería tan buena como entonces, pero al menos en la época se llevó los aplausos. Creo que para escribir terror hay que salir del crepúsculo.

-¿Y qué hay de Stephen King?

R: Essss distinto, (Risas) la verdad no sé, no he leído a Stephen King. Ahí no me meto.
El relato de la chica era intrigante, te dejaba metida, no sabías nada respecto a nada.
También hubo una chica que escribió de forma cotidiana, como si se lo estuviera contando a una amiga o similar. Esas son buenas formas de perfeccionar el estilo crepúsculo, probar, atreverse a lo diferente.
No caer siempre en “y él me miró, y yo le miré…

-“Y nos miramos…”

R: Exacto

-Dentro de todo aquello ¿leíste a alguien como nosotros?

R: Tampoco he leído tanto las plataformas de escritura en internet, pero si me llama mucho la atención, las palabras, es más entretenido. En internet de repente cuando quieres informarte de algo, o es muy penca o muy ortodoxo; los términos que ustedes ocupan le dan un toque de…

-¿Sexi?

R: (Risas) NO, emm, no encuentro la palabra adecuada pero es divertido y ya. Es más inclusivo sin caer en lo aburrido. Es menos formal que otras escrituras, pero de todas formas me parece una buena manera de transmitir información seria…

-Muy seria.

R: Muy seria (Risa), equis de y huevadas, fin. He dicho muchas veces fin en esta entrevista.

-Ya hemos terminado.

El suicidio de Henry.

Publicado: 30/05/2017 de bocadecenicero en Historias de interés
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¿Qué es lo que se han puesto a pensar con respecto a esa estúpida costumbre de desear conocer personas muertas (o que jamás existieron)? ¿Cuántos han querido hablar con un escritor, pintor, un músico famoso muerto por sobredosis, alguien de quienes nos cuentan en todos lados que hicieron cosas muy interesantes? ¿Será que lo tenemos inscrito en el código genético, en eso que algunos llaman instinto, como una forma de perpetuar la existencia de un ser para cumplir su trascendencia? ¿Qué pasa entonces con los que nunca existieron? ¿Somos tan patéticos como para desear conocer seres ficticios unidimensionales para ahorrarnos el parloteo innecesario de una rutina? ¿No es eso lo que todos nos preguntamos? ¿Dónde podemos ubicar a las hermanas Font? Por lo menos yo sí.

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Hace unos días se recordaba el triste suicidio de un sujeto a quien la vida no le entregó muy buena compañía, al menos no la que él necesitaba, no la que podría haberlo ayudado mejor. ¿Para qué ponernos depre? Le llamaremos Herny.  Lo decepcionante de la situación, es que el recuerdo de ese sujeto suelo despertarlo yo. La gente me observa y comenta que tal o cual cosa se parecía mucho a lo que hacía él, a como lo diría él, como actuaría él.

Una locura.

Cuando escucho los lamentos del gentío, sus nostalgias con respecto a la extraña compañía que brindaba el individuo Henry, no puedo dejar de pensar en que quizá nos hubiésemos llevado bien. Recuerdo cuando lo conocí. No fue una ocasión específica, fueron sucesivos encuentros donde mi camino interfirió con el suyo durante un lapsus de tiempo. Me saludaba con simpatía, su barba canosa delataba tres días de insomnio, ojeras oscuras de tanto café, una gorra que disimulaba el despeinar loco de una mala noche, de una triste noche. Nadie lo notó en mayor medida. Vecinos, amigos, familiares sorprendidos por una tragedia que fue calculada con la fría precisión de la desesperación pura.

Sólo intercambié unas cuantas frases con el difunto. Siempre hablaba de libros que le gustaban, leía a Heminway y a Bennedeti, le gustaban las películas clase B. No tengo seguridad de que escribiera, pero lo más probable es que sí. ¿Qué es lo que escribías Henry? El muy desgraciado dejó todo preparado antes de morirse, ni una evidencia de pena, en orden, como si nunca se hubiera muerto alguien en aquella habitación. Nadie puede dar por seguro un motivo de su decisión, no le contó a nadie antes de morir, ni dejó cartas, ni casettes retro, ni nada. Cero reasons for why, bitches.

A veces lo recuerdo intentando conversar con él, pero como mi memoria es frágil, loca y antojada, y no se lleva muy bien con la imaginación, no hubo forma de que ese espectro de mi mente se comunicara conmigo, sólo venía a Henry con su mochila sonriendo. ¿Qué será de él? Si dios existe, lo más probable es que el miserable suicida esté quemándose de pena en las tristes profundidades del infierno. ¿Podrían concederle un espacio en el primer círculo a un Henry que fue un gran sujeto pero se le achicharró el sentido común? ¿Cuántos habrán muerto así?

Si dios no existe, debe estar a disposición de la burocracia del más allá ¿Qué peor castigo que ser empleado público por la eternidad?

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Lo más probable es que se encuentre en la eternidad de una dimensión paralela donde no puede sonreír, no hay estrellas de noche y de vez en cuando pueden ocurrir cosas fuera de lo común. Rodeado de seres como él, revive la vida y la muerte una y otra vez dentro de su cabeza.

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Sea cual sea su destino, detesto no haberle hablado antes. A penas escuché que uno de sus gatos se llamaba Heminway, debí preguntarle alguna cosa, seguirle la conversación, lo que sea. Cuando lo escuché me reí, pensé, pero no me acerqué. Después. Otro día. Mañana. ¿Y qué le digo? Y entonces me comunican que el pobre diablo se colgó en su habitación. Prendieron velas a una foto suya y poco a poco se fue olvidando su presencia. La persona a conocer más interesante de aquel entonces se mataba sin que se pudiera hacer ninguna mierda, porque la vida es imposible y la muerte nos llega a todos. No hay forma de volver atrás al siglo sin fin. Extraño tener la posibilidad de conocerle. Podríamos haber hablado de lo que sea, pero ya se murió.

Lo peor, es escuchar cómo se comportaba, que le gustaba, etc. Como para ir y volver a matar al triste Henry.

Le recordamos para colaborar a su trascendencia. O quizá no deberíamos recordarle, por alguna razón debió dejar todo en orden, para que su existencia llegara hasta ahí y nada más.

Conocer a las Font podría esperar si hubiera posibilidad de conversar con Henry sin necesidad de un pacto satánico o juego de brujillo siniestro. Más triste que la muerte de Cornell, por último en conocer a Henry había una probabilidad muchísimo más alta, muchísimo más tangible. Más real.

Da vergüenza.

Publicado: 18/04/2017 de bocadecenicero en Imbéciles
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Para continuar con la denigración anónima en nuestra sección favorita, nos quedamos con un vistazo a las redes sociales:

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Lo curioso del comentario… es que tiene 46 ‘me gusta’.

Reflexión para la casa.

Please, stop de musique.

Publicado: 09/04/2017 de bocadecenicero en Cosas que odio
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Mi relación con la música nunca fue de las mejores. La casa de mi infancia no era muy sonora. Ya a fines de mi estancia en aquel hogar, cuando mi hermana llegaba a adolescencia y mi madre a la locura, se oían de vez en cuando alaridos de ambas partes, al bañarse, al hacer el aseo. No es que fuera del todo molesto, pero tampoco era lo que mis oídos inocentes estaban destinados a oír.

Con los años he logrado acercarme más a la música. Sin embargo, no la comprendo. Muchas veces me molesta. Pero igual la necesito para desarrollar ciertas actividades, como para caminar por la calle o para ignorar a la gente.

Una de las tiránicas instructoras voluntarias sobre canto que tuve alguna vez, se tomaba la música demasiado en serio. No menosprecio el arte, sería miope e intransigente de mi parte; no es eso. Sólo que la música, por alguna extraña razón, se ha extralimitado en sus alcances. Socialmente es superior a cualquier otra expresión más silenciosa. He conocido una buena cantidad de sujetos que juguetean con instrumentos (en su mayoría tocan la guitarra), unos mejor que otros. Un centenar de vocalistas (las féminas encabezan la lista). O simples coleccionistas aficionados al sonido, ¡cuál de todos más sordo!, aman cualquier música, siempre y cuando suene como el estruendo del juicio final; tal como el astronauta que llegó a tener más de 5000 canciones en un computador viejísimo (al computador había que ponerle el ventilador de la casa porque no funcionaba el suyo y se apagaba por recalentamiento, y nosotros nos cagábamos de calor sin ventilador; lo pasamos bien con esa maquinita). Todos ellos constituyen el 80% de la gente que conozco o he conocido, un porcentaje muy alto a mi gusto.

Recuerdo que en ocasiones ciertos músicos me presionaban constantemente a escribir canciones. Yo lo odiaba. No tengo ni pinche idea de cómo mierda se escribe una canción. Claro, si uno puede juntar una o dos frases, puede escribir a la perfección una canción que le llegue al alma de algún público determinado. Por supuesto. ¡Necedad! He visto a tantos malos músicos cantando canciones deprimentes que salen de sus extrañas mentes ególatras que les dicen “por supuesto, eres el mejor”, como la gente que sube sus selfies, o las fotos de sus horrendos bebés, los que se anuncian como un gran artista “hola, soy malabarista y me llamo Juan”, o los que escriben un blog de mierda podrido como toda la internet olvidada de la maldita buena tierra del señor. ¡¿Por qué tanta vanidad?!

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Yo no quería escribir una canción. He escuchado canciones que me han dado en  un nervio, y dudo mucho que yo podría alcanzar ese nivel de cercanía musical con los otros, o conmigo. Pero no hay como aplacar ese sentimiento de grandeza imaginaria que los músicos han desarrollado en el último siglo, o sea, los más pobres, o ignorantes, los siervos de la gleba de nuestra pútrida sociedad comercial desean ser futbolistas, modelos, grandes personajes de la televisión con senos tiesos enormes y cerebros pequeños, burdos cantantes populares en casos más talentosos. Mientras que los niñitos cultos, intelectualoides de tomo y lomo, ovejas fuera del rebaño, pero ovejas al fin y al cabo , soñamos con ser estrellas de rock, hippies amados por la multitud, cantar a las injusticias con tonadas complejas y emotivas, llenos de talento y pasión. Uy. Sí, nos iremos de gira, y la meta será Japón, la cúspide de la existencia por medio de nuestro melodioso andar.

Pero claro, esta clasificación sólo se aplica a los soñadores sin remedio. Puesto que la gente un poco más compuesta, con los pies bien puestos en la mierda, sueñan con carreras lucrativas, bienestar económico familiar, vacaciones a los paraísos bien pagados.

No nos sentimos tan afín a la música. Sí, nos gusta escucharla. Sí, también soñamos con dar un concierto ante un público que nos amaría. Pero desgraciadamente, a nuestro entender, el talento no nos acompaña, y mucho menos la pasión. ¿Cuántos se sentirán así?

El ‘mal’ músico me da tanto o más miedo que un mal escritor o un mal dibujante. Por lo menos con los últimos dos uno aprende lo que no tiene que hacer. Pero un mal músico es una ratilla astuta que logra poner en desarmonía los oídos, de alguien, de quien sea, de gentes que no son tan difíciles de encontrar, a diferencia de los parturientos de las malas esculturas o el mal teatro. Producen desconfianza esos ukeleles inocentes, el yembe de la buena onda, una dulce voz que nos aterra por su descaro imprudente, penetrante, invasivo. Un libro no lo lees y ya, cierras los ojos y la pintura se esfuma, pero una canción te persigue, una horrible mal formación genética nos impide cerrar los oídos para olvidar que el llanterío está ahí. Se te pega la letra, la melodía te busca con sus pegajosas manotas. La pesadilla de escuchar todo el tiempo.

Recuerdo a un don Ricardo (no ocultaremos su nombre esta vez, era un buen sujeto), que me enseñó lo que a Lisa le enseñó su maestro de música “Hasta el concierto más noble puede ser despojado de su belleza”. Este profesor estaba tan obsesionado con la idea de la difusión de la música (como si la Tierra necesitara más ruido), que insistía en que todos tocaran instrumentos, por muy feo que fuese el instrumento o por muy bruto que fuese el alumno, no, él no era capaz de decirle a los adolescentes en proceso de formación de una personalidad delimitada, que eran una papa para la música, tubérculos insipientes y deprimentes. Ese Ricardo me destrozaba los nervios y los oídos con su orquesta de aullidos agónicos de malas voces con instrumentos que suplicaban perdón, cada vez que irrumpía en sus dominios. Nunca nos llegamos a entender. Era un buen sujeto, como dije, pero esa insistencia en la uniformidad del arte, me repelía un poco.

¿Han odio hablar de aquellos que de repente les gusta sentarse a escuchar música?; y sólo eso, se la pasan en youtube o spotify, chequeando canciones nuevas, sufriendo nostalgias con las antiguas. Impensable. O en las chinganas de la juventud, en momentos donde ya no hay de qué hablar, porque de todos modos nos teníamos, ni tenemos, ni tendremos nada que decirnos entre los asistentes, más que mal queríamos estar drogados o ebrios sin sentir tanta vergüenza o soledad, y la música suena, y uno que no empatiza con el bullicioso silencio de la música en el fondo de una escena vacía, se toca las manos, mira a los asistentes a ver si alguien se le ocurre algo de qué parlotear. No señores, eso es desesperación pura.

A modo de conclusión hemos decidido devolver un poco de dignidad al arte más vaciado de todos. En nuestro entender, la música es un ácido aderezo para las imágenes, que las hace más sabrosas, más dichosas. Las imágenes solas no son tan exquisitas, a diferencia de lo que su pretenciosa presencia intenta decirnos. Las músicas nos hacen salivar demasiado, tienen un gusto raro. Pero una buena imagen junto a una buena música, es una gloria orgásmica.

Escalera al cielo.

Publicado: 01/04/2017 de bocadecenicero en La Imagen
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Amanecí con toda la hueonera, el odio, la ira. Observemos la siguiente imagen en nuestro catálogo pirata cybertrónico.

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De pogüer of moni, resulta deprimente.

Podrías ser el ser humano miserable en cuerpo y alma, pero teniendo dinero, el mundo es tu hogar y te vas de vacaciones a todos los paraísos existentes. Y si no existe el que quieres, te construyes uno.

Yo le presento el billete más valioso de nuestro país a mi gata. Nada.

Pienso en los abogados, en los médicos, incluso los políticos, en todos los imbéciles que hay en Chile. Podrían frenar el universo si ellos quisieran, el conocimiento que manejan no sólo es misterioso, sino desenfrenado, práctico, ellos podrían acaban con el mundo. Cuando paran los estudiantes ¿a quién le importa? ¿los profesores? son un montón de pobres diablos que creen que el cambio puede venir por ellos.

El día que me encuentre con un libro, fanzine, voletin, panfleto, o lo que sea, en donde nos expliquen cómo combatir

Algún día, cuando tenga super poderes o mucho dinero, incendiaré todas las facultades de medicina y derecho, para que al menos se frene el crecimiento demográfico de esas profesiones que hacen más mal que bien a nuestra machucada sociedad.

Los seres humanos libres, como los describía don Sábato en su bunker utópico, Resistencia y la huea, deberían romper esas escaleras de billetes. Pero no lo harán.

No se me ocurre nada más con la imagen. Tenga bonito día.

Carta dilatada al cenizo.

Publicado: 17/03/2017 de bocadecenicero en Cosas de administración
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Estimado lector:

Me gusta pensar que hay alguien por ahí que sigue las BDC adventures con devoción. Es como un instrumento mental para no sentirnos tan locos, tan solos, mientras yo te piense, lector, serás real en una dimensión que ningún palurdo de mira corta podrá vislumbrar. E imagino que has extrañado el leer tanto como hemos extrañado el escribirte. Ahora hay más conocimiento que compartir.

Por mera intransigencia burocrática, no nos hemos puesto en contacto como antes; es una costumbre muy de mí desaparecer de golpe, con violencia, y aparecer una y otra vez desbordando pasión. Tengo la esperanza de volver a desbordar pasión por medio de este caduco blog vigilado por una internet fría e indiferente.

Siempre quise escribir una carta abierta. Son como entretenidas, medio tontas, egocéntricas ¿a quién mierda le importa lo que uno pueda decir a un sector? ¿quién soy yo, lector, para llenarte de sofismas patéticos, creyendo que me lees, creyendo que alguien escucha desde el otro lado del ojo computacional? Y al instante me digo, no sé escribir cartas abiertas, puro hueviando. Pero ese es el sentido de la existencia cybernética. Hueviar.

Nos mantendremos en contacto, con blasfemias, reseñas, informaciones, frases, una que otra música, mundo enfermo y triste, todo lo que pueda recolectar del mundo lo depositaremos aquí.

No andamos de ánimo, pero ya era hora de dar señales de vida.  Auf wiedersehen

New.

Publicado: 10/11/2016 de bocadecenicero en Cosas de administración
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Como sabrán, y cómo ya les habrán contado, estamos en plan de tolerancia mundial, diversidad y la wea. Aprovechando que el hijo de perro -supresión del machismo- de Donald Trump ganó (no me extraña, más que mal, los estadounicianos promedio siempre han sido unos imbéciles, como Cletus o los que salían en Gummo).

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Unimos fuerzas, desde la fortaleza Cenicero, habla el coronel bocadecenicero, presentando al nuevo integrante de nuestro gran grupo de colaboradores, que escribirá desde una cuenta personal; para que logren identificarnos a unos de otros, tendrán que fijarse en lo siguiente.

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Chinchimenee nos recuerda que el mundo no es tan malo como los malvados ojos cenizos piensan de vez en cuando. Así que le recordamos al coronel:

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Tengan buen día.