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Trump is not dead.

Publicado: 07/06/2017 de bocadecenicero en Historias de interés, Imbéciles
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Debatíamos Amaranta (el gato) y yo, sobre lo que le pasó a la comediante (la Kathy Griffin) que ‘decapitó’ a Donald Trump, la persecución social, el estigma en el espectáculo, en fin. Toda la mierda por una foto de un sujeto que no le vendría nada de mal una decapitación pública. Pero ¿para qué ponernos extremistas?, comentaba Amaranta (el gato). Yo le decía que si hay que ponerse extremistas frente a la extremansia, asesinar a Trump, asesinar a cualquier político por medio de una performance, es parte de la libertad de expresión de la democracia, es muy incivilizado matar a alguien de a de veras, que al menos el arte nos salve de la vida. Y además es una manera mucho más clara que el voto democrático para demostrar desacuerdo con los poderosos que rigen al maldito planeta.

Amaranta (el gato), se lamía entre los dedos de su patita frontal izquierda, apelando al discurso pacifista de que no se puede frenar la violencia con más violencia. Es absurdo. ¿Te has preguntado?, decía Amaranta (el gato), ¿qué sentirías si alguien publicara una fotografía humorística con una cabeza de utilería de vuestra persona? Se lamió los bigotes de pura satisfacción.

No quise seguir el debate con el felino, porque siempre acabamos en violencia. Sin embargo, nos pusimos a comentar sobre un futuro distópico, una historia que se nos salió de los albores de la creatividad, aquellas imágenes se nos revelaban cual epifanía macabra, o un presagio raro, o una imaginación deconstruyente (porque la imaginación no destruye), ¿cómo nos imaginamos la muerte de Donald Trump?

Como para que Trump nos busque y nos arruine la carrera.

Estaba amaneciendo en América (la falsa, no la real), el sol salía con sus gafas a beber una gaseosa de cola bien fría, en las cocinas de sus espaciosos hogares, buenas madres mitad persona mitad delantal, asumían su posición de mula para poner frente a sus polluelos el cereal vitaminado, el sándwich de crema de maní, café y una dona para su amante y embrutecedor esposo.

En aquellos hogares los televisores ya estaban encendidos con las noticias de la mañana, los humanos del amanecer no son más que un resumen de ayer. Cuando de pronto la imagen de Melania Trump remecía todos los canales. De seguro nuestro cerebro creyó tener, en el subconciente, algo de esperanza al pensar que no puede haber mujer consciente dispuesta a casarse con un sujeto como él. Manos en la espalda, con esposas en las muñecas, sin ropa y ensangrentada, gritando y pataleando, como si la hubieran echado recién al mundo. Pienso que quizá algunos creían que era impotencia, los que la creían inocente, que era locura, una mujer bonita no puede saber qué es lo que hace, que era resentimiento, una venenosa puta, o similar, y bueno ¿Cuándo se han puesto los seres humanos de acuerdo en algo? Gritaba por gritar, y ya.

A Melania se le acusaba  de asesinar a su propio esposo, presidente del mundo, en el lecho matrimonial. Lo envenenó poco antes de irse a dormir, y una vez que el presidente comenzaba la larga agonía de un veneno aplicado en su justa medida, su esposa aparece en la habitación con un penetrante cuchillo de carnicero. Lo demás es Historia. Como un maldito colador quedaba el gran hombre del noroeste.

El juicio más importante del planeta (como aún no matan al Papa, por ahora no ha habido algo tan seguido por la prensa). ¿Y qué importa? Si ya se murió, pensaban algunos en la desolación de perder al sol colorado de cabellos ámbar. Trump representaba el fin de una era (no sabemos cuál), para el comienzo de una era aún más próspera (¿?), y por sobre todo, representaba la prepotencia de la ignorancia, la preponderancia del poder, y una cantidad de mierda cultural, el más bestia de todos iba a regir por sobre otras vidas. Una real tontería. Frente a los ojos de todo el maldito planeta. Pero todo aquello acabó de pronto en manos de la primera dama.

Melania guardó silencio. Nunca contó porqué lo hizo, ni siquiera cuando los temidos republicanos vampiros chupa almas del cuarto reich, le torturaron de las formas más humanas, el marqués de Sade no se la hubiese creído de estar ahí. 120 días de investigación, dio la fiscalía. Pero Melania no fue Juliette ni Justine, era Melania y nada más. Cada día más fea contaba la prensa medio aburrida de la noticia, ¿y quién va a ser presidente ahora? Eso no importa, lo importante era condenar a la perra ésa.  

Nadie sabía a ciencia cierta cuáles fueron los motivos de Melania, los noticiarios confundían a todos. Incluso a mí y a Amaranta (el gato). La viuda Trump gritaba que la soltaran, que le dejaran en paz, cosas por el estilo. No gritaba ni un vestigio de un porqué.

Fueron tiempos difíciles, por alguna extraña razón, que ejecutaran a la bruja o no, no acaba con el hecho mismo, la brujería ya estaba hecha y el presidente estaba muerto. Fin. Continuemos que el país se nos va a ir al carajo. Pero no. Necesitaban un norte que les ayudara a cerrar el capítulo, un funeral no es suficiente para que termine un periodo presidencial, no, necesitamos sangre.

Con el tiempo el largo y dudoso juicio se olvidó en la burocracia, y la sentencia pasaba a ser parte de las excentricidades de la nación, el libro Guinness en su nueva edición le tenían de portada, la gran ejecución del siglo XXI; Melania era condenada a pena de muerte por un plebiscito ciudadano inédito. Con ayuda de la NASA y de Harvard, se lograba construir una nueva y más gratificante forma de ejecución, que garantizaba un casi nulo dolor para el ejecutado (lo cual no les interesaba mucho), y que  a su vez tranquilizaba a las masas con su sed de destrucción y sangre no menstrual. Una licuadora gigante, como la que todos tenemos en la comodidad del hogar, a una escala lo suficientemente elevaba para que caigan unos diez seres humanos.

Las Naciones Unidas ya no podían con tanto soponcio en las reuniones que tenían frente a la locura que cometía el pueblo estadouniciano. Prefieren triturar a una mujer en vivo que manifestarse contra el neoliberalismo. Curiosas criaturas.

Los más pacíficos de la ONU querían declarar la Cuarta Guerra Mundial (En la Tercera, al final se fueron a pelear a otro planeta, Norcorea perdió, y Kim Jong-un explotó en el espacio producto de una negligencia de navegación, así cuentan).

Los más sensatos quedaban estupifactidos ante la ejecución. Algunas ONG y asociaciones por la mujer le calificaban de femicidio, puesto que no se llevó a cabo la investigación como correspondía (¡¿Cómo investigar si la arpía no decía nada?!), se asumía que ella era la asesina porque la encontraron en la habitación donde murió entre envenenado y desangrado el presidente Trump, con cuchillo en mano. ¿Qué otra evidencia se necesita? Con evidencias puedes probar lo que sea, aunque no sea verdad.

El mundo se dividía, la liberación de la Melania se mezclaba con la abolición de muchas cosas, de mucha gente. Tenías que huir de todos lados, si no querías quedarte a pelear, y lo más probable, morir. Morir peleando o morir muriendo. Una anarquía de proporciones bíblicas, señores, ¡está en las revelaciones, amigos!

estaenlasrevelaciones

Se construía un enorme trampolín, donde Melania tendría que dar el salto a la purificación, voluntariamente, puesto que nadie se atrevió al final a abrir una compuerta, o si quiera programar una computadora para que abriera dicha compuerta. Ante ese acto de poca hombría, el ejército de los Estados Unidos (quien se  hizo cargo, personalmente, de la ejecución), declaró que para mayor tortura, tendría que saltar ella misma a las aspas.

La primerísima dama del mundo era triturada con transmisiones en vivo a todo el planeta.

Es una pena que la comediante haya quedado presa de un estigma, por algo tan libre como la performance, ¿incitación al odio? Depende de la perspectiva.

A modo de empatizar, nos quedamos con la reflexión que nos robamos de no sé dónde (no me acuerdo), sólo la robamos y ya. Robar es malo.

derp

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Fin.

Publicado: 10/11/2016 de bocadecenicero en Imbéciles
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Bueno, y para unirnos a los llantos mundiales, y porque entre Kang y Kodos, por lo menos los que votaron por Kodos pueden quejarse cuando quede la cagá mundial, la tercera guerra, el fin del mundo, la contemplación del retroceso de la diabolución del hombre. Espero que los que están del otro lado no abandonen gringolandia, que se queden a pelear.

Nuestros imbéciles de la semana:

hilarytrump